«Marruecos se ampara en la lucha contra la Covid-19 para aumentar la represión»

«Marruecos se ampara en la lucha contra la Covid-19 para aumentar la represión»

Madrid, 25 Julio de 2020. – (ECSAHARAUI)
ECS Salem Mohamed/ECS

Marruecos ha aumentado en los últimos meses la represión contra civiles y disidentes amparándose en la lucha contra la Covid-19. Uno de los monarcas más ricos del mundo está usando el coronavirus para la aprobación de proyecto de ley que se ha hecho público hasta el 28 de abril, informa Bloomberg.

El proyecto de ley está formado por 25 artículos, de los cuales 22 hacen referencia a sanciones administrativas o multas. A través de este texto se permitiría al gobierno poder exigir correcciones en un texto publicado, ordenar la eliminación de contenidos considerados por las autoridades como falsos, bloquear páginas web porque se considere que difunden información falsa o que van contra el interés del Gobierno.

Detrás de las antiguas paredes que rodean a la capital de Marruecos, Rabat, se encuentra el palacio de El Mechouar Essaid, la residencia principal de uno de los monarcas más ricos del mundo y el quinto en África. Sin embargo, durante la semana pasada, y a 15 minutos a pie del complejo resiencial de Mohame VI, el estado de ánimo de la población marroquí era de extrema desesperación por la situación económica. Una docena de personas se congregaron para manifestarse contra las políticas del «Majzén» (una red de asesores, espías, militares de la monarquía que controlan el país del norte de África).

A medida que la pandemia de la Covid-19 avanza dando un pretexto perfecto a los gobiernos de América Latina y China para adoptar una línea más dura contra la disidencia, el régimen de Marruecos la está utilizando para rematar la reversión de las reformas democráticas que, en el pasado fueron elogiadas por los gobiernos de los de Estados Unidos y Europa.

El Majzén de Marruecos ha retomado el control. Las autoridades marroquíes han adoptado medidas muy extremas en medio de la crisis de la Covid-19 declarando un estado de excepción a ciudades como Tánger y Marrakech antes de ampliar dichas medidas para silenciar a los disidentes en el país. Las medidas adoptadas obtuvieron una reprimenda de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Mientras tanto, el Parlamento de Marruecos está siendo dejado de lado, traicionalmente, el Parlamento no tiene ningunos poderes en el país.

«Cuando la situación empeora y las cosas comienzan a precipitarse, el régimen retoma esas medidas», opinó Riccardo Fabiani, director de proyectos para el norte de África en el «International Crisis Group». «El régimen retomó el control dejando en un lado a los parlamentarios, estos son solo una fachada democrática», afirma Fabiani.

Existe la posibilidad de un creciente descontento social debido a que la economía de Marruecos, que depende del turismo, las exportaciones agricolas a Europa y la agricultura, está siendo devastada por la Covid-19 y la peor sequía en décadas.

El producto interior bruto (PIB) puede contraerse un 5,2% este año, y el grupo de expertos Centre Marocain de Conjoncture estima que se perderán 2 millones de empleos en un país ya afectado por el desempleo juvenil. Será la primera recesión bajo el reinado de Mohamed VI y una prueba de resistencia sin precedentes de su reinado, que en estos días cumple 21 años.

Por ahora, a los 36 millones de marroquíes se les dice que confíen en la dinastía alauita bajo el enfermo monarca de 56 años. Un rey que solía ​​posar para fotos que a menudo se vuelven virales, vestidas con coloridos atuendos de cadera, pasando el rato con músicos franceses y un trío de boxeadores en jaulas criados en Alemania y conocidos como los hermanos Azaitar. Mohamed VI está desaparecido desde que estalló la pandemia y más después de su operación en el corazón.

Cerca de un complejo policial no muy lejos de la residencia oficial de Mohamed VI, una viuda anciana marroquí llamada Aicha afirmó que la pandemia de coronavirus había dejado a su hijo fuera de su trabajo. Ella y otros exigían su parte del «dinero prometido por el régimen», una referencia a los pagos prometidos a los afectados por la Covid-19.

Si bien el impulso de la reforma de la Primavera Árabe del rey reconoció por primera vez el idioma amazigh y consagró la igualdad de género, no logró eliminar los problemas sistémicos. El desempleo juvenil alcanzó el 40%, las percepciones de corrupción se incrementaron, muchos lugares del reino todavía están subdesarrolladas y el éxodo de los marroquíes al extranjero en busca de un futuro mejor ha aumentado.

Las protestas en el Rif, una región marginada del norte de Marruecos, provocadas por la muerte de un pescadero a manos de un policía marcaron un punto de inflexión. Durante ocho meses a partir de octubre de 2016, los manifestantes rifeños salieron a las calles de las principales ciudades, lo que condujo a arrestos masivos, represión brutal y encarcelamientos.

Origen: «Marruecos se ampara en la lucha contra Covid-19 para aumentar la represión, las detenciones arbitrarias y los encarcelamientos»