Sáhara Occidental: qué se juega realmente en la reunión del Consejo de Seguridad del 23 de abril

La reunión prevista en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el próximo 23 de abril sobre el Sáhara Occidental puede pasar desapercibida en la agenda internacional. No habrá declaraciones públicas inmediatas ni decisiones espectaculares. Pero, en realidad, se trata de una cita que llega en un momento especialmente relevante para el futuro del conflicto.

El encuentro, que se celebrará en formato de consultas a puerta cerrada, contará con la participación del enviado personal del secretario general de la ONU, Staffan de Mistura, y del jefe de la misión MINURSO, Alexander Ivanko. Junto a ellos, se presentará también el resultado de la revisión estratégica de la misión solicitada por la resolución 2797 del Consejo de Seguridad.

Este último elemento es, probablemente, el más importante.

Una revisión que va más allá de lo técnico

La revisión estratégica de MINURSO no es un trámite administrativo más. Llega en un contexto marcado por la ausencia de avances en el proceso político y por la persistencia de un conflicto que, más de cincuenta años después, sigue pendiente de descolonización.

Desde su creación en 1991, la misión de Naciones Unidas tenía un objetivo claro: organizar un referéndum de autodeterminación. Sin embargo, ese objetivo nunca se ha materializado. Con el paso del tiempo, MINURSO ha quedado reducida a una presencia sobre el terreno sin capacidad efectiva para impulsar una solución política.

La revisión actual abre, por tanto, una cuestión de fondo: qué papel puede y debe desempeñar la ONU en un escenario que lleva décadas bloqueado.

El debate de fondo: mandato, proceso político y bloqueo

Aunque la reunión del 23 de abril no adoptará decisiones formales, sí puede marcar el tono de los próximos meses.

En el centro del debate están varias cuestiones clave:

  • la revisión del papel de MINURSO y su utilidad real en el contexto actual;
  • el estado del proceso político, que continúa sin avances sustanciales;
  • y la capacidad de la comunidad internacional para reactivar una negociación que sigue estancada.

A esto se suma un elemento que rara vez se menciona en términos explícitos: la distancia creciente entre el marco jurídico internacional, que sigue considerando el Sáhara Occidental como un territorio pendiente de descolonización, y la realidad política sobre el terreno.

Un conflicto que sigue activo

Mientras el debate diplomático continúa, el conflicto no está congelado.

Desde la ruptura del alto el fuego en noviembre de 2020, el enfrentamiento entre el Ejército de Liberación Popular Saharaui y las fuerzas marroquíes se mantiene, aunque con escasa visibilidad en la agenda mediática internacional. Esta dinámica introduce un factor adicional de presión sobre un proceso político que ya estaba bloqueado.

En este contexto, la reunión del Consejo de Seguridad se produce en un escenario donde coexisten tres realidades: un marco jurídico claro, una parálisis política prolongada y una situación sobre el terreno que sigue evolucionando.

Lo que puede cambiar… y lo que no

No cabe esperar cambios inmediatos tras esta reunión. Las posiciones de los principales actores internacionales siguen siendo conocidas y, en gran medida, estables.

Sin embargo, la importancia de esta cita reside en otro nivel.

La revisión de MINURSO y las discusiones en el Consejo de Seguridad pueden contribuir a redefinir el enfoque de Naciones Unidas en el Sáhara Occidental en los próximos meses. No tanto a través de decisiones visibles, sino mediante ajustes en el lenguaje, en las prioridades y en la manera de abordar el proceso político.

Más de cincuenta años después, el conflicto sigue sin resolverse. Y esa persistencia, más que cualquier declaración puntual, es lo que da sentido a reuniones como la del 23 de abril.

Victoria G. Corera – PLATAFORMA «NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL»