El nuevo comunicado UE–Marruecos no supone ningún giro, ningún respaldo y ningún reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, por más que algunos titulares insistan en venderlo como tal. No hay cambio de estatus, no hay aval jurídico y no hay alineamiento europeo con la ocupación: solo hay un texto diplomático deliberadamente ambiguo y una amplificación mediática que confunde mención con apoyo y ruido político con hechos. Todo lo demás es propaganda.
En los últimos días, la prensa española ha multiplicado las informaciones que presentan el comunicado conjunto entre la Unión Europea y Marruecos como un supuesto punto de inflexión en la posición europea sobre el Sáhara Occidental. Sin embargo, una lectura atenta y honesta del texto demuestra que no existe ningún cambio sustancial respecto a la postura mantenida hasta ahora por la UE. La distancia entre lo que realmente dice el comunicado y el relato mediático construido en torno a él es tan significativa como reveladora.
El documento no reconoce explícita ni implícitamente la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, no modifica el estatus jurídico del territorio y no altera su encuadre como cuestión pendiente de descolonización en el marco de Naciones Unidas. Las referencias al llamado “plan de autonomía” marroquí se inscriben en la retórica ambigua habitual de Bruselas: se lo menciona como una propuesta más, sin valor jurídico, sin carácter exclusivo y sin convertirlo en base obligatoria de una solución. En ningún punto el comunicado se aparta del marco de la ONU ni contradice las resoluciones internacionales que niegan cualquier título de soberanía a Marruecos.
Pese a ello, numerosos titulares han optado por fórmulas como “la UE respalda el plan marroquí”, “Bruselas se alinea con Rabat” o “nuevo espaldarazo europeo a Marruecos”. Ninguna de esas afirmaciones se sostiene a la luz del texto. No hay reconocimiento, no hay alineamiento y no hay respaldo jurídico. Lo que hay es una lectura política forzada, que confunde deliberadamente mención con aval, diplomacia con derecho y ambigüedad con cambio de posición. Esta narrativa no informa: construye un marco favorable a la ocupación.
Conviene recordar, además, que la Unión Europea sigue sin reconocer la anexión marroquí del Sáhara Occidental, y que este comunicado no altera en absoluto las obligaciones derivadas del derecho internacional ni de las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Dichas resoluciones han sido inequívocas al afirmar que el Sáhara Occidental es un territorio distinto y separado de Marruecos, y que cualquier relación jurídica o económica que lo afecte requiere el consentimiento del pueblo saharaui. Ningún comunicado político, por amplificada que sea su difusión, puede borrar ese marco jurídico ni sustituirlo por titulares complacientes.
Estamos, una vez más, ante una operación de confusión calculada: lenguaje diplomático deliberadamente impreciso, reproducción acrítica en buena parte de los medios y uso propagandístico inmediato por parte de Rabat. Frente a ese ruido, conviene insistir en lo esencial y no ceder un milímetro en el análisis: no hay reconocimiento de soberanía, no hay cambio de estatus y no hay aval europeo a la ocupación del Sáhara Occidental. Lo único que se confirma es la persistencia de una ambigüedad política que evita afrontar de forma coherente las exigencias del derecho internacional y el derecho del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro.
Mucho ruido, sí. Pero ningún cambio. Y pretender lo contrario no es información: es relato.
Carlos C. García
Plataforma NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL
MÁS INFORMACIÓN EN:
Descubre más desde No te olvides del Sahara Occidental
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
