Sáhara Occidental | Naâma Asfari, 16 años encarcelado: cuando advirtió que la ONU se había convertido en un «banco de la ira»

Naâma Asfari, defensor saharaui de derechos humanos, cumple 16 años encarcelado desde su detención el 7 de noviembre de 2010. La composición recoge su imagen y las dos páginas del ensayo «Gdeim Izik: el derecho a la ira», escrito en la prisión de Kenitra el 28 de octubre de 2020.

Detenido el 7 de noviembre de 2010, la víspera del desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik, el defensor saharaui de derechos humanos escribió diez años después un ensayo desde la prisión de Kenitra. En él reflexionaba sobre la resistencia, la indignación y las promesas incumplidas de Naciones Unidas. Su lectura adquiere una nueva dimensión tras la desaparición de la MINURSO.

El 7 de noviembre de 2010, las autoridades marroquíes detuvieron en El Aaiún a Naâma Asfari, uno de los defensores saharauis de derechos humanos vinculados a la movilización de Gdeim Izik. Al día siguiente, las fuerzas marroquíes desmantelaron el campamento levantado por miles de saharauis para denunciar sus condiciones de vida y reclamar sus derechos. Dieciséis años después, Asfari continúa encarcelado, condenado a treinta años de prisión en un proceso cuestionado por organizaciones internacionales de derechos humanos. El Comité contra la Tortura de Naciones Unidas reconoció en 2016 que había sido víctima de torturas y cuestionó la utilización de confesiones obtenidas bajo coacción.

En octubre de 2020, cuando se cumplía una década de aquellos acontecimientos, Asfari escribió desde la cárcel de Kenitra un ensayo titulado «Gdeim Izik: el derecho a la ira», con el subtítulo «La ira que permitió plantear los términos del conflicto». Lejos de limitarse a recordar la represión, desarrolló una reflexión sobre el significado político de la indignación saharaui. Recurrió a Hegel, a la dialéctica entre dominación y reconocimiento, y al filósofo Peter Sloterdijk para analizar cómo un pueblo sometido a una situación prolongada de injusticia puede transformar su frustración en una reivindicación colectiva de libertad.

Una de las ideas centrales de aquel texto era su interpretación del papel de Naciones Unidas. Asfari describía a la organización como una especie de «banco de la ira», en el que los saharauis habían depositado su reivindicación fundamental, confiando en que el referéndum previsto desde 1991 permitiera ejercer finalmente el derecho de autodeterminación. Pero denunciaba que la espera se había convertido en frustración y que la ONU apenas conseguía desempeñar el papel que se había comprometido a asumir. Para él, el problema no era únicamente la ausencia de resultados, sino la transformación de una cuestión de ocupación y descolonización en una negociación interminable entre partes presentadas en condiciones de igualdad.

Asfari escribió aquellas palabras cuando las protestas de Guerguerat volvían a situar la cuestión saharaui ante un momento decisivo. Pocas semanas después se reanudarían las hostilidades entre Marruecos y el Frente POLISARIO. Su ensayo advertía del peligro de acumular durante décadas reivindicaciones legítimas sin ofrecer mecanismos efectivos para resolverlas. También defendía que la indignación podía tener una dimensión política constructiva, vinculada a la dignidad, al reconocimiento y a la negativa a aceptar una situación considerada injusta.

Seis años después, la MINURSO ha desaparecido y el derecho de autodeterminación continúa pendiente de aplicación. La lectura de aquel ensayo desde la situación actual resulta especialmente significativa. La organización internacional en la que el pueblo saharaui había depositado buena parte de sus esperanzas ha perdido el instrumento creado para organizar el referéndum. Las preguntas que Asfari planteaba en 2020 sobre los límites de Naciones Unidas siguen abiertas, aunque el contexto político y diplomático haya cambiado profundamente.

La recuperación de este texto, difundido de nuevo con motivo del decimosexto aniversario de su detención, permite recordar también la dimensión intelectual y política de Naâma Asfari, más allá de su condición de preso saharaui. Su reflexión sobre Gdeim Izik no se limita a reivindicar un acontecimiento histórico: plantea qué ocurre cuando un pueblo mantiene sus derechos reconocidos, pero carece de medios efectivos para ejercerlos. Dieciséis años después de su detención, esa pregunta sigue ocupando un lugar central en el futuro del Sáhara Occidental.

Victoria G. Corera – PLATAFORMA «No te olvides del Sáhara Occidental»

FUENTES

Naâma Asfari, «Gdeim Izik: le droit à la colère» – Mediapart, 6 de noviembre de 2020

Texto original de «Gdeim Izik: el derecho a la ira» en francés – Asociación de Amigos de la RASD, PDF

MÁS INFORMACIÓN

– La UE no concreta medidas para proteger a Naâma Asfari y los presos saharauis – NOTEOLVIDES

– Naâma Asfari no está solo: los rostros de la represión contra los presos saharauis – NOTEOLVIDES

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