“No se puede entender la ocupación del Sáhara sin la Transición Española y la Restauración Borbónica”

“No se puede entender la ocupación del Sáhara sin la Transición Española y la Restauración Borbónica”

 

 
Por H. Mohamed. |  ECS. Foto Vía EFE 
 
Madrid (ECS). – Es una guerra de 16 años y son los bombardeos de Um Draiga con napalm y fósforo blanco (armas de destrucción prohibidas). Es el exilio de un pueblo al desierto en condiciones climatológicas y geográficas duras. Es un alto el fuego a cambio de una falsa promesa de referéndum de libre autodeterminación y cuyo invento fue ideado por Hassán II. Es la creación de la MINURSO, Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental y ver cómo dicha misión se dedica a ser cómplice del ocupante marroquí.
 
Es la criminal represión diaria y encarcelamientos que sufren los saharauis residentes en las zonas ocupadas como Smara y El Aaiún. Es la resiliencia de un pueblo que continúa depositando cierta esperanza en un cambio hacia el futuro de sus generaciones. Es la solución a un problema arrastrado desde la Guerra Fría, cuando la CIA obligó a Juan Carlos a arrodillarse y callar para consolidar su futuro reinado en la Transición Española, y cuya explicación sólo reside en la necesidad de seguir controlando de forma indirecta política y económicamente al continente africano, ejemplo perfecto y heredero del colonialismo europeo que dejó África delimitada a escuadra y cartabón y cuyas consecuencias dadas por el desinterés político sigue frustrando el crecimiento social, económico y político como Estado saharaui.
 
El conflicto saharaui toma una dimensión diferente con la vuelta a las armas desde el pasado 21 de noviembre cuando Marruecos se dispuso a desbaratar una protesta civil en la brecha de El Guerguerat, violando directamente el alto el fuego y desencadenando el reinicio de las hostilidades desde 1991 tras el Plan de Arreglo.
 
Hasta el 2001, la brecha de El Guerguerat, pasaba inadvertida por todas las partes implicadas, ya que el Plan de Arreglo no otorgaba ningún potencial a El Guerguerat, condenada a ser “tierra de nadie” entre ambos bandos. Marruecos, que se encuentra geográfica y diplomáticamente aislado debido a la rivalidad con Argelia como potencia dominante en el Magreb, comienza a explotar esta vía de comunicación hacia Mauritania para permitir un tráfico terrestre más fluido de sus mercancías y traficar con los recursos expoliados de los caladeros de pescado del Sáhara y las minas de fosfato de Bucraa. Esta decisión se basa en la rapidez estratégica que ofrece esta ruta desde el estrecho de Gibraltar hasta Mauritania, consciente de todo ello el reino alauita continúa su proyecto ilegal que además usa como ruta también para el narcotráfico de drogas como el hachís o la cocaína que llegan hasta el estrecho de Gibraltar, lo que le ha llevado a una escalada sin precedentes con el representante legítimo del pueblo saharaui, el Frente Polisario. Esta ruta, concebida para el expolio, es también usada por contrabandistas, tráfico de personas y vía de comunicación para los grupos terroristas que controlan parte del Sahel, cuya cuna sigue siendo Marruecos.
 
En resumidas cuentas, Marruecos es un país cuya economía está manchada por la corrupción estatal de Mohamed VI y que sirve a intereses profundamente injustificables. Su sociedad ha sido manipulada por la propaganda del Majzén y no concibe ninguna forma de organización social que luche por sus verdaderos derechos, ya que el surgimiento de cualquier disidencia es reprimida y silenciada por los mass media.
 
En el discurso internacional, algunos miden sus palabras a la hora de hablar del conflicto saharaui, mientras otros mantienen una distancia. Los arrastrados por el lobby marroquí continúan predicando una posición de desprestigio y rechazo mediante cualquier vía, con el único objetivo de atizar y deslegitimar al Frente Polisario, olvidando que desde los Acuerdos Tripartitos de Madrid, Marruecos basa su ocupación en una pantomima que renueva constantemente y disfraza gracias a los esfuerzos y métodos poco éticos del Majzén en su política nacional e internacional, mientras que por otro lado, amenaza con el tráfico masivo de inmigrantes hacia las costas europeas y el aumento de la exportación de droga como dos caras de una misma moneda.
 
Es cuestión de tiempo que empiecen a oírse verdaderas voces y reclamos pro-saharauis y Marruecos quede relegado a un segundo plano. La inestabilidad que podría generar una larga guerra en Marruecos que no es favorable para el régimen ni para los vecinos africanos, que han manifestado la profunda necesidad de respetar el derecho internacional que dictamina la Corte Internacional de Justicia. Pese a esto, ya no hay marcha atrás ni vuelta al status quo que solo ha servido para postergar un conflicto bajo la falsa vigilancia y mediación de la ONU.
 
Juan Carlos I visita por última vez en 1976 sus tropas en el Sáhara Occidental trasladando su apoyo, que luego convirtió en traición.
 
El papel del gobierno español no deja lugar a la imparcialidad ya que el PSOE es un aliado tradicional del reino de Marruecos, por los negocios de algunos afiliados tradicionales y barones de este partido en el Sáhara y Marruecos. En el plano europeo, el Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, es un socio del reino y cómplice clave de la posición de España respecto a la tensión actual que se vive. Mientras que el Tribunal de Justicia Europeo dictaminó la ilegalidad del acuerdo pesquero UE-Marruecos que la propia Comisión Europea dio por aprobado ignorando las pretensiones marroquíes.
 
Mientras que la nueva administración de Biden aún no se ha pronunciado de forma clara, posiblemente hasta que Marruecos no opte por aclarar su posición frente a la apertura de un consulado en Jerusalén (un hecho que rechaza tajantemente su población) u opte por cambiar de forma radical su posicionamiento con el transcurso de la guerra.
 
El Frente Polisario pone rumbo y objetivo a la determinación de su futuro empleando toda su artillería, estrategias y conocimientos en el terreno para seguir debilitando a las fuerzas marroquíes
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Origen: “No se puede entender la ocupación del Sáhara sin la Transición Española y la Restauración Borbónica.”