¿Qué están preparando los Emiratos Árabes Unidos en la región del Sahel, el Sáhara Occidental y África occidental en su conjunto?

¿Qué están preparando los Emiratos Árabes Unidos en la región del Sahel, el Sáhara Occidental y África occidental en su conjunto?

En los últimos días, la visita privada de Mohamed VI a los Emiratos Árabes Unidos ha desatado interrogantes sobre el papel de Abu Dabi en los conflictos que afectan al Sahel y el Sáhara Occidental. Tras la reciente renovación del mandato de la MINURSO, los Emiratos reforzaron su influencia diplomática a favor de Marruecos, intentando inclinar la resolución del Consejo de Seguridad hacia los intereses de Rabat, decidido a cerrar el expediente colonial del Sáhara mediante el plan de autonomía.

El apoyo emiratí a la ocupación marroquí del Sáhara Occidental no es una novedad, pero sí una pieza clave del entramado geopolítico que amenaza los derechos del pueblo saharaui. En el seno de la ONU, los Emiratos Árabes Unidos han reiterado abiertamente su respaldo a la tesis marroquí, llegando a declarar ante la Cuarta Comisión que el “Sáhara marroquí” es una realidad soberana, y que la autonomía es “la única solución viable”, pese a contravenir las resoluciones de la ONU y del Tribunal Internacional de Justicia. Esta postura no es solo diplomática, sino parte de una alianza estratégica con Rabat que combina intereses económicos —como el extractivismo en territorios ocupados— e intereses militares —como el uso de puertos saharauis y rutas africanas para el tráfico de armas que ha desestabilizado países como Sudán o Mali. Para el pueblo saharaui, esta doble agresión, militar y diplomática, supone un ataque directo al principio de autodeterminación y a décadas de resistencia civil y jurídica frente a la ocupación.

Pero la sombra emiratí no solo se extiende sobre el Sáhara. Mientras el oro maliense fluye hacia Dubái con escaso control estatal —6.000 millones de dólares en 2021, según fuentes periodísticas—, el régimen de Assimi Goïta permitió la liberación de un traficante de oro emiratí a cambio de 50 millones de euros, dinero que podría terminar financiando grupos armados. Paralelamente, en Sudán, las armas alimentan un conflicto devastador que ha dejado a la población civil expuesta a masacres sistemáticas.

¿Estamos ante un guion que se repite? ¿Podría la ocupación de Dajla y la ruta transatlántica proyectada por Marruecos servir de plataforma para la expansión emiratí, con efectos desestabilizadores semejantes a los de Sudán? La región del Sahel, el Sáhara Occidental y África occidental en su conjunto parecen hoy el tablero de una geopolítica donde Marruecos, los Emiratos y los intereses extractivos operan sin freno, amenazando la paz, la soberanía y los derechos de los pueblos afectados.

La pregunta sigue viva: ¿qué trama Emiratos Árabes Unidos en esta región?

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