
Una investigación internacional de The Outlaw Ocean Project, firmada por Ian Urbina y publicada en España por elDiario.es, reconstruye la cadena que conecta la pesca en las aguas del Sáhara Occidental ocupado con la industria europea y española. El trabajo vuelve además sobre una imagen decisiva de 2020: los cerca de 200 camiones detenidos por manifestantes saharauis en Güerguerat. Muchos transportaban harina de pescado. Aquella mercancía permite seguir hoy el rastro de un negocio que atraviesa el territorio ocupado y termina alcanzando el mercado español.
Cuando manifestantes saharauis bloquearon en 2020 la carretera de Güerguerat, la atención internacional se centró sobre todo en la dimensión política y militar de aquel episodio. El cierre del paso terminó con la intervención del ejército marroquí y con la ruptura del alto el fuego vigente desde 1991. Pero aquellos camiones contaban también otra historia. La investigación recuerda que fueron detenidos cerca de 200 vehículos marroquíes y mauritanos y que muchos de ellos transportaban harina de pescado, un producto destinado principalmente a la fabricación de piensos para acuicultura y ganadería.
No era una mercancía cualquiera. Detrás de aquel polvo obtenido tras cocinar y moler pescado estaba una de las industrias que mejor permite entender el valor económico del Sáhara Occidental ocupado. Según datos oficiales marroquíes citados en la investigación, más del 60 % de las capturas atribuidas a Marruecos en 2020 procedían de aguas del Sáhara Occidental. En 2025 funcionaban en el territorio al menos 14 plantas de harina de pescado.
El trabajo de The Outlaw Ocean Project forma parte de una investigación global que ha identificado más de 1.400 fábricas de harina de pescado en 64 países y ha seguido las cadenas que unen barcos, plantas procesadoras, fabricantes de piensos, piscifactorías, marcas comerciales y supermercados. Cuando ese mapa se aplica al Sáhara Occidental aparece con claridad el papel de España: Marruecos representa aproximadamente una cuarta parte de las importaciones españolas de harina de pescado.
La dimensión económica es considerable. Desde 2020, España ha importado de Marruecos harina de pescado por un valor superior a 128 millones de dólares, unos 109 millones de euros. El problema es que parte de la materia prima comercializada como marroquí procede de aguas y fábricas situadas en el Sáhara Occidental. El pescado puede ser capturado frente a las costas saharauis, desembarcado y procesado en El Aaiún o Dajla y posteriormente entrar en los circuitos internacionales identificado comercialmente como producto de Marruecos.
La investigación sigue incluso ese recorrido hasta la cadena alimentaria española. Según el reportaje, en 2024 harina de pescado procedente del Sáhara Occidental era utilizada en piensos empleados por piscifactorías griegas que suministraban lubina y dorada a Mercadona. El dato no permite concluir que todo el pescado vendido por esa cadena tenga ese origen, pero sí muestra hasta qué punto un recurso extraído del territorio puede diluirse dentro de una larga cadena comercial antes de llegar al consumidor europeo.
España aparece también en otro punto clave. Durante la vigencia del acuerdo pesquero entre la Unión Europea y Marruecos, que incluía las aguas del Sáhara Occidental, los barcos españoles fueron sus principales beneficiarios. En el reparto de 2019, España recibió 92 de los 138 permisos disponibles para la flota europea. Una evaluación posterior respaldada por la Comisión Europea concluyó que el 99 % de las capturas realizadas dentro de aquel acuerdo procedían de aguas del Sáhara Occidental.
La investigación señala además a Las Palmas de Gran Canaria como punto de tránsito para pescado y aceite de pescado procedentes del territorio y plantea dudas sobre los sistemas internacionales de certificación. Western Sahara Resource Watch sostiene que varias empresas vinculadas a la producción o exportación de harina y aceite de pescado en el Sáhara Occidental fueron certificadas como si sus productos procedieran de Marruecos. Así, la cadena comercial no solo transporta el recurso: puede terminar borrando también su verdadero origen.
Todo ello se produce mientras el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha reiterado que Marruecos y el Sáhara Occidental son territorios distintos y separados y que el pueblo saharaui debe prestar su consentimiento para que los acuerdos puedan aplicarse al territorio. La cuestión vuelve a ser especialmente relevante ahora que la Unión Europea ha abierto la puerta a negociar un nuevo marco pesquero con Marruecos.
Por eso los camiones de Güerguerat adquieren, vistos hoy, otra dimensión. Aquella protesta no detuvo únicamente una carretera. Durante unos días bloqueó una de las arterias por las que circulan recursos extraídos del Sáhara Occidental hacia los mercados internacionales. Entre aquellos cerca de 200 camiones había harina de pescado. Detrás estaban las aguas saharauis, las plantas de procesamiento, los puertos europeos y, finalmente, mercados como el español.
La pregunta permanece abierta: cuando un recurso sale del Sáhara Occidental, atraviesa varias fronteras y termina integrado en cadenas comerciales europeas, ¿hasta qué punto conserva visible su verdadero origen?
Análisis: NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL
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