Sahara Occidental: el lobby francés en la ONU y el juego sucio contra el derecho saharaui

Sahara Occidental: el lobby francés en la ONU y el juego sucio contra el derecho saharaui

Lectura comentada del artículo de Africa Intelligence –titulado «Sahara occidental : le lobbying de Paris auprès des capitales européennes» : el lobby francés en la ONU y el juego sucio contra el derecho saharaui

El artículo publicado hoy por Africa Intelligence –titulado «Sahara occidental : le lobbying de Paris auprès des capitales européennes» y firmado por el periodista Jihâd Gillon– confirma lo que desde distintos medios ya veníamos denunciando: Francia protagonizó una intensa campaña de presión diplomática para asegurar que los países europeos representados en el Consejo de Seguridad votaran a favor de la resolución 2797 (2025) sobre el Sáhara Occidental. La maniobra, cuyo objetivo central era blindar la mención del plan de autonomía marroquí dentro del texto final, tuvo como diana principal a Eslovenia, país que históricamente defiende el principio de autodeterminación por su propia experiencia histórica. Este caso ilustra de forma clara cómo los valores fundacionales de la Unión Europea son sacrificados sin reparo alguno cuando se trata de proteger los intereses de uno de sus aliados estratégicos, Marruecos, incluso a costa de vulnerar principios como la descolonización o el derecho a la libre determinación.

En el reportaje se constata que París ejerció un papel clave como eslabón entre Washington y Rabat, asumiendo la tarea de doblegar las reticencias de Dinamarca, Grecia y, sobre todo, de Eslovenia. Una presión que no sólo operó en las capitales europeas, sino que se extendió al propio seno del Consejo en Nueva York. Destaca especialmente el dato recogido por Africa Intelligence sobre las advertencias francesas de una “posible desaparición de la MINURSO” en caso de rechazo del texto, lo que habría allanado el camino para que Estados Unidos impusiera su estrategia unilateral, y Marruecos su «hecho consumado» en el terreno. La sombra del chantaje sobrevuela todo el proceso, convirtiéndose en una estrategia de largo alcance con la que París parece pretender transformar la ocupación en un marco internacionalmente aceptable.

La crónica, además, revela un dato inquietante y revelador: en paralelo a esta presión diplomática, Francia y Marruecos trabajan en una versión ampliada y “actualizada” del plan de autonomía marroquí, que Rabat pretende presentar oficialmente ante Staffan de Mistura este mes. Un documento “enriquecido” que pretende añadir nuevas capas técnicas y políticas para dotar de mayor legitimidad a lo que no es más que un proyecto anexionista, diseñado sin la participación del pueblo saharaui y contrario al marco jurídico internacional. Este plan, cuyos primeros trazos se remontan a la visita oficial de Emmanuel Macron a Marruecos en octubre de 2024, se inscribe en una estrategia claramente coordinada para normalizar la ocupación con la complicidad de ciertas potencias occidentales. Es imprescindible señalar, como hace el texto, que incluso con este pacto de pasillos, la delegación eslovena tuvo que recordarlo en su voto: “Eslovenia continúa considerando al Sáhara Occidental como un territorio no autónomo”. Una declaración que revela que, pese a las presiones, no todas las piezas del tablero están alineadas con el guion de Rabat.

Este episodio ilustra de manera incontestable cómo la resolución 2797 no fue el resultado de una negociación multilateral transparente, sino de una operación de lobby impulsada por gobiernos europeos cómplices del expolio marroquí en el Sáhara Occidental. Francia, una vez más, confirma su papel como potencia tutelar de la monarquía marroquí, actuando contra los principios del derecho internacional que dice defender, mientras utiliza sus redes en Bruselas, París y Nueva York para torcer el marco jurídico en beneficio de una agenda neocolonial. Frente a este juego de sombras, sigue siendo tarea urgente denunciarlo, desactivarlo y colocar nuevamente el foco donde corresponde: en el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, basado en la legalidad internacional, en las resoluciones de la Asamblea General y en las sentencias de la Corte Internacional de Justicia. Y también, recordarlo con una verdad incómoda para muchos: que España sigue siendo la potencia administradora de iure del territorio y que, más allá de los pactos energéticos y los titulares interesados, la descolonización sigue pendiente, y la responsabilidad es compartida.

PLATAFORMA «NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL»


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