Sáhara Occidental: el Polisario abre la puerta a debatir la autonomía, pero rechaza que sea una solución impuesta

El diario El Independiente publica una entrevista con el ministro de Asuntos Exteriores saharaui, Mohamed Yeslen Beisat, en la que introduce un matiz relevante en el debate sobre la solución del conflicto del Sáhara Occidental: la autonomía podría formar parte de las opciones sometidas a consulta, pero nunca como única alternativa.

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En sus declaraciones, Beisat señala que el Frente Polisario está dispuesto a “debatir cualquier propuesta” dentro del marco del derecho internacional. Entre esas posibles opciones incluye explícitamente la autonomía defendida por Marruecos, siempre que se presente como una alternativa más y no como una solución obligatoria.

“La autonomía como una opción presentada al pueblo saharaui lo podemos discutir y lo podemos aceptar, pero nunca aceptaremos la autonomía como una solución dictada única y obligatoria”, afirma.

Este planteamiento no supone un cambio de posición, sino una reiteración de la base que el Polisario ha defendido históricamente en el marco de Naciones Unidas: la necesidad de un proceso de autodeterminación real en el que el pueblo saharaui pueda elegir entre distintas opciones, incluida la independencia.

De hecho, el propio Beisat insiste en que tampoco la independencia debe imponerse como única salida. “No podemos hacer de la independencia la única opción”, señala, subrayando que la clave del proceso no está en el resultado, sino en la libertad de elección.

En este sentido, sus declaraciones refuerzan una idea central: el desacuerdo no gira tanto en torno a las opciones posibles, sino en torno a las condiciones en las que se plantean. Mientras el Polisario defiende un proceso abierto, Marruecos insiste en limitar la solución a su propuesta de autonomía.

La entrevista también aporta elementos relevantes sobre el contexto actual de las negociaciones. Según el ministro saharaui, el proceso impulsado por Naciones Unidas y con participación de Estados Unidos se encuentra en una fase de contactos bilaterales e intercambio de documentos, tras varias rondas celebradas en distintos escenarios.

Beisat reconoce el papel de Estados Unidos como mediador, pese a su posición histórica favorable a Marruecos, y considera que su peso internacional puede ser determinante para impulsar el proceso, siempre que se respete el marco de la legalidad internacional.

Al mismo tiempo, denuncia la “falta de buena fe” de Marruecos, al que acusa de mantener un doble discurso entre las negociaciones y la situación sobre el terreno, citando prácticas como el encarcelamiento de presos políticos saharauis o el uso de medios militares.

En el plano político, el ministro saharaui vuelve a situar a España como un actor clave. Recuerda que sigue siendo la potencia administradora del territorio y confía en que el Gobierno español termine reconsiderando su postura, que califica como un “error”.

En conjunto, la entrevista deja una lectura clara: el Polisario no cierra la puerta a ninguna opción dentro de un proceso de autodeterminación, pero mantiene una línea firme en un punto esencial: ninguna solución puede imponerse al pueblo saharaui ni sustituir su derecho a decidir.