La jornada de ayer dejó distintos frentes abiertos alrededor del Sáhara Occidental: desde el debate sobre cómo se construye el relato sobre Marruecos hasta el impacto ambiental de la explotación de los recursos y nuevos pronunciamientos saharauis sobre el estatuto del territorio. Distintos asuntos que terminan conduciendo a una misma cuestión todavía pendiente.
LA LECTURA DEL DÍA | 21 de septiembre de 2026
NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL
La reflexión del jurista saharaui Haddamine Mouloud Said sobre tres textos publicados por EL PAÍS concentró ayer buena parte de la atención de nuestros lectores. Su propuesta de leer conjuntamente una información sobre la alianza de Rabat con Estados Unidos e Israel, el editorial La fuerza de Marruecos y la tribuna de Tahar Ben Jelloun abrió un debate que va más allá de esos tres artículos: cómo se construye desde fuera el relato sobre Marruecos y qué lugar se reserva en él al Sáhara Occidental. Su texto plantea además una cuestión especialmente incisiva sobre la libertad para cuestionar determinadas posiciones oficiales según se escriba desde Madrid o desde Rabat.
El territorio físico apareció también con fuerza a través del nuevo informe de SONREP, que amplía la mirada sobre la llamada “huella del saqueo”. Ya no se trata únicamente de cuánto valen los fosfatos, la pesca o los proyectos energéticos, sino de qué consecuencias dejan sobre el agua, los ecosistemas y los medios de vida. A esa lectura se sumó SMACO, recordando que el muro militar, las minas y los restos de guerra forman igualmente parte del coste ambiental y humano que soporta el Sáhara Occidental.
CODESA, por su parte, volvió a situar la cuestión jurídica sobre la mesa ante las elecciones marroquíes del 23 de septiembre. Su pronunciamiento insiste en una distinción que conviene conservar: participar en unas elecciones organizadas por Marruecos en la parte del territorio que controla no equivale a ejercer el derecho de autodeterminación ni resuelve el estatuto final del Sáhara Occidental. Las elecciones son una noticia de esta semana; la cuestión que hay detrás lleva décadas pendiente.
Ayer hablamos, por tanto, de medios de comunicación, recursos naturales, minas, elecciones y derechos. Puede parecer una agenda dispersa, pero no lo es tanto. Todo vuelve al mismo territorio y al mismo problema sin resolver: quién habla sobre el Sáhara Occidental, quién utiliza sus recursos, quién administra buena parte de su territorio y, finalmente, quién debe decidir su futuro. Esa será también una de las claves que habrá que seguir cuando octubre vuelva a colocar la cuestión saharaui ante Naciones Unidas.
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La jornada de ayer dejó distintos frentes abiertos alrededor del Sáhara Occidental: desde el debate sobre cómo se construye el relato sobre Marruecos hasta el impacto ambiental de la explotación de los recursos y nuevos pronunciamientos saharauis sobre el estatuto del territorio. Distintos asuntos que terminan conduciendo a una misma cuestión todavía pendiente.