Sáhara Occidental: una nueva reunión del Consejo de Seguridad sin expectativas de cambio

Victoria G. Corera – Plataforma “NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL”

La próxima reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la MINURSO vuelve a situar el conflicto del Sáhara Occidental en la agenda internacional. Pero conviene hacerse una pregunta incómoda: ¿puede realmente esta reunión cambiar algo?

La respuesta, a la luz de la evolución de los últimos años, es poco alentadora. El proceso político auspiciado por Naciones Unidas lleva décadas atrapado en un bloqueo estructural que no se debe a la falta de propuestas, sino a la ausencia de voluntad para hacerlas cumplir.

El marco jurídico es claro. El Sáhara Occidental sigue siendo un territorio pendiente de descolonización y el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación está reconocido por el propio sistema internacional. Sin embargo, ese marco choca con una realidad política donde las resoluciones se repiten mientras su aplicación se diluye.

En este contexto, la MINURSO se ha convertido en una misión paradójica: creada para organizar un referéndum que nunca se ha celebrado y mantenida durante más de tres décadas sin cumplir su mandato original.

La reunión prevista en el Consejo de Seguridad no parte de una negociación en curso ni de avances significativos. Parte, más bien, de una situación de inercia, en la que el lenguaje diplomático sustituye a las decisiones políticas.

Se hablará, previsiblemente, de una solución “justa, duradera y mutuamente aceptable”. Se insistirá en la necesidad de reactivar el proceso. Se apelará al diálogo. Pero todo ello ya ha sido dicho antes, en múltiples ocasiones, sin alterar el fondo del problema.

Mientras tanto, sobre el terreno, la realidad es otra. Desde la ruptura del alto el fuego en 2020, el conflicto ha vuelto a una dinámica militar que permanece prácticamente ausente del debate internacional. A ello se suma el control ejercido por Marruecos en los territorios ocupados, donde el acceso de periodistas y observadores independientes está fuertemente restringido.

Este desfase entre la diplomacia y la realidad no es un detalle menor: es una de las claves del bloqueo.

La cuestión de fondo sigue siendo la misma. Marruecos plantea la autonomía como única solución, mientras que el Frente Polisario insiste en que cualquier salida debe incluir la autodeterminación. No es un desacuerdo técnico, sino político, y mientras no se aborde como tal, ninguna reunión cambiará el curso de los acontecimientos.

Por eso, más que esperar resultados inmediatos, conviene leer esta próxima reunión como lo que probablemente será: una nueva confirmación de que el problema no es la falta de fórmulas, sino la falta de voluntad para aplicarlas.

Y mientras ese equilibrio no cambie, el Sáhara Occidental seguirá siendo uno de los conflictos más claros en el plano jurídico… y más bloqueados en el político.