Sáhara: tensa situación de espera en el sur | Periodistas en Español

La construcción de un trozo de carretera de menos de cuatro kilómetros mantiene la tensión en el sur de Sahara, entre Guerguerat, el último puesto del muro marroquí y la frontera con Mauritania, zona controlada básicamente por el Frente Polisario. Se trata de la mayor violación del acuerdo de cese al fuego que la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (Minurso) está encargada de supervisar desde 1991.

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Puesto fronterizo de Guerguerat

Un informe confidencial presentado por el Departamento de Operaciones y Mantenimiento de la Paz de Naciones Unidas recoge que Marruecos lanzó patrullas aéreas y terrestres que se extendieron más allá del muro de separación, al sur de Guerguerat. Elementos de la Minurso están en la zona tras llegar tarde, el 29 de agosto, una vez desplegadas fuerzas marroquíes fuera del muro. El propio secretario general de la ONU, Ban Ki-moon destacó la importancia de que ambas partes “respeten sus obligaciones”.
El Frente Polisario reclamó el pasado miércoles 31 de agosto a Naciones Unidas que “presione” a Marruecos para que retire a sus fuerzas a Guergarat y solicita un puesto de control permanente en la zona “para evitar cualquier tipo de incursión marroquí”. “No vamos a permitir a Marruecos avance fuera del muro ya que es una violación al alto al fuego, Naciones Unidas debe obligar a que retrocedan a su posición original” señalan fuentes saharauis.
La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) protestó ante la ONU y desplegó el domingo 28 de agosto sus propias fuerzas, acusando a Rabat de construir una “ruta asfaltada” en la zona para mantener una presencia militar permanente. Hay una distancia de unos 200 metros entre los trabajos de asfaltado y las fuerzas saharauis desplegadas.

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Vehículos del Polisario cerca de la zona de conflicto.

La artimaña marroquí busca por un lado, la complicidad de la Minurso y Mauritania, ya que el asfaltado es una evidente mejora para el amplio trasiego de vehículos hacia la frontera y por otro, hacer ver, que Marruecos controla lo que llaman ‘zona tapón’ que está fuera del muro.
La Minurso constató la presencia de “alrededor de 32 militares armados del Frente Polisario”, dentro de la zona, una franja de unos siete kilómetros que llega a la frontera con Mauritania, donde también había presencia de 10 miembros de la Gendarmería Real marroquí. Marruecos especifica que los miembros de la Gendarmería no son miembros de las Fuerzas Armadas y acusa al Polisario, curiosamente, de violar el alto el fuego anunciando que seguirá con el asfaltado de la carretera.
Marruecos ejecutó entre el 14 y el 23 de agosto una operación pretendidamente contra el contrabando y el terrorismo tras salir del puesto de Guerguerat, fuera del muro. De hecho, incluso se llegó a mencionar que se buscaba al jefe del Dáesh en el Sahara, Abou Al Walid, quien llegó a amenazar también a la Minurso. De hecho, inicialmente la ONU dijo no observar ninguna violación del alto al fuego, cuestión que ha tenido que rectificar posteriormente e incluso se reunió el Consejo de Seguridad a instancias de Venezuela.
La operación marroquí “fue lanzada sin advertir anticipadamente a la Minurso en contra de las exigencias del acuerdo militar y con el apoyo de personal armado de la Gendarmería Real marroquí” señalaron fuentes saharauis. Marruecos lo niega, según su propio ministro del Interior, Mohamed Hassad.
Estas operaciones iniciales de “limpieza” en la frontera para paliar “el contrabando y los intercambios comerciales ilícitos” según manifestó la wilaya de Dajla y Rio del Oro, se transformaron el pasado 23 de agosto en unas obras con presencia de excavadoras para realizar “actividades de asfaltado”, en concreto, construir una carretera de 3,8 kilómetros, informaron a través de un comunicado oficial.
Según señalaban estas fuentes se trataba de reforzar la red viaria, responder “a las aspiraciones de los comerciantes y poner fin a las actividades de contrabando y comercio ilícito”, tras llevar a cabo “una limpieza de vehículos dañados para reducir la capacidad de operación de los contrabandistas”, cifrando en unos 600 los vehículos abandonados intervenidos.
Se abre un paréntesis: la wilaya de Dajla y Río de Oro vivió el pasado 1 de junio una situación muy anómala ya que el presidente de la región, de origen saharaui, Yanja Jatat, del Partido Istiqlal, -quien ha visitado España defendiendo el Sahara marroquí- fue destituido de su cargo por el tribunal administrativo de Agadir, por residir de forma “cuasi permanente” en…..Mauritania. Un telegrama al día siguiente anuló “la decisión administrativa”. Todo apunta a un ajuste de cuentas interno entre los gerifaltes saharauis promarroquíes de la zona con el trasfondo del Ministerio del Interior.
Marruecos, como se sabe, niega la existencia de “territorios liberados” por la RASD y siempre habla del eufemismo ‘zona tapón’. También habla de “secuestrados” y no de “refugiados” en Tinduf, a pesar de que se baraja entre 5.000 y 6.000 los ‘aidín’ los que han vuelto al Sahara marroquí. De hecho, Marruecos tiene hasta alcaldes nombrados para localidades que jamás ha controlado como Tifariti, Bir Lehlu e incluso la ciudad fantasma de La Güera. Se trata de una ficción que mantiene al igual que mostrar el mapa completo del Sahara incluida la zona que no controla, un 20 por ciento del territorio. Es bueno recordar que hay unos 30.000 saharauis que viven y se mueven en los ‘territorios liberados’ y no en Tinduf, muchos de ellos, por cierto, con pasaporte mauritano.
Mientras, Mauritania observa y espera no verse involucrado en el actual tira y afloja entre Marruecos, la RASD y la Minurso, ni que tampoco cambie el actual statu quo de la localidad fantasma de La Güera. De momento, está en alerta debido a la fría relación con Marruecos y ha desplegado misiles en la frontera.
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