LECTURA RECOMENDADA | Los efectos sobre la salud del pueblo saharaui de medio siglo de ocupación, exilio y abandono

Salud del pueblo saharaui

Seth M. Holmes, Laroussi Mohamed Salem y Raabub Mohamed-Lamin Mehdi analizan en EL PAÍS, a partir de un trabajo publicado en The Lancet, cómo la ocupación, el exilio y la descolonización pendiente condicionan la salud del pueblo saharaui.

La salud del pueblo saharaui no puede explicarse únicamente hablando de hospitales, medicamentos o ayuda humanitaria. Un artículo publicado este lunes por EL PAÍS, a partir de un trabajo aparecido en la revista médica The Lancet, propone mirar mucho más atrás: hacia la pérdida del control sobre el territorio y sus recursos, el exilio prolongado, la ocupación y las consecuencias de medio siglo sin culminar la descolonización del Sáhara Occidental.

El texto está firmado por Seth M. Holmes, médico y antropólogo social; Laroussi Mohamed Salem, médico saharaui especialista en medicina nuclear y profesor asociado de la Universidad de Murcia; y Raabub Mohamed-Lamin Mehdi, médica especialista en medicina interna y estrechamente vinculada al sistema sanitario de los campamentos de refugiados.

Los autores utilizan el concepto de apatridia para analizar cómo esa situación política termina afectando directamente a la salud. Una primera consecuencia es la falta de control sobre la tierra y los recursos del propio territorio. Fosfatos, pesca y potencial energético conviven con una realidad completamente diferente para buena parte de la población saharaui: dependencia de la ayuda internacional, dificultades de acceso al agua, problemas nutricionales muy limitada para sostener y financiar un sistema sanitario propio. Una situación que NOTEOLVIDES abordó recientemente al analizar el deterioro de la ayuda alimentaria en los campamentos saharauis.

El artículo describe también la creciente fragilidad de ese sistema. Faltan medicamentos, pruebas diagnósticas y recursos para formar y remunerar al personal sanitario. Los recientes recortes de la ayuda internacional han llegado incluso a poner en riesgo programas de formación de enfermería, campañas de vacunación y otras actividades esenciales.

A ello se añaden los efectos directos de la ocupación y de la guerra: minas, ataques con drones, desplazamientos de población y dificultades para recibir atención médica. La salud aparece así no solamente como una cuestión humanitaria, sino como otra de las consecuencias de una situación política que lleva medio siglo sin resolverse.

Hay además una cuestión especialmente cercana a España: las evacuaciones médicas de pacientes que necesitan tratamientos especializados. El artículo cuenta el caso de Brahim, un joven saharaui de 15 años enfermo de cáncer, cuya evacuación a España exige superar importantes obstáculos administrativos. Su madre no consiguió el visado necesario para acompañarlo. Los autores sostienen que España puede reducir estas barreras y relacionan también esta situación con la proposición de ley sobre la nacionalidad saharaui que deberá volver al Congreso en septiembre.

Conviene hacer una precisión que el propio artículo recoge: muchos saharauis no se consideran apátridas, porque cuentan con la República Saharaui y sus instituciones. Más allá de esa terminología, la aportación fundamental del texto resulta especialmente valiosa: la precariedad sanitaria saharaui no nació en un hospital ni puede resolverse únicamente enviando medicamentos.

Detrás hay ocupación, exilio, pérdida del control sobre los recursos, recortes humanitarios, decisiones políticas y responsabilidades internacionales que siguen pendientes.

Por eso merece ser leído completo.

👉 Leer en EL PAÍS: «La apatridia saharaui y sus efectos primarios sobre la salud»