
Tarfaya vuelve estos días a aparecer en las noticias vinculada a nuevos proyectos estratégicos entre Marruecos y Canarias. Su historia permite recordar una realidad poco conocida: España administró en el noroeste africano territorios con estatutos diferentes y los fue abandonando en momentos distintos. Cabo Juby pasó a Marruecos en 1958, Ifni en 1969 y el Sáhara Occidental quedó en 1975 con su descolonización inconclusa. Pero aquellas fronteras administrativas tampoco dividieron limpiamente a las poblaciones que vivían a ambos lados.
La actual Tarfaya fue durante buena parte del siglo XX Villa Bens y uno de los principales centros de Cabo Juby, la zona sur del Protectorado español en Marruecos. Más al sur comenzaba el territorio que España denominaba Sáhara Español. Madrid administraba ambos espacios y llegó incluso a integrarlos dentro de una misma estructura colonial, el África Occidental Española, pero eso no significaba que tuvieran el mismo estatuto jurídico.
La diferencia empezó a hacerse visible con la retirada española. Tras la independencia de Marruecos y la guerra de Ifni-Sáhara, España entregó Cabo Juby en 1958. Tarfaya pasó entonces a Marruecos, mientras el Sáhara Español continuó bajo administración española.
Once años después ocurrió algo parecido con Ifni. El Tratado de Fez de 1969 estableció su entrega a Marruecos. Naciones Unidas había abordado también su descolonización, pero distinguió progresivamente el procedimiento de Ifni del correspondiente al Sáhara Español.
El Sáhara Occidental siguió otro camino. Desde 1963 figura en la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas y, a partir de 1966, la Asamblea General reclamó repetidamente a España la celebración de un referéndum que permitiera a su población ejercer el derecho a la autodeterminación. En 1968 la propia ONU aludió expresamente a la diferente naturaleza jurídica de Ifni y del Sáhara Español y a los distintos procesos previstos para su descolonización.
Por tanto, la entrega de Tarfaya a Marruecos en 1958 y la de Ifni en 1969 no constituyeron precedentes jurídicos que permitieran considerar marroquí al Sáhara Occidental. Cuando Marruecos presentó sus reivindicaciones sobre el territorio, la cuestión terminó ante la Corte Internacional de Justicia. Su dictamen de octubre de 1975 reconoció la existencia de determinados vínculos históricos, pero no encontró lazos de soberanía territorial que impidieran aplicar el principio de autodeterminación mediante la expresión libre de la voluntad de la población saharaui.
Las fronteras no dividieron de la misma manera a las personas
Hasta aquí aparece el mapa administrativo. Pero existe otro mapa que ayuda a comprender por qué Tarfaya, Tan-Tan, Guelmim o Assa aparecen continuamente en la historia política saharaui, aunque ninguna de esas localidades forme parte del Sáhara Occidental.
La población saharaui y las sociedades nómadas de la región se movían por un espacio mucho más amplio que las fronteras establecidas por las potencias coloniales. Familias y grupos tribales quedaron repartidos entre el Sáhara Español, el sur de Marruecos, Mauritania y otros territorios vecinos. La desaparición de la administración española en Cabo Juby no hizo desaparecer esa continuidad humana.
De ahí que Tarfaya y, especialmente, Tan-Tan tengan también un lugar en la historia del nacionalismo saharaui contemporáneo. A finales de los años sesenta y comienzos de los setenta, jóvenes saharauis que estudiaban en universidades marroquíes participaron en los círculos políticos de los que surgiría posteriormente el Frente POLISARIO. En 1972, estudiantes y jóvenes saharauis protagonizaron en Tan-Tan una movilización contra la presencia colonial española en el Sáhara.
Esa realidad tampoco terminó con la creación del POLISARIO. Durante las décadas posteriores se han documentado en localidades del sur de Marruecos manifestaciones, organizaciones y activistas que se identifican como saharauis y defienden la autodeterminación del Sáhara Occidental. También entre los presos políticos saharauis documentados por organizaciones y estudios especializados han figurado personas procedentes de estas ciudades.
Esto explica algo que puede resultar desconcertante cuando aparece en las noticias: que haya estudiantes, activistas o presos saharauis de Tarfaya o Tan-Tan no significa que esas ciudades formen parte del territorio reclamado por el Frente POLISARIO. Son dos cuestiones diferentes. La reivindicación territorial saharaui se circunscribe a las fronteras de la antigua colonia del Sáhara Español; la comunidad humana saharaui, en cambio, nunca quedó encerrada dentro de ellas.
Tres salidas españolas que no fueron iguales
España abandonó Cabo Juby en 1958 y Tarfaya quedó integrada en Marruecos. Entregó Ifni en 1969 mediante un tratado bilateral. Cuando salió del Sáhara Occidental en 1975, sin embargo, dejó pendiente un proceso completamente diferente: el de un Territorio No Autónomo cuya población debía ejercer el derecho a la autodeterminación.
Los Acuerdos de Madrid no transfirieron la soberanía sobre el Sáhara Occidental y Naciones Unidas sigue manteniendo el territorio en su lista de territorios pendientes de descolonización.
Por eso mirar hoy hacia Tarfaya sirve para algo más que recordar una antigua presencia española. Permite entender que las fronteras coloniales establecieron estatutos y destinos políticos diferentes, pero no trazaron una raya capaz de separar de la misma manera a las poblaciones saharauis.
Tarfaya es hoy Marruecos. Tan-Tan es Marruecos. Ifni es Marruecos. El Sáhara Occidental, en cambio, continúa pendiente de descolonización.
Y las comunidades saharauis que viven al norte de esa frontera forman también parte de una historia que las líneas dibujadas por las potencias coloniales nunca consiguieron borrar por completo.