
En una entrevista de Sato Díaz para Público, Tesh Sidi recorre sus veranos de infancia entre los campamentos de población refugiada saharaui y España. Vacaciones en Paz, el descubrimiento de un grifo del que salía agua sin terminarse, la primera vez que vio el mar, los juegos en el desierto o las dificultades de vivir sin una nacionalidad reconocida convierten una conversación veraniega en un retrato muy personal de medio siglo de exilio saharaui.
Para Tesh Sidi, el verano tiene que ver sobre todo con los reencuentros. Era el momento en que sus hermanos regresaban de los internados en Argelia y la familia volvía a estar junta, aunque fuera por poco tiempo. Después llegaban también los viajes a España con Vacaciones en Paz, acompañada por su hermano mellizo y enfrentándose por primera vez a cosas que para cualquier niño español formaban parte de la normalidad.
Uno de aquellos descubrimientos terminó convertido en recuerdo familiar: un grifo del que salía agua aparentemente infinita. Tesh cuenta que, siendo niña, pensó que aquello podía llevarse al Sáhara como quien compra un objeto y resuelve un problema. Insistió durante todo un verano en que quería comprar un grifo para su madre saharaui hasta que, delante de uno en un mercado, lo abrió y comprobó que no salía nada. Su padre de acogida, ingeniero industrial, tuvo entonces que explicarle las tuberías y todo el sistema que había detrás de aquel gesto aparentemente sencillo de abrir un grifo.
La anécdota tiene humor, pero Tesh evita convertirla en una historia amable sobre pobreza. Ella misma advierte contra la tentación de romantizar la vida en los campamentos. Recuerda el calor extremo, las limitaciones de la electricidad y una infancia en la que encontrar a alguien capaz de congelar una bolsa de agua con azúcar y colorante —el flash que hacía las veces de helado— podía convertirse en uno de los acontecimientos del día. “Una realidad de pobreza muy dura”, dice, vivida no desde la resignación, sino intentando mantener la dignidad y la alegría cotidiana.
También están los juegos: las canicas, el fútbol, la cuerda, el pillapilla y aquellos imanes arrancados de viejas radios con los que los niños recorrían las dunas buscando monedas y pequeños “tesoros” que las abuelas habían perdido bajo la arena. Y está la música. Tesh habla de Mariem Hassan como la banda sonora de su generación y de esa idea saharaui de la lemana: algo que una generación entrega a la siguiente para que lo conserve.
Uno de los recuerdos más poderosos llega con el mar. Su madre biológica, nacida en el Sáhara Occidental, trataba de explicarle antes de viajar que iba a encontrar una especie de “charco infinito”. Tesh nunca había visto el océano. Años después comprendió la paradoja: había nacido y crecido como refugiada en el desierto sin conocer el mar, aunque el Sáhara Occidental posee una extensa costa atlántica. “Es muy chocante que un niño saharaui no haya visto nunca el mar cuando su país es un país costero”, recuerda.
La conversación acaba inevitablemente llegando a Vacaciones en Paz. Para la diputada, el programa ocupó un espacio que la política nunca supo ocupar: el de la fraternidad, la acogida y el encuentro entre familias. Sidi reivindica además que las identidades creadas por aquella experiencia no compiten entre sí: puede sentirse profundamente saharaui y conservar al mismo tiempo una parte valenciana construida durante aquellos veranos.
Y es ahí donde “lo personal” termina siendo político. La niña que descubrió un grifo, una piscina o el mar tuvo que pasar después por las colas de extranjería, escuchar que el Sáhara “no existía”, proteger su NIE como uno de sus bienes más preciados y esperar hasta 2022 para obtener la nacionalidad española. En la entrevista recuerda que su padre había tenido documentación española y que, sin embargo, tanto él como sus hijos quedaron atrapados durante años en un laberinto administrativo.
Quizá por eso esta entrevista de verano dice bastante más del Sáhara Occidental que muchas declaraciones políticas. Habla de refugiados sin empezar por las estadísticas, de pobreza sin convertirla en postal, de identidad sin reducirla a una bandera y del exilio a través de cosas tan pequeñas como un helado improvisado, una lavadora girando o la primera mirada al océano.
Entrevista de Sato Díaz a Tesh Sidi en Público.
👉 Ver la entrevista completa en vídeo:
https://www.publico.es/politica/personal-politico-verano-tesh-sidi.html