Vacaciones en Paz 2026: asociaciones alertan de la falta de familias de acogida para niños saharauis este verano

Vacaciones en Paz 2026: asociaciones alertan de la falta de familias de acogida para niños saharauis este verano

En plena preparación de una nueva edición del programa Vacaciones en Paz 2026, asociaciones de solidaridad con el pueblo saharaui en distintos puntos del Estado español han comenzado a lanzar un mensaje común: cada vez resulta más difícil encontrar familias de acogida para los niños y niñas saharauis que viajan durante el verano.

Este llamamiento se produce en un momento clave del año. Es ahora, en primavera, cuando se organizan las acogidas de julio y agosto, y cuando las asociaciones intensifican sus campañas para garantizar que el mayor número posible de menores pueda beneficiarse del programa. Sin embargo, la respuesta de familias voluntarias no siempre alcanza las necesidades existentes.

El programa Vacaciones en Paz, impulsado por el Frente Polisario y desarrollado junto a asociaciones solidarias en España, permite que niños y niñas saharauis procedentes de los campamentos de refugiados en Tinduf (Argelia) pasen los meses de verano con familias de acogida. Durante este tiempo, los menores no solo se alejan de las duras condiciones climáticas —con temperaturas que superan los 50 grados—, sino que también acceden a revisiones médicas, una alimentación adecuada y un entorno de convivencia diferente.

Más allá de su dimensión humanitaria, el programa tiene un fuerte componente social y educativo. Para muchos de estos niños y niñas, supone la posibilidad de conocer realidades que hasta entonces solo han visto en libros o relatos: el mar, los ríos, la vida cotidiana fuera del desierto. Al mismo tiempo, las familias de acogida participan en una experiencia que refuerza los lazos de solidaridad y acerca la realidad del pueblo saharaui a la sociedad española.

La dificultad para encontrar familias suficientes introduce una preocupación creciente entre las asociaciones organizadoras. No se trata únicamente de una cuestión logística, sino de la posibilidad de que algunos menores no puedan viajar este verano, perdiendo una oportunidad que, en muchos casos, tiene un impacto directo en su bienestar físico y emocional.

En este contexto, las asociaciones recuerdan que el programa sigue siendo una herramienta fundamental de apoyo al pueblo saharaui en el exilio. Acoger durante unas semanas no solo mejora la calidad de vida de los menores, sino que también contribuye a mantener viva una red de solidaridad que ha sido clave durante décadas.

Con la llegada de los meses decisivos para la organización del programa, el mensaje es claro: todavía se necesitan familias dispuestas a participar. Una decisión que, más allá del gesto individual, tiene un impacto colectivo en la vida de quienes crecen en condiciones especialmente difíciles.