Recta final de Vacaciones en Paz 2026: empieza la despedida y el reto de sumar familias para el próximo verano

Cartel de la manifestación «Paz y Justicia para el Pueblo Saharaui», convocada en Gijón para el 30 de agosto, en la recta final de Vacaciones en Paz 2026 y pocos días antes del regreso de los menores saharauis a los campamentos.

Los niños y niñas saharauis afrontan las últimas semanas de su estancia en España y las asociaciones empiezan a mirar ya hacia 2027. Las circunstancias de las familias españolas han cambiado, pero las de los niños y niñas que viven en los campamentos saharauis siguen siendo extraordinariamente difíciles.

Vacaciones en Paz 2026 entra en su recta final. Después de casi dos meses compartidos con sus familias de acogida, se acerca el momento de regresar a los campamentos de población refugiada saharaui y comienzan a aparecer esas actividades que cada verano tienen inevitablemente algo de despedida.

En Asturias ya hay fecha para uno de esos encuentros. El próximo 30 de agosto, Gijón acogerá la manifestación «Paz y Justicia para el Pueblo Saharaui», convocada por la Asociación Asturiana de Solidaridad con el Pueblo Saharaui y CEAS-Sáhara. Los niños y niñas participantes en Vacaciones en Paz estarán presentes pocos días antes de regresar, el 3 de septiembre, a los campamentos. No será solamente una despedida: volverán a salir a la calle junto a quienes les han acompañado este verano para recordar por qué están aquí y cuál es la realidad del pueblo al que pertenecen.

Mientras tanto, siguen celebrándose actividades por toda España. Excursiones, jornadas de convivencia, encuentros con asociaciones, recepciones institucionales o simples días compartidos con las familias completan unas semanas durante las que el Sáhara Occidental vuelve a hacerse visible de una manera especialmente cercana. Detrás de cada niño hay una familia saharaui, unos campamentos de refugiados y una historia de exilio que comenzó hace medio siglo y todavía no ha terminado.

Este verano han participado en el programa alrededor de 2.800 menores saharauis. La cifra permite comprender la enorme dimensión que todavía conserva Vacaciones en Paz, pero también plantea una preocupación que las asociaciones conocen desde hace tiempo: faltan familias de acogida.

Un reciente reportaje de Público ha recordado que, durante los primeros años de este siglo, llegaron a participar unos 11.000 niños y niñas cada verano, mientras actualmente la cifra ronda los 3.000. El descenso no responde a una única causa. Han cambiado las circunstancias económicas de muchas familias, una generación histórica de solidaridad saharaui ha envejecido sin encontrar siempre suficiente relevo y la pandemia rompió durante dos años una dinámica que llevaba décadas funcionando. A comienzos de este año, Vacaciones en Paz 2026 se había marcado el objetivo de encontrar familias para acoger a 4.000 menores saharauis. Finalmente han sido alrededor de 2.800.

Conviene conocer esos datos, pero no para contemplar con nostalgia lo que fue el programa. Sirven, sobre todo, para entender el desafío que tiene por delante.

Porque mientras España ha cambiado, los motivos que dieron origen a Vacaciones en Paz continúan ahí. Los niños y niñas saharauis siguen viviendo en los campamentos de refugiados, soportando durante el verano temperaturas extremas y creciendo en un exilio que pasa de generación en generación mientras el Sáhara Occidental continúa pendiente de descolonización. Como recuerda Amparo Lerma, presidenta de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Madrid, las circunstancias de las familias de acogida han cambiado, pero la realidad de los menores saharauis no.

Y existe un dato todavía más concreto. Este año solo pudieron incorporarse al programa los niños nacidos en 2015. Los nacidos en 2016 también deberían haber tenido la oportunidad de viajar, pero no había suficientes plazas de acogida para ellos. No faltaban niños que quisieran venir: faltaban familias que pudieran recibirlos.

Ahí comienza ya Vacaciones en Paz 2027.

Durante décadas, el programa ha permitido alejar temporalmente a miles de menores de las condiciones extremas del verano en los campamentos, realizar revisiones médicas y recibir atención sanitaria. Pero ha hecho también algo difícil de medir en estadísticas: crear vínculos entre familias españolas y saharauis que en muchos casos han durado toda una vida. Muchos de quienes llegaron siendo niños continúan hoy hablando de sus familias españolas; muchas familias de acogida descubrieron a través de ellos una causa que después nunca abandonaron.

Ahora llegan las despedidas. Volverán los aeropuertos, los abrazos, las lágrimas y las promesas de encontrarse de nuevo el próximo verano. Pero la mejor manera de defender la continuidad de Vacaciones en Paz no es mirar hacia atrás.

Vacaciones en Paz no necesita nostalgia por los 11.000 niños que llegaron algún año; necesita nuevas familias para que el próximo verano ninguno de los que podrían venir se quede en los campamentos por falta de acogida.

La despedida de 2026 puede ser también el comienzo de Vacaciones en Paz 2027. 🇪🇭

Fuentes: CEAS-Sáhara, Asociación Asturiana de Solidaridad con el Pueblo Saharaui y Público.