LECTURA DEL DÍA | 18 de agosto de 2026 — EL OBSERVADOR SAHARAUI en NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL – Editorial

A veces hablamos del Sáhara Occidental como si todo ocurriera allí: en El Aaiún ocupado, en los campamentos de refugiados, junto al muro o en las salas de Naciones Unidas. Pero basta mirar lo sucedido estos días para comprobar que el Sáhara Occidental también está presente mucho más cerca y mucho más lejos del desierto.
Está en miles de hogares españoles que empiezan a despedirse de los niños y niñas de Vacaciones en Paz. Está en América Latina, donde Marruecos intenta modificar un mapa diplomático históricamente favorable a la causa saharaui. Y está en Ceuta, donde España vuelve a comprobar hasta qué punto puede resultar peligroso hacer depender la seguridad de sus fronteras de la voluntad de Rabat.
Son historias aparentemente distintas. En realidad, todas hablan de una cuestión que España abandonó hace medio siglo sin resolver y que continúa produciendo consecuencias políticas, humanas y diplomáticas.
Ayer quisimos detenernos primero en una de sus expresiones más humanas. Vacaciones en Paz 2026 entra en su recta final y empiezan las despedidas de los cerca de 2.800 niños y niñas saharauis que han compartido el verano con familias españolas. Pero detrás de los abrazos aparece ya el desafío de 2027: conseguir nuevas familias de acogida. Las circunstancias en España han cambiado; las razones por las que esos menores siguen necesitando salir durante el verano de los campamentos saharauis, no.
También hemos mirado hacia América Latina, durante décadas uno de los grandes espacios internacionales de solidaridad con el pueblo saharaui. Allí algo está cambiando. Marruecos combina comercio, inversiones y diplomacia para ganar posiciones y apoyos a sus tesis sobre el Sáhara Occidental en una región cuyo comportamiento ya no puede explicarse únicamente mediante la tradicional división entre gobiernos de izquierda y de derecha.
👉 Marruecos avanza en América Latina: comercio, diplomacia y la batalla por el Sáhara Occidental
✍️ Victoria G. Corera
Y después está Ceuta. Jorge Dezcallar, exdirector del CNI y antiguo embajador de España en Marruecos, dejó una afirmación que merece permanecer en la memoria: lo ocurrido «se repetirá cuando a Marruecos le convenga». Podemos seguir investigando quién impulsó las convocatorias a través de las redes sociales, pero esa investigación no responde por sí sola a la pregunta fundamental: cómo pudieron decenas de miles de personas alcanzar y atravesar una frontera que Rabat demuestra en otras ocasiones que sabe controlar.
👉 Jorge Dezcallar sobre Ceuta: «Se repetirá cuando a Marruecos le convenga»
También cerramos la semana recuperando cuatro asuntos que no queremos que desaparezcan bajo la velocidad de los nuevos titulares. Colombia, Ceuta, el muro marroquí y Naciones Unidas fueron cuatro escenarios diferentes que acabaron conduciendo a la misma cuestión: el futuro del Sáhara Occidental continúa pendiente y el derecho del pueblo saharaui a decidirlo permanece sobre la mesa.
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Quizá por eso conviene romper de vez en cuando una imagen demasiado cómoda: la de un Sáhara Occidental lejano, encerrado en el desierto y desconectado de nuestra vida cotidiana.
No lo está.
Está en las decisiones que se toman en Madrid, Bruselas o Bogotá. Está en la frontera de Ceuta. Está en las familias españolas que este verano han abierto sus casas a un niño saharaui. Y está, naturalmente, en un pueblo que lleva cincuenta años dividido entre ocupación y refugio esperando poder decidir libremente su futuro.
El Sáhara Occidental no está lejos. Lo que ocurre es que demasiadas veces preferimos mirar hacia otro lado. 🇪🇭