MEMORIA VISUAL SAHARAUI | 2 de julio: Mahfud Ali Beiba, memoria de una amistad saharaui

MEMORIA VISUAL SAHARAUI | 2 de julio: Mahfud Ali Beiba, memoria de una amistad saharaui
Conversación con Mahfud Ali Beiba en Rabuni. La relación institucional dio paso también a una amistad hecha de charlas, consejos e intercambio de opiniones.

El 2 de julio vuelve cada año con el recuerdo de Mahfud Ali Beiba, uno de los dirigentes históricos del Frente Polisario y una de las figuras fundamentales en la construcción política e institucional de la República Árabe Saharaui Democrática. Su nombre pertenece a la generación que asumió la lucha nacional saharaui en los últimos años del colonialismo español y que dedicó su vida a defender la identidad, la autodeterminación y la independencia del pueblo saharaui.

Carlos Cristóbal – Fotografías para entender el Sáhara Occidental

Mahfud Ali Beiba fue miembro del núcleo fundador del Frente Polisario, integrante de su Comité Ejecutivo, responsable político en momentos decisivos y, tras la muerte en combate de El Uali Mustafa Sayed, asumió provisionalmente la Secretaría General del Frente Polisario hasta la elección de Mohamed Abdelaziz. También fue primer ministro de la RASD en dos etapas, entre 1982 y 1985 y entre 1995 y 1999, y presidió el Parlamento Nacional Saharaui desde 2003 hasta su fallecimiento. Desde 1997 formó parte de la delegación saharaui en las negociaciones con Marruecos bajo el auspicio de Naciones Unidas.

Su trayectoria política no puede separarse de la creación de las instituciones saharauis. Mahfud Ali Beiba defendió que el Parlamento saharaui tenía una característica singular: nació antes que el propio Estado saharaui, a partir del Consejo Nacional Saharaui Provisional surgido tras la disolución de la Asamblea General del Sáhara. Para él, esa particularidad expresaba una forma propia de organización política y la voluntad de evitar un vacío de poder tras la retirada española y la agresión de Marruecos y Mauritania.

Pero Mahfud Ali Beiba no fue solo una figura histórica del movimiento nacional saharaui. Para mí fue también una persona cercana, con la que compartí trabajo institucional, conversaciones, confianza y amistad. Nuestra relación nació cuando yo era coordinador del Intergrupo Parlamentario de apoyo al pueblo saharaui en el Parlamento de Navarra y él presidía el Consejo Nacional Saharaui, el Parlamento de la República Árabe Saharaui Democrática.

Sesión de trabajo del Consejo Nacional Saharaui, presidida por Mahfud Ali Beiba y Carlos Cristóbal, en el marco del intercambio parlamentario con Navarra.

De aquella relación surgieron sesiones de trabajo e intercambio de experiencias entre ambos parlamentos. El acuerdo inicial lo sellamos en Rabuni, con un apretón de manos bajo un árbol, durante una conversación tranquila en la que hablamos de organizar unas jornadas de trabajo entre el Parlamento de Navarra y el Consejo Nacional Saharaui. Aquel gesto sencillo abrió después un camino de colaboración: representantes saharauis viajaron a Pamplona durante varios años y desde Navarra también nos desplazamos a los campamentos para trabajar directamente con el Parlamento saharaui.

Una de las fotografías que acompañan esta memoria recoge precisamente una sesión de trabajo del Consejo Nacional Saharaui presidida por Mahfud Ali Beiba y por mí. Otras imágenes corresponden a encuentros más personales, en su jaima de Ausserd, donde la política se mezclaba con la hospitalidad saharaui, el té, la calma y esa forma serena que Mahfud tenía de escuchar, aconsejar y compartir criterio.

Mahfud Ali Beiba era una persona seria, tranquila y profundamente entregada a la causa saharaui. Tenía autoridad política, pero no necesitaba imponerla. Su manera de estar, de hablar y de escuchar transmitía responsabilidad, experiencia y una confianza profunda en el futuro de su pueblo. En la entrevista de Rebelión resumía esa convicción al afirmar que la ocupación marroquí no había podido doblegar la mentalidad de los saharauis, su identidad como pueblo ni su empeño por conquistar la autodeterminación y la independencia.

Mahfud Ali Beiba en Navarra, durante una de las visitas institucionales vinculadas al trabajo de solidaridad parlamentaria con el pueblo saharaui.

Shibani Carlos mantiene que, de las muchas amistades que ha hecho en el mundo saharaui, su relación personal con Mahfud Ali Beiba siempre fue especial. Su desaparición física, el 2 de julio de 2010, fue un momento duro en mi vida. Pero su recuerdo permanece limpio: el de un dirigente saharaui que supo unir firmeza política, inteligencia institucional, serenidad y humanidad.

Mientras en los campamentos saharauis fue despedido con honores, en los territorios ocupados las autoridades marroquíes impidieron a saharauis acudir al pésame familiar en El Aaiún y reprimieron a quienes querían rendirle homenaje, según denunció CODESA. Aquel contraste resumía bien la dimensión de su figura: Mahfud Ali Beiba era respetado en los campamentos, reconocido por la solidaridad internacional y temido por quienes quisieron borrar la identidad saharaui sin conseguirlo.

Hoy, en esta Memoria Visual Saharaui, las fotografías no son solo un recuerdo personal. Son también testimonio de una forma de hacer política basada en la palabra, la lealtad, la organización y el compromiso. Mahfud Ali Beiba forma parte de la historia viva del pueblo saharaui. Recordarlo es recordar también una etapa de trabajo compartido, de amistad y de confianza en una causa que sigue abierta: la libertad del Sáhara Occidental.

Encuentro en la jaima de Mahfud Ali Beiba en Ausserd. La política saharaui se entiende también desde la hospitalidad, la conversación y la memoria compartida.

Descanse en paz.