La crónica mensual de Contramutis recuerda que el Movimiento por los Presos Políticos Saharauis lleva más de cinco años concentrándose cada lunes ante el Ministerio de Asuntos Exteriores mientras el Gobierno español mantiene silencio sobre la situación de los presos saharauis.
Hay noticias que pasan desapercibidas porque suceden una sola vez. Y hay otras que dejan de ser noticia precisamente porque ocurren todas las semanas. Eso es lo que lleva denunciando desde hace años el Movimiento por los Presos Políticos Saharauis (MPPS), que cada lunes se concentra frente al Ministerio de Asuntos Exteriores para exigir la libertad de los presos políticos saharauis encarcelados en Marruecos y reclamar que España asuma la responsabilidad que le corresponde como potencia administradora del Sáhara Occidental.
En su habitual balance mensual, Contramutis recuerda que esas concentraciones cumplen ya cinco años y cuatro meses de continuidad ininterrumpida. Más de doscientas semanas reclamando la intervención del Gobierno español sin que ni el presidente Pedro Sánchez ni el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, hayan realizado un gesto político significativo en relación con los presos saharauis.
La crónica recoge además un episodio especialmente revelador. Hace apenas unos días, una integrante del MPPS se cruzó con José Manuel Albares cuando el ministro se dirigía al Palacio de Viana, residencia oficial del Ministerio. Al pedirle que prestara atención a quienes cada lunes protestan frente a su departamento, la respuesta del ministro fue tan breve como sorprendente: «Pues no sabía nada».
Contramutis contrapone esa afirmación con una realidad difícil de ignorar. Durante más de cinco años, las concentraciones se han celebrado frente a la sede de Exteriores con pancartas, fotografías de los presos políticos saharauis, banderas saharauis y consignas reclamando su libertad. A ello se suman las cartas registradas en el propio ministerio, las reiteradas peticiones de reunión y la amplia cobertura que diversos medios y organizaciones solidarias han dedicado a estas movilizaciones.
El resumen de junio elaborado por Contramutis llega además en un momento especialmente delicado. Durante las últimas semanas, la situación de los presos políticos saharauis ha vuelto a ocupar un lugar destacado en la agenda internacional. El activista Naama Asfari mantiene una prolongada huelga de hambre para denunciar las condiciones de su encarcelamiento en la prisión marroquí de Kenitra, mientras los presos del grupo Gdeim Izik han iniciado acciones de solidaridad para exigir el respeto de sus derechos y el cumplimiento de las resoluciones internacionales.
A lo largo del mes, distintas organizaciones internacionales de derechos humanos, representantes institucionales y mecanismos de Naciones Unidas han vuelto a denunciar la situación de los presos saharauis. Entre ellas figuran Front Line Defenders, organizaciones como Novact y ACAPS, así como diversas intervenciones durante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra, circunstancias que Contramutis recoge en su balance mensual.
Desde NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL también hemos seguido durante estas semanas la evolución de la huelga de hambre de Naama Asfari, las denuncias formuladas en Naciones Unidas y las iniciativas internacionales que reclaman la liberación de los presos políticos saharauis. Precisamente por ello resulta difícil aceptar que el responsable de la política exterior española afirme desconocer unas concentraciones que se celebran de forma constante ante la propia sede de su ministerio.
España mantiene un discurso firme cuando habla de la defensa de los derechos humanos en el ámbito internacional. Sin embargo, la situación de los presos políticos saharauis continúa sin ocupar un lugar visible en la agenda pública del Gobierno. Esa contradicción es precisamente la que denuncia Contramutis en un artículo que no solo resume lo ocurrido durante junio, sino que también recuerda una evidencia incómoda: los presos saharauis siguen esperando que alguien en el Ministerio de Asuntos Exteriores decida escuchar.