Sáhara Occidental | Qué significa realmente el «grupo de 40» de Ginebra y por qué los derechos humanos siguen sobre la mesa

Sala XX del Palacio de las Naciones de Ginebra, sede del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas

Marruecos presentó ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU una declaración en nombre de 40 Estados que respaldan su «plena soberanía» sobre el Sáhara Occidental y la autonomía como base para una solución. La declaración existe y tiene relevancia diplomática, pero no fue una votación ni una resolución del Consejo, no representa una posición de Naciones Unidas y tampoco consiguió sacar la situación de los derechos humanos en el territorio de los trabajos de Ginebra.

Equipo de NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL

La intervención se produjo este martes durante la 63.ª sesión del Consejo de Derechos Humanos. El representante permanente de Marruecos en Ginebra, Omar Zniber, tomó la palabra oficialmente «en nombre de un grupo de 40 Estados» que, según su declaración, apoyan la plena soberanía marroquí sobre lo que Rabat denomina sus «provincias del sur». El grupo defendió además que la cuestión debe tratarse fundamentalmente en el Consejo de Seguridad y respaldó el plan marroquí de autonomía como base de las negociaciones. La transcripción y el vídeo oficiales de Naciones Unidas confirman tanto la existencia de la declaración como el número de Estados invocado por Zniber.

Pero conviene empezar por lo que no ocurrió en Ginebra. Los 40 Estados no votaron una resolución, el Consejo de Derechos Humanos no reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y Naciones Unidas no modificó el estatuto internacional del territorio. Se trató de una declaración conjunta pronunciada por Marruecos en nombre de un grupo de países dentro de una sesión ordinaria del Consejo. Tampoco debe interpretarse el número como «40 de los 47 miembros del Consejo»: las declaraciones conjuntas pueden incorporar Estados que no forman parte en ese momento del órgano. Lo que tenemos, por tanto, es un bloque diplomático favorable a Rabat, no una decisión institucional del Consejo.

Tampoco parece tratarse de 40 adhesiones nuevas. La documentación oficial de Naciones Unidas muestra que Marruecos ya habló en nombre de un grupo de 40 Estados con una formulación prácticamente idéntica durante la 61.ª sesión del Consejo y volvió a hacerlo en la 62.ª, celebrada en junio. En ambas ocasiones el grupo expresó también su apoyo a la soberanía marroquí y al plan de autonomía. La declaración de septiembre confirma así la persistencia de un bloque diplomático que Rabat viene movilizando de forma recurrente, más que una incorporación repentina de 40 nuevos países a su posición.

Hay además un elemento que sigue sin poder verificarse con precisión: quiénes son exactamente esos 40 Estados en esta 63.ª sesión. Ni la transcripción oficial de Naciones Unidas ni las informaciones oficiales marroquíes consultadas publican hasta ahora la relación nominal. Existen reconstrucciones a partir de anteriores declaraciones y de los países que habitualmente respaldan esta posición, pero NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL no las presentará como lista confirmada mientras no aparezca el documento correspondiente.

La declaración remite también a la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, adoptada el 31 de octubre de 2025. Es cierto que aquella resolución dio un peso político sin precedentes a la propuesta marroquí de autonomía y señaló que una autonomía genuina podría representar «la solución más factible». Pero el propio texto oficial añade algo fundamental que suele desaparecer en la interpretación marroquí: la solución final debe ser mutuamente aceptable y garantizar la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental. La resolución no reconoció la soberanía marroquí sobre el territorio.

Los derechos humanos no desaparecieron de Ginebra

Precisamente aquí aparece la principal contradicción del relato presentado por Rabat. Horas antes, Omar Zniber había asegurado a Hespress que la cuestión del Sáhara Occidental ya no estaba en la agenda del Consejo de Derechos Humanos ni en los informes del Alto Comisionado, una situación que, según él, se consolidaba «sesión tras sesión y año tras año».

La afirmación necesita una precisión importante. El Sáhara Occidental no dispone actualmente de un punto autónomo y específico en el orden del día del Consejo, pero eso no significa que su situación de derechos humanos haya desaparecido de los trabajos del órgano. De hecho, la propia transcripción oficial de la sesión del martes demuestra exactamente lo contrario.

Sudáfrica intervino para reafirmar el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y denunció expresamente la ausencia de vigilancia de la situación de los derechos humanos en el Sáhara Occidental, reclamando una misión del Alto Comisionado y un informe si continúa sin poder acceder al territorio.

Poco después, Mozambique tomó la palabra en nombre del Grupo de Ginebra de Apoyo al Sáhara Occidental. Su representante expresó preocupación por el deterioro de la situación de los derechos humanos, denunció que la Oficina del Alto Comisionado continúa encontrando restricciones para acceder al territorio y pidió vigilancia independiente, imparcial, integral y permanente, además de acceso sin obstáculos del ACNUDH al Sáhara Occidental. Todo ello ocurrió dentro de la misma sesión oficial en la que Marruecos había presentado la declaración de los 40.

Y no fue únicamente una sucesión de discursos diplomáticos. En el propio Palacio de las Naciones se celebró este martes un evento paralelo de la 63.ª sesión sobre «Justicia climática y derechos humanos en contextos de ocupación extranjera», organizado por Mozambique en nombre del Grupo de Ginebra de Apoyo al Sáhara Occidental. La actividad figura también en la agenda del Geneva Environment Network y abordó específicamente recursos naturales, energías renovables, ocupación y derechos del pueblo saharaui.

Por tanto, pueden coexistir dos realidades. Marruecos ha conseguido consolidar un bloque de Estados que defiende abiertamente su posición en Ginebra. Pero convertir esa declaración en la prueba de que el Sáhara Occidental ha desaparecido del Consejo de Derechos Humanos es otra cosa. El mismo registro oficial de Naciones Unidas demuestra que el territorio, el acceso del Alto Comisionado, la situación de los defensores saharauis, la vigilancia internacional y la autodeterminación continuaron siendo planteados ante el Consejo apenas minutos después.

Los «40 de Ginebra» son, por tanto, una fotografía significativa de la ofensiva diplomática marroquí, pero no una fotografía completa de Naciones Unidas. Ni constituyen un reconocimiento de soberanía por parte de la ONU, ni sustituyen la resolución del Consejo de Seguridad, ni han conseguido cerrar la cuestión de los derechos humanos en el Sáhara Occidental. Y quizá esa última batalla —sacar el territorio del campo de los derechos humanos y reducirlo exclusivamente a una negociación política bajo el paraguas del Consejo de Seguridad— explique por qué Marruecos concede tanta importancia a estas declaraciones recurrentes en Ginebra.