Las Vacaciones en Paz en Navarra del centenar de menores saharauis han concluido esta mañana de viernes. Los niños y niñas, acompañados por sus familias de acogida, se han subido a primera hora de la mañana a un autobús que les ha transportado desde Orkoien hasta el Aeropuerto de Noáin. Allí, han despegado en un vuelo chárter rumbo a Argelia, para regresar a sus hogares, en los campamentos del Sáhara.

Con esta despedida concluye un verano durante el que los pequeños han podido recuperar la ilusión propia de la infancia, de la que difícilmente pueden disfrutar en su país de origen. A lo largo de estos dos meses, las familias de acogida han puesto todo de su parte para darles a estos niños un verano repleto de diversión para hacerles olvidar, por un tiempo, la complicada situación de su tierra. En su estancia, han podido disfrutar de parques de atraccionespiscinas playas, pero también de unas condiciones de vida dignas, lejos de las altas temperaturas que castigan a sus hogares.

En una recepción que tuvo lugar hace unos días en el Salón del Trono, las familias de acogida coincidían en que este año se les había hecho «especialmente corto». La llegada de los menores estaba planeada para el día 4 de julio. Sin embargo, un problema burocrático con los pasaportes atrasó su viaje y no pudieron aterrizar en Navarra hasta el 18 de ese mismo mes. Los múltiples encuentros y recepciones que han tenido lugar a lo largo del verano han dejado claro que esta experiencia supone un aprendizaje fundamental para ambas partes. Quienes están aquí y acogen a un niño viven la oportunidad de «poner los pies en la tierra»«experimentar lo que es querer a alguien como un hijo aunque no lo sea», y «disfrutar de la felicidad tan especial que estos niños traen consigo», tal y como han comentado las familias a lo largo del tiempo de acogida. Entre tanto, a los niños, esta experiencia les abre los ojos a un mundo mejor y les permite descansar de las duras condiciones de su tierra.

Hoy, los 43 días —que deberían haber sido 57— de descanso para estos niños y para sus familias han llegado a su fin. Su vuelo rumbo a Argelia ha partido mientras las familias de acogida, desde tierra, les deseaban un buen viaje. Ahora, aguardan con esperanzas volver a coincidir el verano que viene.