
Hay una idea que aparece con frecuencia en determinados discursos políticos y mediáticos: la de que el problema del Sáhara Occidental está prácticamente cerrado. Que la ocupación marroquí es ya un hecho consumado y que la cuestión saharaui pertenece al pasado. Sin embargo, basta repasar la actualidad de las últimas horas para comprobar que ocurre exactamente lo contrario.
Ayer, Naciones Unidas volvió a aparecer en el centro de la actualidad saharaui. El representante del Frente Polisario ante la ONU, Sidi Mohamed Omar, anunció que el enviado personal del secretario general, Staffan de Mistura, prepara una nueva gira regional para continuar las consultas sobre el proceso de paz. La noticia confirma que el expediente saharaui sigue abierto en Naciones Unidas y que los esfuerzos diplomáticos continúan, pese a quienes insisten en presentar el conflicto como una cuestión definitivamente resuelta.
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También resulta significativo que el debate sobre el Frente Polisario haya vuelto a ocupar espacio en medios y centros de análisis especializados. El artículo publicado en francés en NOTEOLVIDES, basado en un trabajo del Centre d’analyse du Sahara Occidental (CASO), recuerda una realidad jurídica frecuentemente ignorada: ni Naciones Unidas ni ninguna resolución del Consejo de Seguridad han calificado al Frente Polisario como organización terrorista. Más allá de campañas de presión y operaciones de comunicación, los hechos y el derecho internacional siguen diciendo otra cosa.
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Otra cuestión que merece atención es la explotación económica del territorio ocupado. Un nuevo análisis denuncia que la producción de tomate en el Sáhara Occidental continúa creciendo para abastecer a los mercados europeos. Se trata de un asunto que suele recibir menos atención que los fosfatos o la pesca, pero que refleja igualmente cómo los recursos y las actividades económicas del territorio siguen siendo utilizados sin que el pueblo saharaui haya podido ejercer su derecho a decidir sobre su futuro.
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La jornada dejó además otras noticias relevantes. El Consejo Mundial de la Paz volvió a exigir el fin de la ocupación marroquí del Sáhara Occidental, mientras la prensa marroquí expresaba su preocupación ante la posibilidad de que un cambio político en España altere el actual acercamiento entre Madrid y Rabat. Al mismo tiempo, el periodista y escritor Tomás Bárbulo regresó al Sáhara Occidental a través de su nueva novela Aaiún, recordando que la literatura sigue siendo también una forma de mantener viva la memoria de un territorio pendiente de descolonización.
A ello se añade la actividad desarrollada en las últimas horas en distintos foros internacionales. Desde Nueva York, el representante saharaui ante la ONU destacó el respaldo recibido por la causa saharaui en el Comité de los 24. Al mismo tiempo, la Unión General de Trabajadores Saharauis participa en la 114ª Conferencia Internacional del Trabajo en Ginebra, mientras la República Saharaui está presente en los trabajos de la 52ª sesión ordinaria del Comité de Representantes Permanentes de la Unión Africana. Son escenarios diferentes, pero todos reflejan una misma realidad: lejos de desaparecer de la agenda internacional, la cuestión del Sáhara Occidental continúa presente en Naciones Unidas, en África y en los organismos internacionales. Para seguir la actualidad diaria del pueblo saharaui puede consultarse también Sahara Press Service (SPS).
Quizá esa sea la principal conclusión de la jornada. Mientras algunos intentan presentar la cuestión saharaui como un asunto cerrado, la realidad se empeña una y otra vez en demostrar que sigue abierta. Abierta en Naciones Unidas. Abierta en los tribunales. Abierta en el debate sobre los recursos naturales. Y abierta, sobre todo, para un pueblo que continúa esperando el cumplimiento de un derecho reconocido por la legalidad internacional.