Sáhara Occidental: cuando la solidaridad exigía atravesar una Argelia en guerra contra el terrorismo

Sáhara Occidental: cuando la solidaridad exigía atravesar una Argelia en guerra contra el terrorismo

Detrás de esta imagen se esconden una Argelia que intentaba recuperar la normalidad tras años de terrorismo y una red de solidaridad con el pueblo saharaui que nunca dejó de crecer.

Carlos Cristóbal – Fotografías para entender el Sáhara Occidental

Una fotografía puede mostrar muchas cosas. Y también puede ocultar otras igual de importantes.

La imagen fue tomada en octubre del año 2000 a la entrada del histórico Hotel El-Djazair de Argel, conocido durante la época colonial como Hôtel Saint-George. En ella aparecen representantes saharauis, argelinos y españoles que participaban en distintas iniciativas de solidaridad con el pueblo saharaui. A simple vista parece una fotografía más de grupo. Sin embargo, detrás de ella se esconde una realidad que hoy muchos han olvidado.

Argelia salía entonces lentamente de la llamada «década negra», un periodo de violencia terrorista que había sacudido al país durante los años noventa y que dejó decenas de miles de víctimas. Aunque la situación comenzaba a estabilizarse, las medidas de seguridad seguían siendo visibles en numerosos lugares públicos y edificios oficiales. La amenaza no había desaparecido completamente y la vida cotidiana todavía estaba marcada por años de miedo e incertidumbre.

Durante aquel viaje fui invitado por el Comité Argelino de Solidaridad con el Pueblo Saharaui a participar en diversos encuentros celebrados en Argel y en la ciudad de Annaba. Allí pude comprobar la intensa actividad de las organizaciones argelinas de apoyo a la causa saharaui, especialmente en el ámbito universitario, sindical y asociativo. Más allá de las instituciones, existía una solidaridad popular profundamente arraigada que se manifestaba en conferencias, encuentros, campañas de sensibilización y actividades públicas.

Recuerdo también que el Comité Argelino de Solidaridad con el Pueblo Saharaui estaba presidido entonces por Saïda Benhabylès, una de las figuras más respetadas de la sociedad civil argelina, que nos acompañó durante el viaje a Annaba en un avión militar argelino. Allí asistimos a un acto de solidaridad celebrado en la universidad de la ciudad. Fue probablemente la primera vez que tomé verdadera conciencia de la fuerza de la oratoria política argelina y, muy especialmente, de las intervenciones de las mujeres argelinas. Aunque yo no entendía el contenido de los discursos, pronunciados en una lengua que desconocía, resultaba imposible permanecer indiferente ante la intensidad, los matices, la solemnidad y la convicción con que eran pronunciados. Es un recuerdo que aún hoy permanece asociado a aquel viaje.

Aquellos años eran muy diferentes a los actuales. Viajar a los campamentos de refugiados saharauis implicaba una logística mucho más compleja que la de hoy. Aunque ya existían conexiones aéreas con Argelia, los enlaces entre Tinduf, Argel y España eran limitados y a menudo obligaban a largas esperas e itinerarios poco prácticos. Durante bastante tiempo ni siquiera resultaba recomendable desplazarse a Argel para pasar la noche entre un vuelo y otro, debido a la situación de seguridad que todavía vivía el país tras la década negra. Muchos viajes dependían además de vuelos chárter organizados para congresos, encuentros internacionales o delegaciones de solidaridad.

Recuerdo especialmente una rueda de prensa en la Maison de la Presse de Argel. Llegamos en un vehículo oficial argelino atravesando controles de seguridad y zonas fuertemente protegidas. Al acercarnos al edificio, rodeado de barricadas, sacos terreros y otras medidas defensivas, uno comprendía que la década negra todavía estaba muy presente en la vida cotidiana de la ciudad. Aquella Argel de octubre de 2000 seguía intentando recuperar la normalidad sin olvidar los años más difíciles de su historia reciente.

La fotografía tampoco muestra otro aspecto fundamental: el papel desempeñado por Argelia en apoyo del pueblo saharaui. Mientras gran parte de la atención internacional se concentraba en otros escenarios, miles de ciudadanos argelinos continuaban implicados en iniciativas de solidaridad y defensa del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Aquella visita a Annaba fue una muestra más de una relación de apoyo que se mantenía viva pese a las dificultades que atravesaba el propio país.

Con el paso del tiempo, la imagen ha adquirido para mí un significado diferente. Ya no representa únicamente una reunión o un viaje de trabajo. Representa una época. Una Argelia que luchaba por recuperar la normalidad tras años de terrorismo y una red de solidaridad con el pueblo saharaui que seguía creciendo incluso en circunstancias complejas.

Porque las fotografías no siempre muestran lo más importante.

A veces lo verdaderamente relevante es precisamente aquello que queda fuera del encuadre.