Un encuentro científico reúne a especialistas saharauis y argelinos para analizar las raíces históricas de la cuestión, su situación jurídica, los cambios geopolíticos y las estrategias de influencia.
El Sáhara Occidental no puede explicarse únicamente desde las negociaciones diplomáticas ni reducirse a un desacuerdo entre Marruecos y el Frente Polisario. Sus raíces históricas, su naturaleza jurídica y los intereses geopolíticos que rodean al territorio centran el encuentro científico inaugurado este lunes en Argel.
Organizado por el Instituto Nacional Argelino de Estudios Estratégicos Globales y el Centro Saharaui de Estudios Estratégicos, el foro lleva por título «La cuestión del Sáhara Occidental: raíces históricas, situación actual y perspectivas ante las transformaciones internacionales». Durante dos jornadas reúne a profesores universitarios, investigadores, diplomáticos y responsables civiles y militares de Argelia y de la República Saharaui.
La cita se celebra bajo una frase de Abdelkrim El Jatabi que resume su orientación: «La libertad es un derecho común de todos los seres humanos y quien la usurpa es un criminal».
En la apertura, el director del instituto argelino, Abdelaziz Medjahed, destacó que la cuestión saharaui no afecta únicamente al pueblo del Sáhara Occidental. Se trata, afirmó, de un asunto internacional, africano y regional, condicionado por los cambios que atraviesa el orden mundial. También intervinieron el director del Centro Saharaui de Estudios Estratégicos, Sidi Oukal, una representante del Ministerio argelino de Asuntos Exteriores y el embajador saharaui en Argelia, Khatri Addouh.
Descolonización, identidad y responsabilidad jurídica
La primera sesión abordó las raíces históricas, el proceso inconcluso de descolonización y los desafíos legales. Las ponencias analizaron la relación entre el derecho a la autodeterminación, el territorio y la identidad saharaui, así como el marco político, jurídico y de derechos humanos que continúa definiendo el conflicto.
El programa incluye también estudios sobre las últimas decisiones del Consejo de Seguridad, las posibilidades que ofrece la jurisdicción penal internacional y la dimensión económica de las relaciones entre Marruecos y sus aliados.
Este enfoque resulta especialmente relevante en un momento en el que Rabat intenta presentar la ocupación como una realidad irreversible y desplazar el debate desde la descolonización hacia una autonomía bajo soberanía marroquí. Frente a ese relato, el encuentro vuelve a colocar en el centro la existencia de un pueblo, un territorio separado y un derecho a decidir que no ha desaparecido.
Geopolítica, guerra y control de los espacios estratégicos
La segunda sesión examina la recomposición del orden internacional, los cambios regionales y la evolución sobre el terreno. Entre los asuntos previstos figuran el papel de Argelia y de África en el respaldo a las luchas de liberación, las consecuencias políticas y económicas de la reanudación de la guerra y las posiciones de los países vecinos.
El programa incorpora, además, un análisis sobre la importancia de los estrechos, los corredores marítimos y otros espacios estratégicos vinculados al Sáhara Occidental. No es un aspecto secundario: la ubicación atlántica del territorio, sus recursos naturales y las rutas que lo atraviesan forman parte de la estrategia marroquí para consolidar la ocupación mediante hechos económicos y conexiones internacionales.
La segunda jornada estará dedicada a las dimensiones sociales y económicas, los espacios territoriales estratégicos, la movilización mediática y la diplomacia de influencia. Dos mesas redondas analizarán las perspectivas de una solución política ante el nuevo escenario internacional y el papel de la comunicación como herramienta estratégica.
El interés del encuentro reside precisamente en esa mirada conjunta. Historia, derecho, economía, guerra, diplomacia y comunicación no aparecen como asuntos separados, sino como partes de una misma batalla: impedir que cincuenta años de ocupación transformen una descolonización pendiente en un hecho consumado.
Fuentes: Sahara Press Service y Algérie Presse Service.