DESMONTANDO BULOS | El pueblo saharaui existe y tiene derecho a decidir

El intento del PSOE de sustituir «pueblo saharaui» por «población saharaui» en la Ley de Nacionalidad recuerda que no estamos ante una simple discusión de palabras: negar al pueblo permite intentar negar también su autodeterminación, su territorio y sus recursos.

Mural dedicado a la historia, la cultura y la resistencia del pueblo saharaui en los campamentos de refugiados. La identidad saharaui se expresa en su memoria colectiva, sus símbolos y su lucha por la autodeterminación.

En las redes reaparece periódicamente una afirmación de la propaganda marroquí: el pueblo saharaui nunca habría existido y sería una invención de Argelia.

El argumento es falso, pero tiene una finalidad muy clara. Si no existe un pueblo saharaui, tampoco existiría un sujeto titular del derecho a la autodeterminación, ni habría que pedir su consentimiento para explotar los recursos del Sáhara Occidental.

La reciente tramitación de la Ley de Nacionalidad Saharaui ha devuelto esta discusión al Congreso. El PSOE intentó sustituir en su exposición de motivos la expresión «pueblo saharaui» por fórmulas como «población saharaui» o «saharauis». Según publicó El País, el cambio buscaba evitar molestias a Marruecos. La Comisión de Justicia rechazó las propuestas y mantuvo la palabra pueblo.

No significa necesariamente que el PSOE niegue la existencia del pueblo saharaui. Pero sí demuestra que esa palabra tiene un significado político y jurídico que Rabat preferiría borrar.

El Sáhara Occidental no era una tierra vacía

La Corte Internacional de Justicia estudió esta cuestión en 1975 y concluyó que el Sáhara Occidental no era una terra nullius. Antes de la colonización española estaba habitado por tribus organizadas social y políticamente.

La Corte tampoco encontró vínculos de soberanía territorial entre Marruecos y el Sáhara Occidental que pudieran impedir la aplicación del derecho a la autodeterminación mediante la expresión libre de la voluntad de la población del territorio.

Una comunidad saharaui reunida en medio del siroco. Un pueblo no se define únicamente por haber tenido un Estado previo, sino también por su historia, su identidad y su voluntad colectiva.

Un pueblo no necesita haber tenido antes un Estado moderno

La propaganda confunde deliberadamente pueblo, nación y Estado.

Muchos pueblos sometidos al colonialismo no habían formado anteriormente un Estado con fronteras, ministerios y reconocimiento diplomático. Eso no anulaba su identidad ni su derecho a decidir. Precisamente para resolver esas situaciones nació el principio de descolonización.

El Sáhara Occidental figura desde 1963 en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas. La propia ONU señala que su descolonización continúa pendiente y debe completarse por el pueblo del territorio.

Naciones Unidas reconoce expresamente al pueblo saharaui

La Asamblea General ha utilizado durante décadas expresiones como «pueblo del Sáhara Occidental» y ha reafirmado su derecho inalienable a la autodeterminación y a la independencia.

En su Resolución 34/37, de 1979, reconoció además al Frente Polisario como representante del pueblo del Sáhara Occidental. No se trata, por tanto, de una denominación inventada por Argelia o por el movimiento solidario. Forma parte del lenguaje de Naciones Unidas.

Pueblo y población no son sinónimos

La diferencia es fundamental.

La población está formada por quienes viven actualmente en un lugar. El pueblo saharaui incluye también a quienes fueron expulsados, viven en los campamentos de refugiados o forman parte de la diáspora.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea reconoce al pueblo del Sáhara Occidental como titular del derecho a la autodeterminación y como tercero cuyo consentimiento es necesario para aplicar al territorio acuerdos celebrados entre la Unión Europea y Marruecos.

Por eso la palabra importa. Sustituir pueblo por población puede convertir un derecho colectivo en una simple cuestión demográfica.

El pueblo saharaui no necesita que Marruecos reconozca su existencia. Está presente en su historia, en su identidad, en las resoluciones de Naciones Unidas, en la jurisprudencia internacional y en una lucha de liberación iniciada antes de que España abandonara el territorio.

Negarlo no elimina al pueblo saharaui. Solo deja al descubierto el objetivo de la propaganda: borrar al pueblo para poder quedarse con su tierra.