Argelia, Occidente y la descolonización del Sáhara Occidental

Argelia, Occidente y la descolonización del Sáhara Occidental
 

Por Lehbib Abdelhay y Salem Mohamed 

Madrid (ECS). – Argelia considera, al igual que la ONU y la UA, que la cuestión del Sáhara Occidental es un claro caso de descolonización mientras que las autoridades marroquíes defienden que la excolonia española es una parte integral del Reino. Marruecos niega la existencia del pueblo saharaui y cree que se trata de un conflicto artificial donde la contraparte es Argelia que acoge en su territorio desde la invasión marroquí de 1975 a 173.000 de refugiados saharauis. Este artículo trata de analizar las relaciones entre Argelia y Occidente y su reflejo en el conflicto saharaui tratando de ver el grado de influencia en un conflicto de larga data que agitó en los últimos años el tablero en el Magreb y el sur de Europa.

El Sáhara Occidental es un territorio de casi 270.000 kilómetros cuadrados escasamente poblado. Situado en la costa noroeste de África, el territorio es una antigua colonia española que fue ocupada por Marruecos en 1975. En 1991, una tregua a petición de Rabat negociada por la ONU puso fin a 16 años de una guerra cruel entre Marruecos y el Frente Polisario, que busca la independencia del territorio.

En el marco del acuerdo de Naciones Unidas se preveía celebrar un referéndum con el fin de determinar el estatus del Sáhara Occidental. Pasadas tres décadas, sin embargo, ese referéndum sigue sin celebrarse por la intransigencia marroquí y la falta de acción por parte del Consejo de Seguridad. Ahora, la región está sumergida en una nueva guerra provocada por la violación del Alto el fuego de 1991 por parte de Marruecos al atacar a civiles saharauis en la brecha ilegal de Guerguerat el pasa 13 de noviembre de 2020. La incursión marroquí motivó que el Frente Polisario considerara que Marruecos había roto el acuerdo de alto el fuego suscrito hace tres décadas y declaró el estado de guerra en todo el territorio.

Mientras los saharauis no aceptan otra cosa que no sea un referéndum de autodeterminación, Marruecos rechaza la consulta y ofrece como única vía una propuesta de autonomía, tesis que nació muerta pero fue respaldada recientemente por el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, algo que provocó la ira de Argel como parte interesada en el conflicto. El gobierno socialista de Sánchez rompió 40 años de equilibrio de España con Marruecos y Argelia.

Madrid no ha calculado bien la magnitud de la crisis que el giro sobre el Sáhara Occidental ha abierto con Argelia y se había mostrado convencida de que Argel se mantendría como un socio “fiable” que cumpliría con sus compromisos, especialmente los relativos al suministro de gas en un momento en el que la crisis energética por la guerra en Ucrania se va agravando. El presidente del gobierno de Coalición PSOE-UP defendió en el Congreso su posición que nadie en el arco parlamentario comparte, ni siquiera el socio minoritario de la coalición. El socialista dio un nuevo giro en el guion y ha puesto en riesgo el difícil equilibrio que España ha hecho durante décadas para conservar las relaciones tanto con Marruecos como con Argelia.

A lo largo de los años, Marruecos se presentó como un fiel aliado de Occidente (EE.UU y Europa), situación que pervive hasta hoy. Pero más allá de esa adscripción geopolítica, que perdió vigencia con la caída de la URSS y el creciente acercamiento de Argelia a los intereses occidentales, sobre todo en África, el conflicto del Sáhara Occidental se ha convertido en el detonante determinante de todas las crisis entre ambas naciones del Norte de África.

En los últimos dos días, la prensa española desveló conversaciones secretas donde afirma que el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, considera que Rusia alentó a Argelia a tomar medidas contra las empresas españolas, hipótesis, que según El Confidencial, los expertos no se acaban de creer. En su ronda nocturna telefónica Albares afirmó que le habían dado información de que Argelia había sido empujada por Rusia para agredir a España, sobre todo a su tejido empresarial. Recordó además las visitas a Argel, en mayo, de Serguei Lavrov, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, y la de Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, el jueves pasado. El titular de exteriores español no aportó ningún dato concreto del supuesto impulso dado por Moscú a Argel, según la misma fuente.

¿Se trata de un cierre de filas con EE.UU y sus aliados como Marruecos, al que se habría sumado España, para bloquear el avance de Rusia en África?

Las nuevas acusaciones formuladas por el ministro de Exteriores de España a su regreso de Bruselas, indignan a la diplomacia argelina. «Como país no alineado que arrancó su independencia [en 1962] mediante la lucha armada, Argelia ha desarrollado siempre una política exterior independiente y está apegada, por encima de todo, a la independencia de sus decisiones políticas inspiradas exclusivamente en la defensa de sus intereses», afirmó a El Confidencial un alto cargo de la diplomacia argelina.

Quizás deberíamos pensar que el Gobierno de España, por no poder dar una explicación sobre su giro, busca vincular a Rusia en su crisis bilateral con Argelia bajo el pretexto de la llamada «Doctrina de la Nueva Contención» con el fin de allanar el camino para conseguir apoyo, y de hecho podría ser una baza si Argelia no corta el suministro del gas.

 
Tradicionalmente, el Magreb, por su aproximación geográfica a Europa, es un área de influencia de Occidente. Si Rusia logra poner pie en la cuenca occidental del Mediterráneo, Europa y EE.UU se ven amenazados sus intereses en esa región estratégica. En este contexto, Europa no solo necesita a Argelia por su gas o aproximación geográfica. El Confidencial recuerda que Argelia es un país influyente en el Sahel, sobre todo en Níger y Mali, donde los Estados semifallidos han permitido a Rusia poner pie, a través de Wagner, y donde también anidan grupos yihadistas que, a medio o largo plazo, podrían estar tentados de golpear en la orilla norte de Mediterráneo.
 
Según El Confidencial, Frederc Wehrey, investigador de Carnegie Endowment for International Peace, ha explicado que Argelia ha rechazado reiteradamente la solicitud de Rusia de construir una base naval en el Mediterráneo, junto al puerto de Orán.
 
En teoría, Argelia y Rusia son históricos aliados en el ajedrez geopolítico, pero no contra Occidente. La guerra de Ucrania ha vuelto a demostrar que entre la teoría y la práctica hay un buen trecho. Argel, sin manifestar sobre su relación con Moscú, se ha puesto «de perfil» como país no Alineado e insiste en que la crisis se debe resolver a base del diálogo y las negociaciones. ¿Sorprende este posicionamiento? Quizá, aunque en realidad no debería si prestamos atención a la relación histórica entre ambos países.
 
Toca entonces esperar hasta el próximo mes de octubre, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU se pronuncie sobre la renovación del mandato de la MINURSO, la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental. En años anteriores Moscú se ha abstenido, pero quizás ahora la vete, votando en contra, y ahondando así el conflicto en la antigua colonia española.
 
En los últimos años y gracias al avance dado por la diplomacia, los expertos enumeran tres posicionamiento respecto al conflicto del Sáhara Occidental; Estados Unidos, Francia y España a favor de reconocer el Sáhara Occidental como parte de Marruecos en forma de autonomía, como también siguen esta línea Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Senegal. Y, por otra parte, Argelia y el Frente Polisario cuentan con el apoyo de China, Nigeria, Túnez, Vietnam, Irán, México, Sudáfrica, Venezuela y Rusia. Así pues, podemos ver como la cuestión del Sáhara Occidental y su estatus territorial sigue dividiendo a la comunidad internacional en tres bloques, según detallan en El Independiente. Los que reconocen que es territorio marroquí, los que consideran que existe al República Saharaui y los que están a favor de la autodeterminación del territorio saharaui pero no mantienen relaciones diplomáticas, como los países nórdicos o el Reino Unido.
 

Origen: Argelia, Occidente y la descolonización del Sáhara Occidental