La reunión entre Ahmed Attaf y Staffan de Mistura deja un mensaje político y jurídico de gran relevancia: para Argelia, el conflicto solo puede resolverse garantizando el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.
Hay reuniones diplomáticas que apenas dejan una fotografía oficial y otras que sirven para recordar principios fundamentales. La mantenida en Argel entre el ministro de Asuntos Exteriores argelino, Ahmed Attaf, y el enviado personal del secretario general de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, pertenece claramente al segundo grupo.
Según la información difundida por las autoridades argelinas y recogida por Sahara Press Service (SPS), Attaf reiteró una posición que Argel lleva décadas defendiendo: el Sáhara Occidental debe seguir siendo tratado como una cuestión de descolonización y cualquier solución política ha de respetar el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.
La afirmación puede parecer conocida, pero no por ello pierde importancia. En los últimos años han proliferado discursos que presentan el conflicto como una simple disputa regional, una cuestión de estabilidad o un problema bilateral entre Marruecos y Argelia. Sin embargo, el marco jurídico de Naciones Unidas continúa considerando al Sáhara Occidental un territorio no autónomo pendiente de descolonización, cuyo pueblo tiene reconocido el derecho a decidir libremente su futuro.
Otro aspecto relevante de la reunión es que Argelia volvió a señalar expresamente a Marruecos y al Frente Polisario como las dos partes llamadas a negociar una solución política bajo los auspicios de Naciones Unidas. Esa formulación coincide con el proceso impulsado por la ONU y desmiente las narrativas que intentan desplazar al Frente Polisario de su condición de interlocutor reconocido internacionalmente.
Ahmed Attaf expresó además el respaldo de Argelia a la labor de Staffan de Mistura y del secretario general António Guterres, al tiempo que defendió la necesidad de reanudar negociaciones sin condiciones previas y de crear un clima que permita avanzar hacia una solución «justa, duradera y definitiva».
La referencia a la MINURSO tampoco es menor. El ministro argelino destacó el papel de la misión de Naciones Unidas en la estabilidad regional y recordó la importancia de respetar las resoluciones internacionales sobre el Sáhara Occidental, precisamente en un momento marcado por la reanudación de las hostilidades y por la preocupación expresada recientemente por la propia ONU tras los últimos ataques registrados en los territorios liberados.
En definitiva, la reunión de Argel deja un recordatorio oportuno: más allá de los cambios diplomáticos, las presiones geopolíticas o las alianzas coyunturales, el expediente del Sáhara Occidental sigue asentado sobre un principio básico del derecho internacional. La cuestión pendiente no es únicamente alcanzar un acuerdo político, sino culminar un proceso de descolonización que permita al pueblo saharaui ejercer efectivamente su derecho a la autodeterminación.
La reunión entre Ahmed Attaf y Staffan de Mistura deja un mensaje político y jurídico de gran relevancia: para Argelia, el conflicto solo puede resolverse garantizando el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.