El presidente de la República Saharaui rompe su silencio en una amplia entrevista en la que acusa al Gobierno español de mantener una política de «dobles estándares» y advierte de que la guerra en el Sáhara Occidental sigue existiendo aunque muchos prefieran ignorarla
Han pasado apenas unos días desde la muerte de Lahbib Mohamed Abdelaziz, Ghali Loushaa y Salek Mohsen. Naciones Unidas ha expresado su preocupación por la escalada militar. Estados Unidos vuelve a hablar de una «solución política mutuamente aceptable». Y en medio de este escenario, Brahim Gali ha decidido hablar.
No se trata de una declaración breve ni de un comunicado oficial. En una amplia entrevista concedida al diario ABC, el presidente de la República Saharaui y secretario general del Frente Polisario expone con claridad cómo ve la situación actual del conflicto y cuál es la posición saharaui ante la guerra, la diplomacia y el papel de España.
La primera idea que atraviesa toda la entrevista es que el pueblo saharaui no piensa renunciar a sus derechos fundamentales. «El pueblo saharaui sólo aspira a aplicar la legalidad internacional y no renunciará a su legítimo derecho a la autodeterminación e independencia», afirma Gali. Y añade una frase que resume buena parte del conflicto: «El referéndum de autodeterminación es el mecanismo previsto por el derecho internacional. Nunca puede dejar de ser una opción».
La segunda cuestión es España. Cuatro años después del giro anunciado por Pedro Sánchez en favor de la propuesta marroquí de autonomía, Brahim Gali sostiene que sigue sin existir una explicación convincente de aquella decisión. A su juicio, el Gobierno español ha optado por una política de silencio y de dobles raseros. «No es correcto que el Gobierno de Sánchez haga la vista gorda en un caso tan cercano y tan fuertemente vinculado a España como es el Sáhara Occidental», afirma. Y tras la muerte de Lahbib Mohamed Abdelaziz y sus compañeros, denuncia que «una vez más, el pueblo saharaui queda condenado al ostracismo por el silencio del Gobierno español».
La entrevista deja también una reflexión que merece atención. Mientras buena parte de la comunidad internacional habla del conflicto como si estuviera congelado, Gali insiste en que la guerra sigue existiendo. «Existe una guerra que se libra cada día desde el 13 de noviembre de 2020», afirma. Una guerra de la que apenas se habla fuera de los medios especializados y que, según el dirigente saharaui, permanece oculta tras un auténtico bloqueo informativo.
Especialmente llamativa resulta su advertencia sobre la política regional de Marruecos. «Las ansias expansionistas marroquíes parecen no tener límites», declara. Y añade una frase que probablemente generará debate en España: «Mauritania, Argelia, Sáhara Occidental y España son proyectos abiertos para el expansionismo marroquí». Más allá de compartir o no este diagnóstico, refleja el nivel de desconfianza existente entre los dirigentes saharauis respecto a las intenciones de Rabat.
La entrevista aborda además la situación de los campamentos de refugiados, donde la reducción de la ayuda humanitaria preocupa cada vez más. Gali habla de una reducción «vergonzosa» de la ayuda internacional y recuerda que miles de familias continúan dependiendo de esa asistencia para cubrir necesidades básicas medio siglo después del inicio del exilio.
Quizá la principal conclusión sea que, frente a quienes consideran que la cuestión saharaui está resuelta o que el tiempo juega a favor de los hechos consumados, el Frente Polisario sigue defendiendo exactamente las mismas reivindicaciones fundamentales que hace décadas: autodeterminación, independencia y aplicación del derecho internacional.
La entrevista no resuelve el conflicto. Pero sí permite escuchar directamente a quien encabeza hoy la representación política del pueblo saharaui. Y eso, en un momento marcado por la guerra, la incertidumbre diplomática y el silencio de muchos gobiernos, ya constituye una noticia importante.
El presidente de la República Saharaui rompe su silencio en una amplia entrevista en la que acusa al Gobierno español de mantener una política de «dobles estándares» y advierte de que la guerra en el Sáhara Occidental sigue existiendo aunque muchos prefieran ignorarla