TEMA DEL DÍA | La carta de Rumanía a Mohamed VI sobre el Sáhara Occidental cuyo texto original se desconoce

El presidente rumano habría respaldado una autonomía bajo soberanía marroquí, pero toda la información disponible procede de los extractos difundidos desde Rabat. La misiva no aparece en las páginas oficiales consultadas de Rumanía y su portador, Dacian Cioloș, busca apoyos en Rabat para dirigir la Francofonía.

Por Carlos C. García

Nasser Bourita se reúne con Dacian Cioloș, enviado especial del presidente rumano Nicușor Dan para entregar una carta oficial dirigida al rey Mohamed VI – PHOTO/X/Maroc Diplomatie

Rumanía habría formalizado su apoyo a la posición de Marruecos sobre el Sáhara Occidental mediante una carta enviada por el presidente Nicușor Dan al rey Mohamed VI. Según la versión difundida desde Rabat, Bucarest considera que una «autonomía verdadera bajo soberanía marroquí» podría constituir una solución viable y que el plan presentado por Marruecos en 2007 es la base «más adecuada, seria, creíble y realista» para alcanzar una solución política.

Europa Press recogió la noticia dejando visible una particularidad importante: las afirmaciones sobre el contenido de la misiva proceden del Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí. La agencia no cita una comunicación equivalente de la Presidencia rumana ni enlaza el documento original.

La carta no aparece en las páginas oficiales consultadas de Rumanía. Tampoco se ha difundido una reproducción que permita comprobar su redacción completa, el idioma utilizado, los posibles matices introducidos por el presidente rumano o los demás asuntos incluidos en el mensaje.

No se trata de negar la existencia de la carta ni de poner en duda que Nicușor Dan haya expresado una posición favorable a Marruecos. Se trata de distinguir entre el documento original y los extractos seleccionados por Rabat para anunciar un nuevo respaldo internacional a su propuesta sobre el Sáhara Occidental.

Por ahora, conocemos lo que Marruecos afirma que escribió el presidente de Rumanía. El texto que habla oficialmente en nombre de Bucarest continúa sin estar disponible.

Una carta conocida a través de Rabat

El mensaje fue entregado al ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, por Dacian Cioloș, consejero presidencial rumano, ex primer ministro y antiguo comisario europeo.

Según la diplomacia marroquí, la carta sostiene que una autonomía bajo soberanía de Marruecos puede ofrecer una salida viable al contencioso y presenta el plan marroquí de 2007 como la propuesta política de referencia. Europa Press reprodujo estas afirmaciones señalando de manera reiterada que era Marruecos quien explicaba el contenido de la misiva.

Atalayar también informó del apoyo atribuido a Rumanía y presentó el pronunciamiento como una evolución formal de la posición de Bucarest. Sin embargo, tampoco aportó el texto completo ni una publicación oficial rumana que permitiera contrastar directamente las formulaciones reproducidas.

La ausencia del documento importa porque no conocemos el contexto exacto de las frases seleccionadas. Tampoco sabemos si el mensaje incluye otras consideraciones sobre Naciones Unidas, el proceso político, el derecho a la autodeterminación o las relaciones bilaterales entre Rumanía y Marruecos.

La versión difundida por Rabat puede reflejar correctamente el sentido de la carta. Pero la transparencia exige algo más que aceptar la interpretación del receptor: exige que el país emisor publique el documento que fija su política exterior.

El precedente de la carta de Pedro Sánchez

El procedimiento recuerda a lo ocurrido con Pedro Sánchez en marzo de 2022. También entonces el cambio de posición española sobre el Sáhara Occidental se conoció inicialmente a través de Marruecos y mediante una carta dirigida a Mohamed VI.

Rabat divulgó el párrafo en el que España calificaba el plan de autonomía como la base «más seria, creíble y realista» para resolver el contencioso. El Gobierno español confirmó el giro, pero el texto íntegro no fue publicado inicialmente por La Moncloa y terminó conociéndose a través de la prensa.

Ahora reaparecen varios elementos de aquel método: una carta al monarca marroquí, la divulgación desde Rabat de los fragmentos políticamente relevantes, la ausencia inicial del original en los canales institucionales del país emisor y el uso del vocabulario que Marruecos presenta como prueba de adhesión a su propuesta.

Las situaciones, sin embargo, no son equivalentes. España modificó una posición mantenida durante décadas y lo hizo siendo la antigua potencia colonial del Sáhara Occidental. Rumanía ya había manifestado anteriormente una disposición favorable al plan marroquí.

La carta de Nicușor Dan parecería representar, por tanto, menos un giro comparable al de Sánchez que una formulación más explícita: ya no se trataría únicamente de valorar el plan como serio o realista, sino de aceptar una autonomía desarrollada expresamente bajo soberanía marroquí.

Cioloș busca apoyos en Rabat

La identidad del emisario aporta el principal trasfondo político de la visita. Dacian Cioloș no acudió a Marruecos únicamente como consejero del presidente rumano. Es también el candidato oficial de Rumanía a la Secretaría General de la Organización Internacional de la Francofonía.

Cioloș desarrolla una campaña diplomática para recabar respaldos entre los Estados miembros. Marruecos forma parte de la Francofonía y mantiene una importante capacidad de influencia entre numerosos países africanos vinculados a la organización.

Durante su estancia en Rabat, el dirigente rumano presentó su visión sobre el futuro de la Francofonía, destacó el papel de Marruecos dentro del espacio francófono y elogió las relaciones políticas, económicas y educativas entre ambos países.

La coincidencia es significativa: Cioloș llegó buscando apoyos para una elección internacional y entregó al mismo tiempo una carta que satisface una de las principales prioridades de la diplomacia marroquí.

No existe ninguna prueba pública de un intercambio directo entre ambas cuestiones. No puede afirmarse que Marruecos vaya a apoyar la candidatura rumana a cambio de un pronunciamiento sobre el Sáhara Occidental. Pero tampoco resulta razonable separar completamente la carta del contexto diplomático en el que fue entregada.

El objetivo de Cioloș en Rabat, el momento elegido y el contenido atribuido a la misiva forman parte de una misma visita y deben analizarse conjuntamente.

La transparencia que falta

La noticia no termina en la afirmación de que Rumanía respalda el plan de autonomía marroquí. La Presidencia rumana debería publicar la carta, confirmar su redacción exacta y explicar por qué su contenido se ha conocido primero a través del Ministerio de Exteriores de Marruecos.

También debería aclarar el alcance real de su posición y la relación entre la entrega del mensaje y la agenda de Dacian Cioloș en Rabat.

Mientras eso no ocurra, la información seguirá siendo incompleta: existen unos extractos difundidos por Marruecos, pero no puede consultarse el documento original enviado en nombre de Rumanía.

Rabat ha convertido las cartas dirigidas a Mohamed VI en una herramienta recurrente de su estrategia diplomática. Cada fórmula favorable es presentada como una nueva victoria y como parte de una corriente internacional supuestamente irreversible.

Pero una carta no modifica por sí sola la naturaleza jurídica del Sáhara Occidental. El territorio sigue pendiente de descolonización y el pueblo saharaui conserva un derecho a la autodeterminación que ningún intercambio diplomático puede borrar.

Rumanía puede adoptar la posición política que considere conveniente. Lo mínimo exigible es que lo haga públicamente y permita conocer el texto original de la carta que habla en su nombre.