PANORAMA | La causa saharaui mantiene viva su presencia internacional

Iniciativas políticas, sindicales e institucionales desarrolladas en Turquía, Nicaragua, Jamaica, España, Francia e Italia muestran que el Sáhara Occidental continúa presente en espacios muy distintos de la comunidad internacional.

Mientras Marruecos busca nuevos respaldos gubernamentales para su plan de autonomía, la causa saharaui mantiene otra red internacional menos visible, pero persistente. Durante los últimos días, representantes políticos, sindicatos, parlamentos, ayuntamientos y movimientos solidarios han vuelto a reclamar el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

Ninguno de estos actos modifica por sí solo la correlación diplomática. Leídos conjuntamente, sin embargo, ofrecen una imagen que conviene no perder: el Sáhara Occidental continúa entrando en debates internacionales, instituciones públicas y organizaciones sociales mucho más allá de los campamentos de refugiados.

De Ankara al Caribe

En Ankara, la República Saharaui participó en un seminario internacional dedicado a la prevención de las grandes guerras y al debilitamiento del derecho internacional. La representación saharaui denunció la ocupación marroquí, el expolio de los recursos naturales y la prolongación de una descolonización que Naciones Unidas sigue sin completar.

La presencia en la capital turca permitió situar el Sáhara Occidental dentro de una cuestión más amplia: la incapacidad de la comunidad internacional para aplicar sus propias resoluciones cuando chocan con los intereses de determinadas potencias.

También en Managua volvió a escucharse la reivindicación saharaui. El Foro Sindical Internacional, celebrado con participación de organizaciones de América Latina, el Caribe y Europa, aprobó por unanimidad una recomendación de apoyo al derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia.

La Unión General de Trabajadores Saharauis expuso allí las consecuencias de más de cincuenta años de ocupación, exilio y división territorial. El encuentro vinculó la lucha saharaui con la justicia social, los derechos de los trabajadores y la solidaridad entre los pueblos.

En Jamaica, una agenda diplomática e informativa permitió trasladar la cuestión del Sáhara Occidental a medios de comunicación, organizaciones políticas y movimientos anticoloniales. La actividad saharaui en el Caribe busca conservar apoyos históricos y responder a la creciente ofensiva diplomática de Marruecos en la región.

Vacaciones en Paz también habla de derechos

En Europa, buena parte de la presencia saharaui durante el verano vuelve a construirse alrededor de Vacaciones en Paz. Las recepciones a los niños y niñas llegados de los campamentos no son únicamente actos de bienvenida: también recuerdan por qué viven desde hace medio siglo lejos de su territorio.

El Parlamento de Galicia, el Parlament de Catalunya y la Diputación de Alicante han recibido estos días a menores saharauis, familias de acogida y asociaciones solidarias. En esos encuentros se ha vuelto a reivindicar la continuidad del programa y el compromiso con los derechos del pueblo saharaui.

La acogida ofrece descanso, atención sanitaria y unas semanas alejadas de las temperaturas extremas de los campamentos. Pero también mantiene vivo el contacto entre la sociedad española y una población a la que España abandonó en 1975 sin completar el proceso de descolonización.

En Francia, Ivry-sur-Seine reafirmó que su solidaridad con el pueblo saharaui no puede reducirse a la ayuda humanitaria. La ciudad mantiene su hermanamiento con la daira de Mijek y vincula esa relación con la defensa de la autodeterminación, los derechos humanos y la liberación de los presos políticos.

En Italia, el presidente de la provincia de Módena recibió a una delegación saharaui y renovó el compromiso institucional con su causa. Actos semejantes se siguen celebrando en distintos municipios italianos, donde la acogida infantil y la cooperación han creado vínculos que sobreviven al paso de los años.

También en Gran Canaria, la comunidad saharaui volvió a movilizarse para reclamar la libertad de los presos políticos encarcelados por Marruecos.

Una presencia que persiste

Estas iniciativas no sustituyen la responsabilidad del Consejo de Seguridad, de la Unión Europea ni de España. Tampoco bastan para desbloquear un proceso político paralizado durante décadas.

Pero desmienten la idea de una causa desaparecida o confinada al olvido. El Sáhara Occidental conserva presencia diplomática, alianzas sindicales, apoyos institucionales y una solidaridad ciudadana arraigada en numerosos países.

El desafío consiste en transformar esa red dispersa en una presión política más eficaz. Su persistencia demuestra, en cualquier caso, que Marruecos no ha conseguido borrar al pueblo saharaui ni convertir la ocupación en una realidad aceptada sin resistencia.

Fuente: Sahara Press Service, EL OBSERVADOR SAHARAUI