Colombia en el Consejo de Seguridad: lo que incomoda a Marruecos

Colombia en el Consejo de Seguridad: lo que incomoda a Marruecos

La entrada de Colombia en el Consejo de Seguridad de la ONU ha sido recibida con nerviosismo por la prensa marroquí, que intenta minimizar su alcance mientras recurre, una vez más, a fórmulas deslegitimadoras contra el pueblo saharaui y su legítimo representante, el Frente Polisario. El artículo publicado por Yabiladi tras la salida de Argelia del Consejo es un buen ejemplo de esa estrategia: aparenta análisis diplomático, pero es propaganda.

Desde el primer párrafo, el medio marroquí recurre a una de sus expresiones habituales: habla de una “república sahraouie autoproclamée”. No es un descuido. Es una fórmula política diseñada para negar una realidad incómoda: la República Árabe Saharaui Democrática fue proclamada en 1976, es miembro fundador de la Unión Africana y ha sido reconocida por decenas de Estados. Colombia es uno de ellos, y lo es desde hace casi medio siglo.

Yabiladi admite, aunque intenta diluirlo, que Colombia es hoy el único miembro del Consejo de Seguridad que reconoce oficialmente a la RASD. Ese dato, lejos de ser anecdótico, explica el tono defensivo del artículo. La presencia colombiana rompe el relato de aislamiento que Marruecos lleva años tratando de imponer en los foros internacionales.

El texto también subraya que el Ministerio de Exteriores colombiano no ha incluido explícitamente la defensa del Polisario entre sus “prioridades”. Es otra manipulación clásica. Ningún Estado formula así su acción en el Consejo de Seguridad. Las prioridades se expresan en términos de multilateralismo, derecho internacional, solución pacífica de los conflictos y respeto a la dignidad humana. Exactamente los principios que chocan con la ocupación del Sáhara Occidental.

Lo que Yabiladi no puede ocultar es el contexto político. Desde su llegada al poder en 2022, el presidente Gustavo Petro ha restablecido las relaciones diplomáticas con la RASD y ha defendido públicamente el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro. En noviembre pasado, en Bogotá, volvió a reclamar la celebración del referéndum de autodeterminación, el mismo que Marruecos bloquea desde hace décadas.

La salida de Argelia del Consejo de Seguridad no borra ese marco. El Sáhara Occidental sigue siendo un territorio pendiente de descolonización. El Frente Polisario sigue siendo reconocido por la ONU como el representante del pueblo saharaui. Y la MINURSO sigue teniendo como mandato original la organización de un referéndum que nunca llegó a celebrarse.

El nerviosismo de la prensa marroquí no tiene que ver con Colombia en sí, sino con lo que representa: la persistencia de una legalidad internacional que Marruecos no ha logrado doblegar. Cambian los miembros del Consejo, pero no cambia el fondo del conflicto. Y eso es, precisamente, lo que Rabat intenta ocultar.

Aun con Colombia ya presente en el Consejo de Seguridad, el Sáhara Occidental afronta un contexto complejo en los próximos meses. El calendario de presidencias rotatorias no resulta especialmente favorable. En abril, el Consejo estará presidido por Baréin, un aliado declarado de Marruecos que reconoce su supuesta soberanía sobre el Sáhara Occidental y abrió un consulado en El Aaiún ocupado. Ese mes será clave, ya que Naciones Unidas debe examinar el futuro de la MINURSO, incluido el llamado “examen estratégico” de su mandato. En octubre, la presidencia recaerá en Grecia, país que ha expresado apoyo al plan marroquí de autonomía como base de discusión, aunque sin romper formalmente con el marco de Naciones Unidas. Estos elementos no alteran el estatus jurídico del Sáhara Occidental, pero reflejan los equilibrios políticos que siguen condicionando el funcionamiento del Consejo de Seguridad.

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