ANÁLISIS | Colombia reconoce a Marruecos una soberanía sobre el Sáhara Occidental que la ONU no le ha otorgado

El Gobierno de Abelardo de la Espriella congela las relaciones con la República Saharaui, anuncia que dejará de respaldarla en Naciones Unidas y llega a presentar el Sáhara Occidental como parte del «territorio» marroquí. Una formulación que va más allá de lo que establece la resolución del Consejo de Seguridad que Bogotá utiliza para justificar su giro.

Colombia congela sus relaciones con la RASD

El cambio de posición de Colombia sobre el Sáhara Occidental ya no es un anuncio político ni una declaración realizada después de una reunión con Marruecos. La Cancillería colombiana lo ha convertido en posición oficial del Estado mediante un comunicado que confirma hasta dónde pretende llegar el nuevo Gobierno de Abelardo de la Espriella.

Bogotá anuncia que «congela» sus relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática y afirma que Colombia «reconoce la soberanía de Marruecos sobre todo su territorio, incluyendo el Sahara Occidental».

Ya explicamos recientemente en NOTEOLVIDES por qué no todo el Sáhara Occidental está ocupado por Marruecos y qué significa la división territorial existente desde hace décadas.

La frase no es menor. El Gobierno colombiano no se limita a apoyar la reivindicación marroquí: redacta el comunicado como si el Sáhara Occidental formara ya parte del territorio de Marruecos y su estatuto estuviera jurídicamente resuelto. No lo está.

Naciones Unidas continúa tratando el Sáhara Occidental como una cuestión pendiente y mantiene allí la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO). La propia misión describe un territorio dividido por el muro: cuatro de sus puestos se encuentran al oeste y otros cinco —Bir Lehlu, Tifariti, Mehaires, Mijek y Agüenit— al este. Es decir, ni siquiera desde la realidad del control territorial puede presentarse todo el Sáhara Occidental como territorio administrado por Marruecos.

«Congelar» no es exactamente romper

Hay además otra palabra cuidadosamente elegida en el comunicado: «congelar». La Cancillería no anuncia formalmente la ruptura de relaciones diplomáticas ni declara expresamente que Colombia retire el reconocimiento de la RASD. Dice que congela las relaciones y explica inmediatamente lo que eso significará: no habrá contactos políticos o diplomáticos, intercambio de misiones ni respaldo a la República Saharaui en organismos multilaterales.

En términos políticos, el resultado es inequívoco: Colombia vacía prácticamente de contenido su relación con la RASD y adopta la posición marroquí. Pero resulta significativo que el Gobierno haya evitado las fórmulas «ruptura de relaciones» o «retirada del reconocimiento».

La contradicción resulta todavía más visible porque el propio comunicado habla de una «revisión soberana del reconocimiento de la RASD otorgado por el Gobierno anterior», pero no concluye esa frase anunciando expresamente su revocación.

Naciones Unidas no «reconoce» Estados

El comunicado utiliza además un argumento jurídicamente extraño para justificar la decisión: señala que Naciones Unidas «no reconoce [a la RASD] como Estado miembro».

Son dos cuestiones diferentes. Naciones Unidas no reconoce Estados. La propia organización explica que el reconocimiento de un Estado o de un Gobierno corresponde exclusivamente a otros Estados y Gobiernos. La ONU puede admitir Estados como miembros, pero no concede ni retira reconocimiento diplomático.

Que la RASD no sea miembro de Naciones Unidas es, por tanto, un hecho; utilizar esa circunstancia como si equivaliera a una negativa de Naciones Unidas a reconocerla es otra cosa muy distinta.

La Resolución 2797 tampoco hace lo que Colombia afirma

Bogotá sostiene asimismo que su decisión respeta «a cabalidad» el derecho internacional y el escenario establecido por la Resolución 2797 (2025) del Consejo de Seguridad. Esa resolución introdujo un cambio importante al situar el plan marroquí de autonomía como base de las negociaciones. Pero no otorgó a Marruecos la soberanía sobre el Sáhara Occidental ni estableció de antemano cuál debe ser el resultado final del proceso.

El propio enviado personal del secretario general, Staffan de Mistura, explicó después de la aprobación de la resolución que el plan marroquí constituye una base para negociar, pero recordó al mismo tiempo la presencia del principio de autodeterminación, la necesidad de una solución acordada por las partes y la posibilidad de incorporar otras propuestas al proceso.

Colombia ha tomado, por tanto, una decisión política que va más allá de la resolución que invoca para justificarla.

Y Colombia votará en el Consejo de Seguridad

La decisión tiene además consecuencias inmediatas. Colombia es miembro no permanente del Consejo de Seguridad durante 2026 y 2027. La Resolución 2797 prorrogó el mandato de la MINURSO hasta el 31 de octubre de 2026, por lo que Bogotá participará dentro de pocas semanas en una nueva discusión sobre la misión y el futuro del proceso político.

No sorprende, por tanto, que el comunicado especifique expresamente que el nuevo rumbo colombiano afectará también a su actuación dentro del Consejo de Seguridad.

El giro colombiano confirma además una idea que señalábamos hace apenas un día: los gobiernos cambian de posición, pero el Sáhara Occidental sigue pendiente

El Gobierno de Abelardo de la Espriella tiene plena capacidad para modificar la política exterior de Colombia. Lo que no puede hacer es modificar mediante un comunicado el estatuto internacional del Sáhara Occidental, convertir en marroquí un territorio pendiente de descolonización ni atribuir a Naciones Unidas decisiones que Naciones Unidas no ha tomado.

Ha cambiado Colombia. El Sáhara Occidental sigue pendiente de descolonización.


Cancillería Colombia @CancilleriaCol

Colombia congela relaciones diplomáticas con la entidad denominada como «República Árabe Saharaui Democrática» (RASD)