
Nathan Shachar analiza en el diario sueco la relación de Rabat con la Unión Europea y vincula la utilización de la migración, las crisis con España y la búsqueda de apoyos internacionales al objetivo de consolidar el control marroquí sobre el Sáhara Occidental.
La presión migratoria sobre España y Europa no puede entenderse al margen de la batalla diplomática por el Sáhara Occidental. Esa es una de las ideas centrales de un amplio análisis publicado por el periodista sueco Nathan Shachar en Dagens Nyheter, en el que examina las relaciones de Marruecos con la Unión Europea y, especialmente, con España y Francia.
El artículo, cuya traducción al árabe ha difundido Sahara Press Service, presenta una política marroquí basada en combinar cooperación, presión y capacidad de negociación para obtener concesiones de sus socios europeos. Dentro de esa estrategia, Shachar concede un lugar especialmente relevante al Sáhara Occidental y al objetivo de Rabat de conseguir que el control ejercido sobre el territorio termine siendo aceptado políticamente por un número creciente de Estados.
El periodista vuelve sobre la crisis de Ceuta de mayo de 2021, producida después de que España acogiera por razones médicas al presidente saharaui y secretario general del Frente POLISARIO, Brahim Ghali. Desde su interpretación, la relajación del control fronterizo constituyó una advertencia a Madrid y mostró hasta qué punto la migración podía convertirse en un instrumento dentro de las relaciones bilaterales.
Shachar dedica también una parte importante de su análisis al programa de espionaje Pegasus y a las sospechas que desde hace años rodean la utilización de este sistema contra responsables y personalidades españolas. Se trata de uno de los aspectos más sensibles de su artículo y de una interpretación que el autor incorpora a una descripción más amplia de los mecanismos de presión atribuidos a los aparatos de seguridad marroquíes.
El recorrido desemboca inevitablemente en marzo de 2022, cuando Pedro Sánchez modificó la posición española y pasó a considerar la propuesta marroquí de autonomía como la base «más seria, realista y creíble» para abordar la cuestión del Sáhara Occidental. Para Shachar, aquel cambio debe leerse dentro de una relación en la que Marruecos lleva años utilizando su importancia migratoria, económica y estratégica para incrementar su capacidad de influencia sobre Europa.
Más allá de algunas afirmaciones e interpretaciones concretas del artículo, lo significativo es que esta lectura aparezca en un medio sueco como Dagens Nyheter. Lo que durante años se presentó en España como una sucesión de crisis independientes —Ceuta, migración, relaciones diplomáticas o cooperación fronteriza— vuelve a ser contemplado desde fuera como parte de un escenario en el que el Sáhara Occidental ocupa una posición central.
La cuestión no es menor. España modificó en 2022 una posición mantenida durante décadas con la expectativa de inaugurar una nueva etapa de estabilidad con Marruecos. Cuatro años después, las sucesivas tensiones fronterizas obligan al menos a preguntarse si aquella concesión redujo realmente la capacidad de presión de Rabat o simplemente confirmó que determinadas herramientas podían resultar eficaces.
El análisis sueco vuelve así sobre una cuestión que en España continúa siendo incómoda: la relación con Marruecos puede explicarse por muchos intereses, pero resulta difícil comprenderla completamente dejando fuera al Sáhara Occidental.
Fuente: Dagens Nyheter / Traducción difundida por Sahara Press Service