El muro de la vergüenza vuelve a los medios: 2.700 kilómetros que parten el Sáhara Occidental

El Muro de la Vergüenza atraviesa el Sáhara Occidental y mantiene dividido el territorio entre fortificaciones, alambradas y campos de minas. Imagen: DailyGeekShow.

Dos medios franceses de divulgación han coincidido prácticamente al mismo tiempo en fijarse en una de las realidades más impresionantes y, paradójicamente, menos conocidas del Sáhara Occidental: el gigantesco sistema militar construido por Marruecos durante los años ochenta para asegurar el control de la mayor parte del territorio ocupado.

Sciencepost y DailyGeekShow dedican sendos artículos al denominado muro de arena, berm o Muro de la Vergüenza, una sucesión de fortificaciones levantadas entre 1980 y 1987 que recorre el desierto saharaui y que continúa marcando físicamente la división del territorio.

No se trata simplemente de un talud de arena. A lo largo de ese sistema defensivo se suceden posiciones militares, alambradas, radares, fortificaciones y extensas zonas contaminadas por minas y otros restos explosivos de guerra. Su construcción modificó profundamente el desarrollo de la guerra entre Marruecos y el Frente POLISARIO y permitió a Rabat proteger las principales ciudades, la costa y algunas de las zonas económicamente más importantes del Sáhara Occidental.

Pero más de cuarenta años después, quizá lo más relevante del muro no sea su extraordinaria dimensión militar, sino lo que representa. A un lado quedan las zonas del Sáhara Occidental ocupadas por Marruecos; al otro, los territorios bajo control del Frente POLISARIO. Entre ambos espacios permanece una barrera que ha separado familias, condicionado durante décadas los desplazamientos de la población saharaui y dejado como herencia una contaminación explosiva que continúa representando un peligro.

Hace apenas unos días lo recordábamos en NOTEOLVIDES a propósito de una reflexión de Taleb Alisalem sobre la extraordinaria capacidad de Marruecos para vigilar este inmenso dispositivo militar cuando considera prioritario controlar un territorio. Allí explicábamos también con más detalle cómo se construyeron las sucesivas líneas defensivas y cuál es la diferencia entre el conjunto de muros levantados durante la guerra y la principal berma que hoy atraviesa el territorio. Taleb Alisalem pone el foco en el muro que divide el Sáhara Occidental

La coincidencia de los dos artículos franceses sirve ahora para algo más sencillo: recordar que el muro existe.

Porque cuando hablamos del Sáhara Occidental podemos terminar atrapados entre resoluciones de Naciones Unidas, propuestas diplomáticas, reconocimientos y declaraciones políticas. Sin embargo, hay una realidad sobre el terreno mucho más difícil de ocultar: un territorio permanece físicamente dividido por uno de los mayores dispositivos militares del mundo.

Ese muro tampoco es una frontera internacional reconocida. Es el resultado de una guerra y de una ocupación que no resolvieron la cuestión de fondo.

El Sáhara Occidental continúa pendiente de descolonización y el pueblo saharaui sigue esperando ejercer su derecho a la autodeterminación.

Mientras tanto, una enorme cicatriz de arena, minas y posiciones militares continúa atravesando su tierra.

Fuentes: Sciencepost / DailyGeekShow