La voz saharaui se suma en México a los pueblos originarios: identidad, territorio y autodeterminación

Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz 1992, durante la III Cumbre Mundial de los Pueblos Originarios celebrada en Morelos, México. La delegación saharaui mantuvo encuentros con la dirigente maya k’iche’ durante la primera jornada del encuentro.

Una delegación de la República Saharaui participa en Morelos en la III Cumbre Mundial de los Pueblos Originarios, donde mantuvo encuentros con Rigoberta Menchú y representantes de comunidades de América, África y otros continentes.

El Sáhara Occidental ha llevado estos días a México una palabra que conoce bien: autodeterminación. Una delegación saharaui participa del 18 al 20 de agosto en Morelos en la III Cumbre Mundial de los Pueblos Originarios, organizada por la Organización de las Naciones Originarias (ONO), un encuentro construido alrededor de tres conceptos especialmente cercanos a la experiencia saharaui: identidad, soberanía y territorio.

La representación está formada por el embajador de la República Árabe Saharaui Democrática en México, Omar Bulsan, y Abdeslam Aomar Lahsen, presidente de AFAPREDESA y miembro del Consejo Permanente de la ONO. Según Sahara Press Service, ambos participaron en la sesión inaugural y mantuvieron encuentros con representantes de distintos pueblos, organizaciones y autoridades presentes en la cumbre, entre ellos la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú.

La presencia saharaui tiene un significado que va más allá de la diplomacia. La cumbre reúne a alrededor de 200 representantes de más de 18 países para debatir sobre pérdida de identidad cultural, derechos territoriales, extractivismo, militarización y capacidad de los pueblos para decidir sobre su propio futuro. En ese espacio, la cuestión del Sáhara Occidental encuentra puntos evidentes de encuentro con luchas desarrolladas en otros lugares del mundo.

Rigoberta Menchú lo expresó durante su intervención desde la experiencia de los pueblos indígenas. La dirigente maya k’iche’ recordó que la identidad está inseparablemente unida a «la tierra, al territorio, a la lengua, a la cultura y a la espiritualidad» y defendió el concepto de pueblos precisamente porque implica la capacidad de decidir sobre la propia vida, organización y futuro.

En el fragmento de su discurso publicado por Ornitorrinco, Menchú no se refiere específicamente al Sáhara Occidental, pero algunas de sus palabras adquieren una resonancia inevitable para quien observa la presencia saharaui en la misma cumbre. «La tierra y el territorio siguen siendo el centro de todo», señaló antes de defender el derecho de los pueblos a disponer de territorio, identidad, libertad y autodeterminación.

También habló de algo que forma parte desde hace décadas de la reivindicación saharaui: que sean los propios pueblos quienes cuenten su historia y participen en las decisiones que les afectan, en lugar de permitir que otros hablen y decidan permanentemente en su nombre.

Para la delegación saharaui, estos encuentros permiten situar su lucha junto a las de otros pueblos que defienden su identidad y sus derechos colectivos, pero también recordar que la autodeterminación no es una reivindicación excepcional reservada al Sáhara Occidental. Es uno de los principios que permitió a numerosos pueblos reclamar el derecho a decidir su destino frente al colonialismo y la imposición exterior.

La participación en Morelos tiene además una dimensión especialmente significativa por celebrarse en México, país que mantiene relaciones diplomáticas con la República Saharaui desde 1979. En un momento en el que Marruecos intensifica su ofensiva política y económica en América Latina, estos espacios recuerdan que la presencia saharaui en el continente también posee raíces, alianzas y una historia propia.

Desde Morelos, la delegación saharaui ha llevado precisamente ese mensaje: ningún pueblo debería quedar excluido de las decisiones sobre su territorio y su futuro.

En el Sáhara Occidental, medio siglo después, esa sigue siendo exactamente la cuestión pendiente.

Fuentes: Sahara Press Service / Ornitorrinco