Éxito diplomático saharaui: Ghana restablece sus relaciones con la RASD

Éxito diplomático saharaui: Ghana restablece sus relaciones con la RASD

La presentación de las credenciales de Tayeb Seddik Bachir como embajador saharaui en Accra confirma un movimiento diplomático de especial relevancia: Ghana vuelve a mantener relaciones oficiales con la República Árabe Saharaui Democrática apenas veinte meses después de haber anunciado su suspensión. La secuencia seguida desde enero de 2025 permite medir el alcance de un resultado que devuelve a la diplomacia saharaui un espacio que Rabat había presentado como perdido.

La ceremonia celebrada este lunes en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ghana podría parecer, aislada de su contexto, un acto diplomático habitual. Tayeb Seddik Bachir presentó al ministro Samuel Okudzeto Ablakwa las copias de sus credenciales como embajador extraordinario y plenipotenciario de la República Saharaui. Sin embargo, Ghana había comunicado el 7 de enero de 2025 la suspensión de unas relaciones diplomáticas con la RASD que se remontaban a 1979. Aquella decisión fue presentada entonces por Rabat como un importante avance de su ofensiva diplomática en África.

La evolución posterior fue mucho menos lineal. Pocas semanas después de aquella suspensión, Ablakwa, durante el proceso parlamentario previo a asumir la cartera de Exteriores, defendió que Ghana debía ser «amiga de todos y enemiga de nadie» y sostuvo, al abordar específicamente el Sáhara Occidental, que las diferencias existentes no tenían por qué impedir el mantenimiento de relaciones diplomáticas. Era ya una primera señal de que el nuevo Gobierno de John Dramani Mahama podía revisar la decisión adoptada en los últimos días de la anterior administración.

En abril de 2025 apareció otra señal significativa. En un comunicado conjunto firmado con Argelia durante una visita oficial de Ablakwa, ambos países defendieron una solución para el Sáhara Occidental conforme a las resoluciones de Naciones Unidas, la Carta de la ONU y el Acta Constitutiva de la Unión Africana que garantizara el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Apenas unas semanas después, sin embargo, Ghana volvió a acercar públicamente su posición a Rabat y calificó el plan marroquí de autonomía como la única base «realista y sostenible» para alcanzar una solución. La política ghanesa parecía intentar preservar espacios de relación con actores que mantienen posiciones enfrentadas sobre el futuro del territorio.

Lo ocurrido ahora en Accra introduce un elemento mucho más concreto. Según Sahara Press Service, el ministro ghanés no se limitó a recibir las credenciales del embajador saharaui: expresó la disposición de Ghana a continuar y fortalecer la coordinación y el trabajo conjunto con la RASD, desarrollar las relaciones de cooperación bilateral y mantener consultas sobre cuestiones regionales e internacionales de interés común.

Hay, además, una confirmación significativa desde la propia diplomacia ghanesa. La Embajada de Ghana en Argel señala oficialmente entre sus acreditaciones a Argelia, Túnez y la República Árabe Saharaui Democrática, dentro de una misión destinada al mantenimiento y fortalecimiento de las relaciones diplomáticas. El dato permite situar la recepción del embajador saharaui dentro de unas relaciones que vuelven a estar operativas y no únicamente como un gesto protocolario aislado.

El restablecimiento se produce mientras Ghana mantiene al mismo tiempo importantes relaciones políticas y económicas con Marruecos, incluida una creciente cooperación agrícola y en materia de fertilizantes. Conviene distinguir este hecho de algunas versiones difundidas en redes sociales que relacionan el cambio ghanés con cargamentos de fosfatos procedentes del Sáhara Occidental ocupado. Los datos disponibles no permiten sostener esa afirmación, por lo que no resulta necesario recurrir a ella para valorar el alcance de lo ocurrido en Accra.

La imagen de Tayeb Seddik Bachir presentando sus credenciales adquiere así un significado que va bastante más allá de una ceremonia diplomática. La República Saharaui recupera una representación diplomática plena en un país que había suspendido sus relaciones menos de dos años antes, mientras Ghana vuelve a situar en su política exterior una relación que forma parte de una larga historia africana de reconocimiento de la RASD.

El movimiento no significa que Accra haya roto sus vínculos con Rabat ni elimina todas las oscilaciones mostradas por la política ghanesa durante los últimos veinte meses. Pero sí permite afirmar algo mucho más concreto: la suspensión anunciada en enero de 2025 no se consolidó. Ghana vuelve a recibir oficialmente a un embajador de la RASD y ambas partes hablan nuevamente de relaciones bilaterales, cooperación y coordinación política. Para la diplomacia saharaui, recuperar en apenas veinte meses una relación que Rabat había presentado como definitivamente perdida constituye un resultado de indudable importancia y confirma que el mapa diplomático africano en torno al Sáhara Occidental continúa abierto y en movimiento.

Fuentes: Sahara Press Service 

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