Exteriores percibe como buena señal que Rabat no haya emitido ninguna declaración sobre la salida de Laya

Exteriores percibe como buena señal que Rabat no haya emitido ninguna declaración sobre la salida de Laya

Por Sidi Maatala/ECS

Madrid (ECS).- El silencio marroquí tras la salida de Arancha González Laya del gobierno de Pedro Sánchez es altamente valorado por el nuevo ministro, José Manuel Albares. En el Ministerio de Exteriores de España perciben como una buena señal que Rabat no haya emitido ninguna declaración oficial sobre la salida de Laya. «Al menos están callados», señalan fuentes diplomáticas según El Mundo. Señalada por el régimen de Mohamed VI como la pieza a batir entre la crisis diplomática con España, la ex ministra fue anulada por Marruecos como interlocutora. El jefe de la diplomacia marroquí, Nasser Bourita, no le cogía el teléfono, lo que significaba que para el sátrapa Mohamed VI la reconciliación con España no podía pasar por ella.

Tras este incidente, que condujo a una crisis migratoria en Ceuta, Pedro Sánchez ha hecho una remodelación en su gobierno para buscar acabar con la crisis, aunque eso suponga entregar la pieza a Marruecos, con su sustitución por el diplomático y hombre de su total confianza, José Manuel Albares. Ex embajador de España en Francia. Según El Mundo, el sacrificio de González Laya se debe a una «perdida general de confianza».

Así, el nuevo ministro de Exteriores ha asumido este lunes su cartera con un guiño hacia Marruecos, con quien España mantiene desde mayo pasado una crisis diplomática aún abierta. Al anumerar las prioridades de su departamento, Albares ha subrayado la necesidad de estrechar relaciones con los países de la ribera sur del Mediterráneo, “especialmente, con nuestro gran amigo y vecino Marruecos”, ha apostillado.

También su antecesora en el cargo, Arancha González Laya, se ha referido a la crisis diplomática más importante de su mandato al mencionar, entre las tareas pendientes para su sucesor, “el restablecimiento de relaciones plenas con Marruecos, desde el respeto y la corresponsabilidad” ha siubrayado.

La crisis con Marruecos, que tuvo su punto álgido tras la irrupción en Ceuta de más de10.000 inmigrantes irregulares a mediados de mayo, ha entrado en una fase de distensión, pero no se ha resuelto y la Embajada marroquí en Madrid sigue vancante tras la llamada a consultas de su titular. El cese de González Laya se ha intepretado como una concesión a Rabat para desbloquear la situación, según El País.

Origen: Exteriores percibe como buena señal que Rabat no haya emitido ninguna declaración sobre la salida de Laya.