En una carta dirigida a la Presidencia del Consejo de Seguridad, el representante saharaui ante Naciones Unidas acusa a Marruecos de utilizar drones y artillería de largo alcance contra civiles en el Sáhara Occidental y pide que no se guarde silencio ante una escalada que amenaza la paz y la seguridad regional.

El Frente Polisario ha denunciado ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas los recientes ataques marroquíes contra civiles saharauis en el Sáhara Occidental. La denuncia figura en una carta fechada el 11 de junio de 2026 en Nueva York y dirigida a la presidenta del Consejo de Seguridad, la embajadora de Colombia ante Naciones Unidas, Leonor Zalabata Torres.
En la misiva, firmada por el doctor Sidi M. Omar, representante del Frente Polisario ante Naciones Unidas y coordinador con la MINURSO, se afirma que en la mañana del 5 de junio las fuerzas de ocupación marroquíes atacaron a un grupo de civiles saharauis en la región de Gleibat El-Foula utilizando vehículos aéreos no tripulados y artillería de largo alcance. Según la carta, el ataque provocó la destrucción completa de vehículos civiles y graves daños materiales. También se señala que un equipo de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental visitó el lugar e investigó lo ocurrido.
La comunidad internacional no puede exigir respeto al derecho internacional humanitario en unos conflictos y guardar silencio cuando las víctimas son saharauis. Si los ataques contra civiles son inadmisibles, deben serlo también en el Sáhara Occidental ocupado y en las zonas bajo supervisión de la MINURSO
El Frente Polisario sostiene que estos ataques forman parte de una práctica más amplia desarrollada por Marruecos desde la ruptura del alto el fuego en noviembre de 2020. En su carta recuerda que los informes del Secretario General de Naciones Unidas correspondientes a los últimos años han recogido de forma reiterada la existencia de ataques aéreos y con drones atribuidos al ejército marroquí, con víctimas civiles y daños materiales en presencia o conocimiento de la MINURSO.
La denuncia saharaui subraya además que el ataque deliberado contra civiles y bienes de carácter civil constituye un crimen de guerra según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional y una violación de las normas del derecho internacional humanitario aplicables en los conflictos armados. El texto reclama que Marruecos sea condenado y responsabilizado por unas prácticas que, según el Frente Polisario, agravan la tensión militar y buscan sabotear los esfuerzos de Naciones Unidas para reactivar el proceso de paz.
La carta adquiere especial relevancia por el momento en que se produce. Los ataques marroquíes con drones han vuelto a situarse en el centro de la atención mediática tras la muerte de Lahbib Mohamed Abdelaziz y otros combatientes saharauis, un hecho recogido por medios estatales e internacionales y que ha reabierto el debate sobre la superioridad aérea marroquí, el uso de tecnología militar avanzada y el riesgo de una escalada aún mayor en el Sáhara Occidental.
Más allá de la denuncia concreta, el texto enviado al Consejo de Seguridad plantea una cuestión de fondo: la comunidad internacional no puede exigir respeto al derecho internacional humanitario en unos conflictos y guardar silencio cuando las víctimas son saharauis. Si los ataques contra civiles son inadmisibles, deben serlo también en el Sáhara Occidental ocupado y en las zonas bajo supervisión de la MINURSO. La aplicación del derecho internacional no puede depender de la identidad de las víctimas ni de la conveniencia política de las potencias implicadas.
El Consejo de Seguridad tiene ante sí una responsabilidad evidente. No basta con renovar mandatos, repetir fórmulas diplomáticas o hablar de estabilidad regional mientras se normaliza el uso de drones y artillería contra personas y bienes civiles. La paz no puede construirse sobre la impunidad. Y ninguna solución será justa ni duradera si permite que la ocupación marroquí siga imponiendo sobre el terreno una política de hechos consumados, presión militar y silencio internacional.