LA LECTURA DEL DÍA — Oslo, Washington y el Sáhara Occidental: negociar no es imponer

14 de junio de 2026 | La reunión de Oslo vuelve a situar el Sáhara Occidental en la agenda diplomática, pero ninguna negociación puede sustituir el derecho del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro

El Observador ante la Escuela de Cine

El OBSERVADOR SAHARAUI en NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL

La lectura del día vuelve inevitablemente sobre Oslo. La reunión impulsada por el enviado personal del secretario general de Naciones Unidas, Staffan de Mistura, con representantes del Frente Polisario, Marruecos, Argelia y Mauritania, ha reabierto el debate diplomático sobre el Sáhara Occidental. Pero conviene fijar bien el marco: negociar no puede significar imponer. Y mucho menos presentar como salida “realista” una propuesta que deja fuera el elemento central del derecho internacional: la libre determinación del pueblo saharaui.

Ayer lo planteábamos en el Tema del Día: Oslo, Washington y el Sáhara Occidental: negociar no es imponer. Estados Unidos vuelve a aparecer en el expediente saharaui como actor influyente, y eso obliga a mirar con atención los movimientos diplomáticos. Pero una cosa es favorecer el diálogo y otra muy distinta convertir la negociación en una vía para presionar al pueblo saharaui hacia una solución previamente diseñada. Oslo puede ser útil si sirve para reactivar el proceso político. Sería preocupante si se utiliza para vestir de consenso lo que en realidad sería una imposición.

La jornada dejó además una noticia especialmente grave: el Frente Polisario denunció ante el Consejo de Seguridad los ataques marroquíes contra civiles saharauis. Ese dato impide separar la diplomacia de la realidad sobre el terreno. Mientras se habla de contactos, equilibrios regionales y posibles fórmulas políticas, continúa la ocupación, se mantienen los riesgos para la población civil y la guerra vuelve a entrar en la agenda internacional. No hay negociación seria si se ignora esa realidad.

También fue significativa la publicación en Brasil de un libro sobre los 50 años de lucha del pueblo saharaui por la independencia. En un momento en que algunos discursos intentan reducir el Sáhara Occidental a un expediente incómodo o a un problema geopolítico entre Estados, la memoria histórica recuerda lo esencial: estamos ante una causa de descolonización, sostenida durante medio siglo por un pueblo que ha defendido su identidad, su legitimidad política y su derecho a existir como sujeto soberano.

En la jornada de ayer, EL OBSERVADOR SAHARAUI recogió además varias miradas complementarias: una conferencia en Londres que relacionó la causa saharaui con la lucha del pueblo palestino; la reivindicación de Nadhira Mohamed del cine como herramienta para contar también la vida cotidiana saharaui; la concentración de la comunidad saharaui en Gasteiz contra el silencio español tras la muerte de tres saharauis; y la petición del alcalde de Ivry-sur-Seine para que Francia intervenga por el preso político saharaui Naama Asfari. A ello se sumaron las condolencias del presidente saharaui por el fallecimiento de Jean Ziegler y nuevas muestras de solidaridad desde Costa Rica recogidas en SAHARA PRESS SERVICE.

La conclusión de esta lectura es sencilla: Oslo importa, pero no puede ocultar lo fundamental. El Sáhara Occidental no necesita una solución impuesta con lenguaje diplomático. Necesita que se respete el derecho del pueblo saharaui a decidir. Todo lo demás —si no parte de la legalidad internacional, de la realidad de la ocupación y de la voluntad saharaui— será solo una forma más amable de administrar una injusticia.

También fue noticia ayer

El Frente Polisario denunció ante el Consejo de Seguridad los ataques marroquíes contra civiles saharauis.

Brasil publicó un libro sobre los 50 años de lucha del pueblo saharaui por la independencia.

En NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL publicamos el Tema del Día sobre Oslo, Washington y el Sáhara Occidental, y una nueva entrega de Memoria visual saharaui: Patria dividida: una generación que aprendió a contar su propia historia.