Generación de la Amistad saharaui: Mi Himalaya – Por: Zahra Hasnaui

Generación de la Amistad saharaui: Mi Himalaya – Por: Zahra Hasnaui

Mi Himalaya

Por: Zahra Hasnaui | Fotografía El teatro de las dunas, de Santiago Barrio

Ya estamos, la abuela ha ganado otra vez. Mar cero, desierto uno. Decidir el destino de la excursión semanal era todo un acontecimiento en mi familia. Tras una cruenta campaña de chantaje emocional contra los mayores, los niños solíamos salirnos con la nuestra. Sin embargo, una palabra de la abuela podría estropear el esfuerzo invertido durante días: Lluvia. Últimamente, nuestro trozo del Sáhara parecía estar bendecido por los dioses meteorológicos. Sospechoso, las malas artes de la abuela, seguro. Como en una pesadillesca Fuentovejuna, el resto del enemigo votaba a una por el desierto, desoyendo nuestras súplicas. Era el momento de aceptar la temida rendición.

Rabia, más rabia e indignación. Una sola palabra, no era justo. Me pasé el trayecto rumiando cómo sobreponerme a la derrota. El día había empezado mal, muy mal, pero no todo estaba perdido. Si la abuela se había apuntado el tanto, con mis hermanos podría llegar a la victoria, o por lo menos al empate. Siempre se habían burlado de mí por esperarles abajo en las dunas, y como castigo a mi cobardía me obligaban a recibirles con una reverencia. Mi decisión convirtió la frustración mañanera en impaciente alegría. No veía el momento de llegar al oasis. Después de lo que se me antojaron horas, bajé del coche corriendo la primera hacia las dunas. Pronto llegarían ellos, recalcando cada sílaba les anuncié mi escalada hacia la igualdad.

(…)

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