
La muerte en combate de Lahbib Mohamed Abdelaziz me ha llevado estos días a revisar mi fototeca saharaui. Entre miles de imágenes acumuladas durante años aparecieron varias fotografías tomadas en julio de 2016 durante el XV Congreso Extraordinario del Frente Polisario «Mártir Mohamed Abdelaziz», celebrado en Dajla pocas semanas después del fallecimiento del histórico dirigente saharaui.
Aquel Congreso estuvo marcado por la emoción. Mohamed Abdelaziz había sido durante casi cuarenta años secretario general del Frente Polisario y presidente de la República Saharaui. Su desaparición representaba el final de una etapa histórica para el pueblo saharaui y obligaba a afrontar una transición política inevitable en un momento especialmente delicado.
Recuerdo de forma particular el homenaje que se rindió a su familia. Entre los momentos más emotivos del Congreso estuvo el reconocimiento público a los hijos de Mohamed Abdelaziz. Entre ellos se encontraba Lahbib Mohamed Abdelaziz junto a sus hermanos Jalil y su hermana, en un acto cargado de simbolismo para quienes asistíamos a aquellas jornadas. No era únicamente un homenaje familiar. Era también una forma de expresar el reconocimiento de todo un pueblo a una trayectoria política que había marcado varias generaciones de saharauis.

Fue entonces cuando tuve ocasión de observar de cerca a Lahbib Mohamed Abdelaziz. No era una figura desconocida dentro del movimiento saharaui ni simplemente el hijo de Mohamed Abdelaziz. Ya proyectaba una personalidad propia, una notable presencia pública y una implicación evidente en las estructuras nacionales saharauis. Aquellos días transmitía la imagen de una nueva generación llamada a asumir responsabilidades crecientes dentro del Frente Polisario y de la República Saharaui.
El Congreso se celebró en unas condiciones que cualquier visitante de los campamentos recuerda bien. Julio en Dajla significa calor extremo, largas jornadas bajo temperaturas que superan ampliamente los cuarenta grados y un enorme esfuerzo organizativo para recibir a miles de delegados, invitados y representantes internacionales. Sin embargo, el ambiente que predominaba no era el de la incertidumbre. Lo que se percibía era la voluntad colectiva de demostrar que la desaparición de Mohamed Abdelaziz no iba a alterar la continuidad del proyecto nacional saharaui.
Las fotografías conservan algunos de esos momentos. En ellas aparece Lahbib participando en los actos de homenaje, interviniendo ante los asistentes y atendiendo a los medios de comunicación presentes en el Congreso. Vistas hoy, adquieren inevitablemente un significado distinto. Lo que entonces era la imagen de un dirigente saharaui en plena proyección pública se convierte ahora en el recuerdo de una persona cuya muerte ha provocado una profunda conmoción en la sociedad saharaui.
Al observar hoy aquellas imágenes resulta fácil comprender por qué aquel homenaje tuvo tanta carga simbólica. No era solamente un reconocimiento a una familia. También era una forma de reafirmar la continuidad de una causa colectiva por encima de las personas concretas que la habían dirigido durante décadas. Lahbib y sus hermanos aparecían entonces como herederos de una memoria política y personal profundamente ligada a la historia contemporánea del Sáhara Occidental.
El XV Congreso Extraordinario eligió a Brahim Ghali como nuevo secretario general del Frente Polisario y presidente de la República Saharaui. Pero mi recuerdo principal de aquellos días no son las votaciones ni los discursos. Lo que permanece es la sensación de estar asistiendo a un momento de transición histórica en el que el pueblo saharaui despedía a uno de sus dirigentes más importantes mientras reafirmaba su voluntad de seguir adelante.

Años después, al volver sobre estas fotografías, resulta imposible no pensar en la fuerza simbólica de aquel Congreso. El pueblo saharaui despedía a Mohamed Abdelaziz mientras preparaba una nueva etapa de su historia. Hoy, tras la muerte de Lahbib Mohamed Abdelaziz, aquellas imágenes nos recuerdan también cómo las generaciones se suceden dentro de una misma causa y cómo la historia colectiva de un pueblo termina entrelazándose con las historias personales de quienes la protagonizan.
Quizá por eso estas fotografías conservan un valor especial. No muestran únicamente un Congreso ni un relevo político. También reflejan un momento de memoria, continuidad y compromiso nacional. Vistas desde la distancia, siguen transmitiendo una idea profundamente arraigada entre los saharauis: los hombres pasan, pero la causa permanece.
Carlos Cristóbal – MEMORIA VISUAL SAHARAUI – Fotografías para entender el Sáhara Occidental

