La crónica negra de una historia de amor entre dos estados okupas: Israel y Marruecos – OPINIÓN Salem Mohamed

La crónica negra de una historia de amor entre dos estados okupas: Israel y Marruecos – OPINIÓN Salem Mohamed
 
By Salem Mohamed
 
ECS. Madrid. | Esta es la crónica negra de una historia de amor entre dos impotentes estados (Israel y Marruecos) que oficializaron su boda tras el cacareado acuerdo bajo los auspicios de Trump. La prensa marroquí y sus »contentadores reales» tuvieron la desgracia de documentar este grandilocuente »matrimonio» de una pareja okupa que ha mantenido relaciones en secreto, pero que ahora decidió formalizar su »amor» bajo la presión del miedo a lo desconocido en una región cambiante y amenazante desde el restallido de la segunda guerra de liberación del Sáhara Occidental hace un año.
 
La pareja de potencias ocupantes esperaba frenéticos aplausos de los invitados en medio del trueno de fuegos artificiales y confeti. Entre apretadas sonrisas y apretones de manos suaves, uno de los cónyuges (Marruecos) se apresuraba en llegar a casa ante la agitación social que estaba causando el recibimiento de un ministro de guerra del estado sionista con las manos manchadas de sangre palestina.
 
Lo que se desprende sobre las relaciones entre Marruecos e Israel no es tanto su naturaleza sino el motivo de su formalización y el momento elegido para hacerlo.
 

Israel multiplica su larga lista de conquista de los corazones de los monarcas con larga tradición de arrodillarse

 
Recordemos de todos modos la naturaleza de estas relaciones; para Marruecos forman parte de la lógica de una monarquía anacrónica que se mantiene contra viento y marea en el poder en un momento que ya no acepta el poder por derecho divino. Este tipo de poder ha sido enterrado en otro lugar y sabemos por qué. Un poder que se mantiene así obviamente lo hace contra el pueblo, pero también revela su indigencia intelectual e ideológica, indigencia que le hace cavar su propia tumba. Esta ignorancia le hizo caer en cálculos y análisis mediocres, concluyendo con que debía aliarse con los más poderosos del momento para salvar su trono. Semejante sucesión de alianzas apresuradas recuerda a Marruecos como un imputado frente a un juez, que mientras multiplica sus versiones para lograr la ansiada inocencia empeora su situación.
 
Este mismo error fue cometido por las monarquías de Oriente Medio que ignoraron los vientos que engendró la Nahda (Despertar Árabe) y traicionaron a Palestina en 1948 cuando se creó Israel. Poco después y como resultado de la guerra árabe-israelí y sus extensiones, las monarquías egipcia e iraquí fueron barridas en 1956 y 1958 respectivamente. Hoy, otras mismas monarquías están llamando la puerta para hacer la «paz» con Israel, un país que se considera poderoso y, por lo tanto, su salvador. Es esta misma carencia política la que les hace optar por la postura de la colaboración para salvar su trono. ¿Contra quién? Contra su pueblo y contra Irán, con el falaz pretexto de la religión para ocultar su incapacidad para defenderse y por tanto venderse y posar a quienes pueden garantizar su seguridad.
 
 

El regalo abrahámico estadounidense, que no es más que un refuerzo de las políticas de estas dos potencias ocupantes, exige un «salario». Y este salario será elevado

 
Los señores feudales canjearon la sangrienta ocupación de Palestina para caer más pronto que tarde en los brazos de Israel. Mohamed VI está empezando a comprender que poner sus huevos en una canasta ajena no es efectivo. El okupa de Sakia El Hamra y Río de Oro llegó a interiorizar que la ilusión que le hace creer que la fuerza, en todo momento y en todo lugar, es garantía de éxito y por tanto de protección, no es el mejor de los ‘sueños’, acaba de presenciar cómo la primera potencia del mundo ha huido de Afganistán tal y como lo hizo ayer de Vietnam frente a soldados con sandalias liderados por Ho Chi Minh. Por lo que necesita buscar otras alianzas, como Israel, que multiplica su larga lista de conquista de los corazones de los monarcas con larga tradición de arrodillarse, pero que no engaña las mentes de aquellos pueblos que tienen una conciencia más aguda de su historia.
 
Israel, incapaz de mitigar las tensiones en su entorno directo, está tratando de forjar alianzas con estados que temen a su propio pueblo. Lo hizo ayer con los países del Golfo y hoy con Marruecos. Pero el regalo abrahámico estadounidense, que no es más que un refuerzo de las políticas de estas dos potencias ocupantes, exige un «salario». Y este salario será elevado.
 
El Rey de Marruecos, cuyo universo mental está formado por ilusiones arcaicas e infantiles, piensa que una palabra pronunciada por alguien que se refiere al Sáhara Occidental como “marroquí” es una marca de realidad. Como no está del todo seguro de su ex amigo (EE.UU), llamó a un nuevo amigo, Israel, con quien comparte una visión de cuestiones donde el robo, el espionaje y la represión desproporcionada son el telón de fondo de su universo. Pero sobre todo porque este nuevo amigo tiene la experiencia y los conocimientos necesarios para defender los bienes y recursos robados así como el apartheid más moderno.
 
En cuanto a este nuevo amigo, introducido en una región que aún vive lastrada por una encrucijada colonial heredada de la vieja Europa, una África cuyas potencialidades del subsuelo levantan la codicia y el apetito expansionista de Mohamed seiseno, así Israel vio que la «paz» con Marruecos es un regalo del cielo, una oportunidad que no debe perderse para atar al pequeño rey. La «paz» de este nuevo amigo solo le costará unos cuantos drones y expertos para que funcione. Los que crearon Israel olvidan que esta región no está a la venta, ni es fácilmente «comestible» como hicieron con una solitaria Palestina en 1948. Algunos parece que se han olvidado de las palabras del padre del sionismo y de Israel, Théodor Herzl, que mientras organizaba la inmigración judía admitió que »estaba equivocado» al descubrir que Palestina estaba habitada, y barajó otros países como Uganda y Argentina para fundar el estado judío, pero finalmente se decantó por Palestina debido a la ausencia de carga religiosa en los países mencionados. Del mismo modo, Hassán II amenazó con anexionarse Mauritania y parte de Argelia y al final se inclinó por el Sáhara Occidental en 1975 debido a su riqueza natural, no sin antes reconocer y defender el derecho de autodeterminación para la ex colonia española desde 1967.
 
Al recorrer la historia de estos países y observar su comportamiento, no se entiende el fetichismo anexionista que alimenta sus mentes. Al invadir el Sáhara Occidental, Hassán II afirmó que se »comerían» al Polisario en cuestión de semanas, dieciséis años después solicitó el alto el fuego, y ahora, casi medio siglo después, la realidad habla por sí misma. Se atribuyen el derecho de hacer cualquier cosa y dar lecciones a los demás sin, en ningún momento pensar que, precisamente debido a la ausencia de ésta inteligencia histórica en su análisis, está el origen de su estupidez y arrogancia. En un ejercicio tan vano como disparatado, el régimen alauí, después de acostarse con los americanos, franceses, y ahora con los sionistas, espera obtener victorias definitivas en el Sáhara Occidental con este acercamiento, que acabará arrojado al baúl de la historia por la feroz resistencia del pueblo saharaui, que resistió a personajes tan perversos como Juan Carlos I, Kissinger, Hassán II, Boutros Ghali y Mohamed VI entre otros…que tienen un lugar propio en el basurero de la historia. Si bien el Ejército de Liberación Saharaui aún no ha entrado en ninguna alianza militar, la historia también es testigo de como todos los ejércitos que entraron en guerra con los saharauis, se aliaron con ejércitos extranjeros en su contra a pesar de la abismal diferencia cuantitativa y cualitativa, sin obtener ninguna victoria decisiva. Estos son datos históricos insalvables que escaparon a quienes se precipitaron por la grieta de los Acuerdos de Abraham, aunque no es nada nuevo que el Reino de Marruecos sea un mal discípulo de la historiografía.
 
Ante las posturas y los deseos de estos dos impotentes, el tío Sam los deja pasar e incluso los anima. Está muy preocupado y ocupado construyendo una nueva alianza en el Pacífico. En esta región del mundo, se enfrenta al país que inventó el estratégico juego del Go, cuyas reglas compiló el gran Sun Tzu en su afamado libro »El arte de la guerra». Por eso el tío Sam delega sus poderes en esta región norte y oeste de África a estos dos obligados al pago de sus obsequios. El interés de África por Estados Unidos explica la última gira de Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos, quien ha hecho repetidas declaraciones contradictorias; mientras pide la aplicación de la resolución del Consejo de Seguridad sobre el derecho a la autodeterminación de los saharauis, elogia a la misma vez la propuesta de pseudo-autonomía marroquí. Una duplicación del lenguaje que va más allá de las sutilezas diplomáticas habituales y se enmarca en la ambigüedad más pura que le permite posteriormente, si es necesario, recurrir a la negación creíble en caso de acusación de alguna de las partes en conflicto. »El principio fundamental de la guerra es saber practicar el engaño» rezaba una de las frases del magisterio de Sun Tzu.
 
En definitiva, Estados Unidos, para bloquear la llegada de Rusia y China a Noráfrica, cuenta con Israel y Marruecos. El tío Sam no puede soportar que los países no obedezcan sus deseos. El ejemplo más flagrante es el de Washington, que ha expresado recientemente su descontento por las maniobras argelino-rusas en el Mediterráneo, a las que se ha unido el ejército de Pakistán. El Pentágono debió haber olvidado informar al Departamento de Estado que el ejército estadounidense acababa de realizar maniobras en Marruecos (AFRICOM) a las puertas de Argelia. Este descuido, o más bien la aplicación de la máxima «haz lo que digo y no hagas lo que hago» es una forma divertida que refleja el razonamiento concreto de aquel que se cree policía del mundo.
 
Para concluir, toda esta arquitectura, hermosa en apariencia pero carcomida en cuanto se rasca un poco la fachada, terminará mostrando su debilidad e ineficacia. Francia lo ha experimentado y se prepara para irse de forma discreta de Níger y del Sahel. Intentó obtener ayuda de Argelia, pero llamó a la puerta equivocada. Ahora se vuelve hacia Marruecos, pero éste último carece de salida hacia Mali y Níger, pero sobre todo está siendo hostigado por el Frente POLISARIO que acabará por agotarlo, no es por tanto el bombero adecuado para apagar el fuego. En cuanto a Israel, queriendo instalarse a las puertas de Argelia y España, dos países que tienen los medios suficientes para bajarle los humos del mismo modo que lo hacen »simples» organizaciones como Hamás y Hezbolá, y que lo están haciendo ahora mismo, sin mencionar a Siria e Irán que, sin haber disparado aún un solo tiro, provocan auténticas pesadillas en Tel Aviv.
 
Los estrategas de Rabat obvian que la sagrada unidad saharaui, que ha sido forjada con sangre, armas y un sufrimiento indecible, aún no ha sido doblegada.
 
En contraparte, es por medio de esta inteligencia histórica, la que se expresa actualmente y que se acentuará en el futuro a través de las acciones del Frente POLISARIO, quien posee el derecho y la fuerza para hacerla llegar a los rezagados de todas las partes, para que encuentren el sentido del devenir y comprendan que el mundo cambia a pesar de que existió la colonización. El pueblo saharaui »inexistente» según Marruecos, pero que fue una pieza fundamental que sirvió al acuerdo de bandoleros que firmó en Diciembre de 2020 con Israel, será paradójicamente quien cave la tumba de este complot. Para cualquier mandatario, no hay nada peor que un pueblo sin miedo, y los estrategas de Rabat obvian que la sagrada unidad saharaui, que ha sido forjada con sangre, armas y un sufrimiento indecible, aún no ha sido doblegada.
 
Como dijo Brahim Bassiri, uno de los padres de la lucha saharaui: No solo somos nómadas en nuestra tierra de Tiris, también somos nómadas en los caminos más amargos de la Historia.

Origen: La crónica negra de una historia de amor entre dos Estados Okupas; Israel y Marruecos