La disminución de la disponibilidad de sardinas en las aguas del Atlántico frente al Sáhara Occidental ha obligado al gobierno marroquí a imponer restricciones a la exportación de sardinas congeladas, según informa el medio especializado Africa Intelligence. La medida fue adoptada en enero por el ministro de Industria y Comercio de Marruecos, Ryad Mezzour, con el objetivo de hacer frente a la escasez de esta especie pelágica en las zonas explotadas por la flota pesquera del país.
La decisión afecta directamente a empresas del sector que operan en el territorio, entre ellas el grupo Copelit, que dispone de instalaciones de congelación en El Aaiún, en el Sáhara Occidental ocupado. Desde estas plantas se exporta pescado congelado hacia distintos mercados internacionales, entre ellos España, Francia, Brasil o Sudáfrica, lo que refleja la importancia estratégica del banco pesquero sahariano dentro del comercio mundial de productos del mar.
Sin embargo, los datos científicos citados por el Instituto Nacional de Investigación Halieútica de Marruecos revelan una situación preocupante para la sostenibilidad del recurso. En la denominada zona C, que se extiende desde Bojador hasta La Güera —frente a las costas del Sáhara Occidental—, apenas un 10 % de los peces capturados ha alcanzado la madurez, cuando un stock saludable debería contar con al menos un 40 % de ejemplares adultos capaces de reproducirse.
Al mismo tiempo, cerca del 75 % de las sardinas registradas en la zona son juveniles, concentradas principalmente en la franja costera a menos de veinte millas marinas. La captura intensiva de estos peces antes de que alcancen la edad reproductiva compromete seriamente la regeneración del recurso y pone en riesgo el equilibrio de uno de los ecosistemas marinos más productivos del Atlántico oriental.
Ante esta situación, las autoridades pesqueras marroquíes estudian la posibilidad de cerrar temporalmente algunas subzonas de pesca hasta el verano de 2026 con el fin de favorecer la reproducción de las especies pelágicas y recuperar parte de la biomasa.
Más allá de la coyuntura pesquera, el episodio vuelve a poner de relieve la importancia del banco pesquero sahariano, uno de los recursos naturales más valiosos del territorio. Desde hace décadas, estas aguas constituyen un elemento central en la economía pesquera regional y han sido objeto de acuerdos comerciales, licencias de pesca y controversias jurídicas relacionadas con la explotación de los recursos del Sáhara Occidental.
El territorio sigue figurando en la lista de territorios no autónomos pendientes de descolonización de Naciones Unidas, y diversas sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea han recordado en los últimos años que los recursos del Sáhara Occidental no pueden ser explotados sin el consentimiento del pueblo saharaui, titular del derecho de autodeterminación sobre el territorio.
En este contexto, la presión creciente sobre las poblaciones de sardina pone de manifiesto no solo un problema ecológico y económico, sino también la persistencia de un debate político y jurídico de fondo: quién tiene derecho a decidir sobre la explotación de los recursos naturales del Sáhara Occidental.
Fuente
🔗 La restriction d’exportation des sardines congelées fragilise le groupe Copelit – Africa Intelligence
https://www.africaintelligence.fr/afrique-du-nord/2026/02/23/la-restriction-d-exportation-des-sardines-congelees-fragilise-le-groupe-copelit,110664413-art
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