El lobby millonario de Marruecos en Washington también apunta al Sáhara Occidental

ABC y El Correo cifran en al menos 2,1 millones de dólares los pagos y contratos declarados por Marruecos en Washington desde enero de 2025. El Sáhara Occidental forma parte de esa batalla de influencia, mientras en el Congreso estadounidense aparecen iniciativas dirigidas contra el Frente POLISARIO.

Mohamed VI durante un acto público en Marruecos, en 2025. Rabat mantiene en Washington una costosa red de lobbying y relaciones públicas que incluye entre sus objetivos la defensa de sus posiciones sobre el Sáhara Occidental. Foto: Reuters / El Correo.

Marruecos lleva años invirtiendo importantes cantidades de dinero en construir influencia política en Washington. Una información publicada este miércoles por ABC y El Correo pone ahora cifras a parte de ese esfuerzo: desde enero de 2025, coincidiendo con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Rabat habría declarado pagos y firmado contratos de lobbying, relaciones gubernamentales y comunicación por un valor mínimo de 2,1 millones de dólares.

Los diarios analizan esa maquinaria sobre todo a raíz de la crisis de Ceuta y de la posición adoptada por Washington frente al Gobierno español. Pero hay otro escenario en el que esa estrategia marroquí lleva mucho tiempo trabajando y que para NOTEOLVIDES resulta fundamental: el Sáhara Occidental.

No estamos hablando simplemente de promoción turística, inversiones o mejora de la imagen de Marruecos. Algunos de los contratos registrados en Estados Unidos contemplan expresamente actividades de representación ante la Administración, análisis político, advocacy y contacto con responsables estadounidenses. Es el caso de Scribe Strategies & Advisors, contratada por el Ministerio de Exteriores marroquí en 2025. La documentación presentada ante el Departamento de Justicia confirma que su trabajo incluye representación gubernamental y asesoramiento estratégico sobre las relaciones entre Estados Unidos y Marruecos.

El contrato fijaba inicialmente 75.000 dólares mensuales durante tres meses y 60.000 dólares en los meses posteriores. Y cuando se hizo pública su contratación, el trabajo de Scribe fue descrito de manera todavía más precisa: reforzar las relaciones entre ambos países, impulsar comercio e inversiones y apoyar el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, además de abordar las supuestas amenazas de seguridad atribuidas al Frente POLISARIO.

Nada de esto debería sorprender a quienes siguen NOTEOLVIDES. En septiembre de 2025 ya contamos cómo Marruecos había recurrido a un lobista próximo al entorno de Trump para reforzar su posición en Washington y sostener su política sobre el Sáhara Occidental. Entonces el contrato con Scribe aparecía ya como una pieza más de una estrategia en la que se mezclaban relaciones políticas, armas, energía y Sáhara Occidental.

Del lobby contra el POLISARIO al plan de autonomía

La conexión resulta todavía más significativa después de las informaciones de estos días sobre las iniciativas presentadas en el Congreso estadounidense para intentar vincular al Frente POLISARIO con el terrorismo.

Tampoco llegamos ahora por primera vez a ese asunto. NOTEOLVIDES ya había seguido los pagos y contratos utilizados por Marruecos en su estrategia internacional para criminalizar al Frente POLISARIO y debilitar la reivindicación saharaui.

Pero hay un elemento de la iniciativa estadounidense que merece ahora ser leído junto a estos contratos de influencia.

La Polisario Front Terrorist Designation Act, presentada en la Cámara de Representantes en junio de 2025, continúa oficialmente en fase de introducción y remitida a los comités correspondientes: no ha sido aprobada por la Cámara ni ha convertido al Frente POLISARIO en organización terrorista.

Sin embargo, su contenido va bastante más allá de pedir que las autoridades estadounidenses investiguen determinadas acusaciones. La sección 5 del proyecto establece que las posibles designaciones y sanciones podrían ser dispensadas por el presidente si considera que el Frente POLISARIO participa de buena fe en negociaciones destinadas a implementar el plan de autonomía para el Sáhara Occidental presentado por Marruecos en 2007, es decir, una solución dentro de la soberanía marroquí.

La relación política que introduce el propio texto resulta difícil de ignorar: la eventual calificación terrorista del POLISARIO aparece vinculada a su disposición a aceptar precisamente la solución que Marruecos quiere imponer para el Sáhara Occidental.

Eso no permite afirmar que Rabat haya comprado una determinada iniciativa legislativa ni que cada decisión favorable a Marruecos en Washington sea consecuencia directa de sus contratos de lobbying. Pero tampoco obliga a fingir que estamos ante acontecimientos completamente separados. Marruecos paga a profesionales para defender sus intereses ante la Administración y el Congreso; entre esos intereses figura explícitamente consolidar la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y combatir políticamente al POLISARIO; y en el Capitolio aparecen iniciativas que avanzan exactamente sobre esos dos terrenos.

Washington ya habla como Marruecos

El contexto tampoco empieza hoy. El pasado mayo señalábamos en NOTEOLVIDES que Washington ya estaba utilizando un lenguaje cada vez más próximo al discurso de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. Estados Unidos no se limitaba ya al reconocimiento de la pretendida soberanía marroquí decidido por Trump en 2020: su representación ante Naciones Unidas defendía la autonomía como camino hacia la solución y señalaba directamente al POLISARIO después de los ataques de Smara.

Por eso los millones que ahora aparecen en las informaciones de ABC y El Correo interesan también cuando miramos hacia el Sáhara Occidental. No explican por sí solos la política estadounidense, pero sí muestran que esa política se desarrolla en un terreno sobre el que Marruecos trabaja profesionalmente, de forma continuada y con mucho dinero.

Rabat sabe desde hace tiempo que su ocupación del Sáhara Occidental no se consolida únicamente levantando carreteras, explotando recursos o estableciendo hechos consumados sobre el territorio. Necesita también modificar el lenguaje internacional, conseguir reconocimientos, influir sobre gobiernos, aislar al Frente POLISARIO y hacer que su plan de autonomía termine apareciendo como la única solución imaginable.

Y Washington es hoy uno de los escenarios principales de esa batalla.

Marruecos no se limita a esperar que Estados Unidos adopte posiciones favorables sobre el Sáhara Occidental. Invierte millones, relaciones y capacidad de influencia para intentar que así sea.