6 de agosto de 2026 — Washington, las campañas contra el Frente POLISARIO y la presión internacional de Marruecos muestran que una parte decisiva del futuro del Sáhara Occidental se disputa hoy muy lejos del territorio.

EL OBSERVADOR SAHARAUI EN NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL
Ayer proponíamos volver al Sáhara Occidental después de la lección de Ceuta. Y las noticias de estas últimas horas confirman que merece la pena mantener esa mirada. Marruecos no defiende su ocupación únicamente sobre el terreno: despliega diplomacia, influencia política, lobbying y una intensa batalla por imponer internacionalmente su relato.
Washington ocupa un lugar central. Mientras conocemos los millones destinados por Rabat a empresas de influencia en Estados Unidos, aparecen iniciativas políticas dirigidas contra el Frente POLISARIO y vuelve a intentarse presentar al movimiento saharaui principalmente desde su dimensión militar. Por eso resulta especialmente oportuno recordar algo que Naciones Unidas estableció hace décadas: el POLISARIO es el representante del pueblo del Sáhara Occidental en el proceso de descolonización.
La respuesta saharaui sigue poniendo el foco precisamente donde Marruecos intenta apartarlo. Brahim Ghali recordó anoche que una solución justa y definitiva pasa por garantizar el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia. Mientras tanto, desde otros lugares —Chile, la solidaridad europea o incluso los movimientos de apoyo a Palestina— reaparece la misma batalla por evitar que la causa saharaui sea silenciada, deformada o subordinada a otros intereses.
Quizá esa sea una de las claves para entender este momento: el Sáhara Occidental se disputa también en Washington, en los medios, en los parlamentos y en las campañas de influencia. Pero, por mucho que cambie el escenario, queda una cuestión que ninguna operación de comunicación puede borrar: hay un pueblo pendiente de ejercer un derecho reconocido internacionalmente.
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