El movimiento de liberación nacional, la República Saharaui y sus fuerzas armadas están estrechamente vinculados, pero cumplen funciones diferentes. Confundirlos reduce con demasiada facilidad el Sáhara Occidental a la imagen de Marruecos enfrentado simplemente a un «grupo armado».

Una misma palabra, POLISARIO, aparece con frecuencia para hablar de casi todo lo relacionado con el pueblo saharaui: sus dirigentes políticos, su representación ante Naciones Unidas, el Gobierno de la República Saharaui e incluso sus combatientes. A veces esa simplificación puede parecer cómoda. Otras veces termina deformando profundamente la realidad.
El problema se hace especialmente visible cuando una información habla del Frente POLISARIO y la ilustra directamente con fotografías de soldados armados. Para un lector que apenas conoce el Sáhara Occidental, la asociación puede ser inmediata: POLISARIO, guerrilla, armas. Pero falta una parte esencial de la explicación.
Existe un movimiento de liberación nacional. Existe una República Saharaui con instituciones propias. Y existe un Ejército de Liberación Popular Saharaui. No son tres realidades independientes, porque nacen de un mismo proceso de liberación nacional y mantienen una estrecha relación política e institucional, pero tampoco son lo mismo.
Entender esa diferencia ayuda a entender qué es realmente el conflicto del Sáhara Occidental.
1. El Frente POLISARIO: el movimiento de liberación nacional
El Frente Popular para la Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro (Frente POLISARIO) nació el 10 de mayo de 1973 para luchar contra el colonialismo español y conseguir la independencia del Sáhara Occidental.
Nació, por tanto, como movimiento de liberación nacional, con una dimensión política y también militar. Negar esa historia no tendría sentido: el POLISARIO emprendió la lucha armada primero contra la potencia colonial española y posteriormente contra Marruecos y Mauritania.
Pero presentarlo hoy como una organización militar es igualmente engañoso.
El POLISARIO es la organización política que representa al pueblo saharaui dentro del proceso de descolonización. En 1979, la Asamblea General de Naciones Unidas, mediante su Resolución 34/37, se refirió expresamente al Frente POLISARIO como «representante del pueblo del Sáhara Occidental» y recomendó su participación plena en la búsqueda de una solución política justa y definitiva. En 1980, la Resolución 35/19 volvió a reconocer esa condición y pidió negociaciones entre Marruecos y el Frente POLISARIO.
Ese papel explica por qué el POLISARIO ha negociado durante décadas con Marruecos, por qué fue una de las partes que aceptaron el Plan de Arreglo que desembocó en la creación de la MINURSO y por qué continúa siendo interlocutor del proceso impulsado por Naciones Unidas.
En NOTEOLVIDES ya explicamos con más detalle qué es el Frente POLISARIO y por qué representa al pueblo saharaui, una cuestión fundamental para comprender por qué reducirlo a la condición de «milicia» o «guerrilla» elimina precisamente su dimensión política dentro del proceso de descolonización.
2. La RASD: el Estado saharaui
La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) fue proclamada el 27 de febrero de 1976, inmediatamente después de la retirada española.
Aquí hablamos ya de otra realidad. La RASD constituye la estructura estatal construida por el pueblo saharaui en el curso de su lucha por la independencia. Cuenta con una Presidencia de la República, un Gobierno, el Consejo Nacional Saharaui como institución legislativa, un sistema judicial, administración territorial y una Constitución.
No se trata únicamente de nombres sobre el papel. Esas instituciones funcionan, desarrollan políticas públicas y mantienen estructuras administrativas fundamentalmente en los campamentos de refugiados y en las zonas bajo control saharaui.
Existe también una vida política y unos mecanismos de elección y representación, aunque no deben confundirse con el funcionamiento de una democracia parlamentaria pluripartidista convencional. El Frente POLISARIO celebra congresos nacionales en los que participan delegados de las distintas estructuras saharauis, se debate la orientación política del movimiento y se eligen sus órganos dirigentes. Existen asimismo procesos de representación en el Consejo Nacional Saharaui y en las estructuras territoriales y de base.
Todo ello funciona, sin embargo, dentro de una situación excepcional. La actual arquitectura política e institucional saharaui sigue respondiendo a una etapa de liberación nacional, condicionada por el exilio de buena parte de la población, la ocupación marroquí de la mayor parte del territorio y una descolonización todavía inconclusa.
La relación entre la RASD y el Frente POLISARIO es, por ello, especialmente estrecha. El secretario general del POLISARIO ocupa también la Presidencia de la República y existe una importante superposición entre las estructuras del movimiento de liberación y las instituciones estatales. Eso no significa que los dos conceptos sean equivalentes: el POLISARIO es el movimiento de liberación; la RASD es la República surgida de ese proceso.
Precisamente para aclarar esa diferencia publicamos también en nuestra serie de conceptos básicos qué es la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), su origen y la estructura institucional desarrollada desde su proclamación en 1976.
La RASD tiene además una dimensión internacional que suele desaparecer de muchas informaciones occidentales. No es un Estado miembro de Naciones Unidas, pero sí es miembro de pleno derecho de la Unión Africana, donde participa institucionalmente junto a los demás Estados del continente.
Esa presencia no es meramente simbólica. La República Saharaui interviene en reuniones, órganos y mecanismos continentales, una realidad que abordamos recientemente al explicar cómo la RASD continúa ejerciendo su papel como Estado miembro activo de la Unión Africana.
3. El Ejército de Liberación Popular Saharaui: las fuerzas armadas
El tercer elemento es el Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS), la estructura militar saharaui. Su origen está directamente ligado al nacimiento del Frente POLISARIO y a la lucha armada iniciada en 1973 contra el colonialismo español, pero la proclamación de la RASD y la posterior construcción de sus instituciones fueron configurando también una estructura estatal en la que el Ejército ocupa el lugar correspondiente a las fuerzas armadas.
La propia Constitución de la República Saharaui sitúa al ELPS dentro de esa estructura estatal y la documentación institucional saharaui diferencia habitualmente entre los órganos del Frente POLISARIO, las instituciones de la RASD y el Ejército. Esa distinción no significa que sean compartimentos independientes. Al contrario, las tres estructuras nacen del mismo proceso de liberación nacional, comparten una historia común y mantienen importantes vínculos políticos e institucionales.
El secretario general del Frente POLISARIO es también presidente de la República Saharaui, dirigentes del movimiento desempeñan responsabilidades en las instituciones de la RASD y la historia del Ejército es inseparable de la propia trayectoria del POLISARIO. Todo ello responde, además, a una situación excepcional: la de un pueblo que continúa en una etapa de liberación nacional, con parte de su territorio ocupado y con un proceso de descolonización todavía inconcluso.
Pero esa estrecha relación no convierte los términos en sinónimos. Frente POLISARIO no es simplemente otra manera de decir Ejército saharaui. Cuando vemos militares saharauis desplegados frente al muro marroquí estamos viendo miembros del Ejército de Liberación Popular Saharaui, las fuerzas armadas que desde noviembre de 2020 participan nuevamente en las hostilidades con Marruecos tras la ruptura del alto el fuego que se mantenía desde 1991.
4. Por qué importa no confundirlos
La distinción puede parecer secundaria, pero tiene consecuencias importantes a la hora de explicar el Sáhara Occidental. Cuando una información habla del Frente POLISARIO y la acompaña de una fotografía de soldados sin explicar quiénes son ni cuál es la estructura política e institucional saharaui, el lector que apenas conoce el conflicto puede quedarse con una imagen profundamente simplificada: Marruecos enfrentado a un grupo armado instalado en el desierto.
En esa representación desaparece casi todo lo que permite entender realmente el conflicto. Desaparece que el Sáhara Occidental continúa siendo un territorio pendiente de descolonización; que Naciones Unidas reconoce al Frente POLISARIO como representante del pueblo saharaui dentro de ese proceso; que existe una República Saharaui con instituciones propias y miembro de pleno derecho de la Unión Africana; y que existe también un Ejército de Liberación Popular Saharaui como estructura militar de esa realidad política y estatal.
La confusión resulta especialmente relevante cuando aparecen iniciativas destinadas a presentar al Frente POLISARIO como una organización terrorista. Una información que habla de esa posibilidad y la ilustra simplemente con militares saharauis puede establecer, sin necesidad siquiera de formularlo expresamente, una asociación entre POLISARIO, hombres armados y terrorismo. Y esa asociación borra precisamente las diferencias que permiten comprender qué es cada cosa.
El Frente POLISARIO nació como movimiento de liberación nacional y desarrolló una lucha armada, pero eso no convierte en intercambiables al movimiento político, la República Saharaui y sus fuerzas armadas. De la misma manera, la existencia de un conflicto armado no convierte automáticamente a ninguno de sus contendientes en una organización terrorista.
Desde noviembre de 2020, el Sáhara Occidental vive nuevamente una fase de guerra después de casi tres décadas de alto el fuego. Aquel alto el fuego no surgió de la desaparición del conflicto, sino de un Plan de Arreglo aceptado por Marruecos y el Frente POLISARIO bajo los auspicios de Naciones Unidas y vinculado a la celebración de un referéndum de autodeterminación que nunca llegó a celebrarse. Esa historia resulta difícil de comprender si todo se reduce a la imagen de Marruecos frente a una guerrilla.
Tres realidades estrechamente vinculadas
Por eso conviene conservar una distinción sencilla. El Frente POLISARIO es el movimiento de liberación nacional y el representante del pueblo saharaui dentro del proceso de descolonización; la RASD es la República Saharaui, con instituciones estatales propias y miembro de pleno derecho de la Unión Africana; y el Ejército de Liberación Popular Saharaui constituye las fuerzas armadas saharauis.
Las tres realidades están profundamente relacionadas y, durante la actual etapa de liberación nacional, algunas de sus estructuras incluso se superponen. Pero no significan lo mismo, y confundirlas termina favoreciendo una lectura que transforma una cuestión de descolonización en algo mucho más simple: un Estado, Marruecos, enfrentado a una organización armada.
Esa no es la realidad del Sáhara Occidental. Frente a la ocupación marroquí existe un pueblo reconocido como titular del derecho a la autodeterminación, un movimiento de liberación nacional que lo representa en el proceso de Naciones Unidas, una República integrada en la Unión Africana y unas fuerzas armadas propias.
Entender cómo se relacionan —y también cómo se diferencian— es una de las claves necesarias para comprender el Sáhara Occidental.