La tribuna parte de una reflexión del diplomático saharaui Mohamed Zrug para cuestionar la tendencia de Europa y América Latina a convertir a Rabat en puerta de entrada y casi representante de un continente mucho más amplio y diverso.

Diario de Noticias de Navarra publica este jueves, en su sección Tribunas, el artículo «Marruecos está en África, pero Marruecos no es África», firmado por Carlos Cristóbal. Una reflexión que nace del reciente giro de Colombia sobre el Sáhara Occidental, pero que pretende ir bastante más allá de la coyuntura colombiana para plantear una pregunta de fondo: ¿acercarse a Marruecos equivale realmente a acercarse a África?
La idea inicial procede del abogado y diplomático saharaui Mohamed Zrug, que estos días lo resumía en una frase extraordinariamente sencilla: «Marruecos no es África». Naturalmente, Marruecos es un Estado africano y mantiene una diplomacia muy activa en el continente, pero África está formada por 55 Estados miembros de la Unión Africana, más de 1.400 millones de habitantes y sociedades, economías e intereses políticos que difícilmente pueden contemplarse únicamente desde Rabat.
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El Sáhara Occidental permite observar especialmente bien esa contradicción. Marruecos y la República Árabe Saharaui Democrática son miembros de pleno derecho de la Unión Africana. Rabat regresó a la organización continental en 2017 después de más de tres décadas de ausencia y tuvo que hacerlo aceptando una institución en la que la República Saharaui continuaba ocupando su lugar. Mientras Marruecos dedica importantes esfuerzos a conseguir fuera de África que distintos gobiernos rompan o congelen sus relaciones con la RASD, dentro del continente no ha conseguido excluirla de su principal organización política.
El artículo concluye recuperando la frase que lo inspira: Marruecos está en África. Pero Marruecos no es África. Confundir ambas afirmaciones puede convertirse en un grave error para cualquier país que pretenda desarrollar una verdadera política hacia un continente cuya diversidad no puede reducirse a una relación privilegiada con Rabat.
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