Sáhara Occidental y universidades: la estrategia de influencia de Marruecos en España

Lo ocurrido en la Universidad de Zaragoza la pasada semana, con la expulsión de estudiantes saharauis que intentaban intervenir en un acto vinculado al consulado marroquí, no puede entenderse como un episodio aislado. Es, más bien, la expresión visible de una dinámica que lleva tiempo desarrollándose en el ámbito universitario español.

En los últimos años, Marruecos ha intensificado su presencia en universidades españolas a través de distintas vías: organización de conferencias, colaboración institucional y, de forma especialmente significativa, la creación de cátedras financiadas directa o indirectamente por estructuras vinculadas al propio Estado marroquí.

El caso de Zaragoza encaja en ese patrón. Un acto presentado como espacio académico en el que se expone una determinada visión del Sáhara Occidental —alineada con la posición marroquí— y en el que, cuando esa narrativa es cuestionada, el debate deja de ser posible.

De la presencia académica a la proyección política

Uno de los ejemplos más claros de esta estrategia es la creación de la Cátedra de Relaciones Hispano-Marroquíes Fátima al-Fihri en la Universidad de Córdoba, en colaboración con la embajada de Marruecos en España. Presentada como una iniciativa de diálogo y cooperación, ha sido criticada por su carácter político en un contexto marcado por la intensificación de la presión diplomática de Rabat.

A esta iniciativa se suma la creación de una cátedra de estudios sobre Marruecos en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, con implicación directa del consulado marroquí y de actores institucionales y económicos. Otros intentos similares en universidades como Salamanca o Jaén fueron finalmente paralizados tras la contestación de colectivos académicos y del movimiento solidario con el pueblo saharaui.

Estos proyectos no son neutrales. Se inscriben en una lógica de proyección internacional en la que el ámbito universitario se convierte en un espacio estratégico para construir relato, generar legitimidad y normalizar determinadas posiciones políticas.

El Sáhara Occidental en el centro

El elemento que articula esta dinámica es el Sáhara Occidental.

En un conflicto que sigue pendiente de descolonización en Naciones Unidas, el control del relato es un factor clave. Las universidades, por su prestigio y su capacidad de influencia, se convierten así en un terreno especialmente sensible.

Cuando en estos espacios se promueve una única lectura del conflicto —y se limita o impide la confrontación de ideas— el problema deja de ser académico. Pasa a ser político.

Lo ocurrido en Zaragoza es significativo precisamente por eso: porque muestra qué ocurre cuando ese relato es cuestionado.

Más allá de la universidad

Esta estrategia se enmarca en un contexto más amplio de relaciones entre España y Marruecos, marcado por la cooperación económica, la presión migratoria y una creciente interdependencia política.

En ese escenario, la presencia en el ámbito universitario puede interpretarse como una forma de influencia a largo plazo, dirigida no solo a las instituciones, sino también a la formación de opinión en nuevas generaciones.

Sin embargo, existe un límite difícil de superar.

La causa saharaui mantiene un amplio respaldo en la sociedad española, construido durante décadas a través de la solidaridad, el conocimiento del conflicto y la percepción de una responsabilidad histórica por parte de España.

Una cuestión abierta

Por todo ello, lo ocurrido en Zaragoza plantea una cuestión que va más allá de un incidente concreto.

No se trata solo de quién organiza un acto o qué contenidos se presentan, sino de qué condiciones existen para el debate real en espacios que deberían garantizar precisamente eso: la libertad de expresión, la confrontación de ideas y el análisis crítico.

En el caso del Sáhara Occidental, esa cuestión sigue abierta.

Y lo ocurrido en las universidades españolas en las últimas semanas muestra hasta qué punto sigue siendo relevante.

Victoria G. Corera
Plataforma NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL