Sáhara Occidental | La República Saharaui responde al acuerdo entre Estados Unidos, Israel y Marruecos: «No puede cambiar la realidad ni el derecho internacional»

El Gobierno saharaui considera que la declaración tripartita de Nueva York intenta obstaculizar los esfuerzos de Naciones Unidas y reclama a la ONU y a la Unión Africana que asuman sus responsabilidades. El Frente POLISARIO y la RASD reiteran además el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y a defender su territorio frente a la ocupación.

La República Saharaui ha respondido este jueves al acuerdo alcanzado en Nueva York por Estados Unidos, Israel y Marruecos apenas unas horas después de que los tres países hicieran pública una declaración conjunta que profundiza la normalización de las relaciones entre Rabat y Tel Aviv y vuelve a situar al Sáhara Occidental dentro de esa alianza diplomática. El Ministerio saharaui de Exteriores considera «ilegítimas y hostiles» las posiciones expresadas sobre el territorio y sostiene que contradicen el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

La reacción llega después de la reunión celebrada el miércoles 16 de septiembre entre el ministro marroquí de Exteriores, Nasser Bourita; su homólogo israelí, Gideon Sa’ar, y el embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz. Marruecos e Israel acordaron elevar sus actuales representaciones diplomáticas al rango de embajadas, intercambiar embajadores, ampliar las conexiones aéreas y avanzar en acuerdos económicos y de inversión. Estados Unidos e Israel reafirmaron además sus posiciones favorables a la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y al plan de autonomía presentado por Rabat.

Es precisamente ese último elemento el que concentra la respuesta saharaui. El comunicado afirma que el Frente POLISARIO y el Gobierno de la RASD mantienen la adhesión del pueblo saharaui a «su soberanía sobre su patria» y a su derecho a defenderse frente a lo que califican como ocupación extranjera, anexión territorial y violaciones de los derechos humanos. El texto considera además que la declaración de Nueva York constituye un intento de obstaculizar los esfuerzos que actualmente desarrolla Naciones Unidas para alcanzar una solución política a la cuestión del Sáhara Occidental.

La República Saharaui dirige por ello un llamamiento específico a Naciones Unidas y la Unión Africana, a las que señala como patrocinadores y garantes del acuerdo alcanzado en 1991 entre el Frente POLISARIO y Marruecos. Les pide que intervengan ante lo que denomina una política «expansionista y agresiva» y recuerda que el Sáhara Occidental permanece, desde 1963, incluido por Naciones Unidas entre los territorios pendientes de descolonización. La Resolución 690 del Consejo de Seguridad estableció en 1991 la MINURSO dentro del proceso destinado a permitir al pueblo saharaui elegir entre la independencia y la integración con Marruecos.

El comunicado introduce así una respuesta jurídica y política a la declaración tripartita. El reconocimiento estadounidense o israelí de una pretendida soberanía marroquí constituye una posición política de esos Estados, pero no modifica por sí mismo el estatuto internacional del Sáhara Occidental ni pone fin al proceso de descolonización. Ese es precisamente el argumento sobre el que la diplomacia saharaui construye su respuesta: los acuerdos bilaterales o trilaterales pueden modificar alianzas y relaciones diplomáticas, pero no pueden sustituir el ejercicio de la autodeterminación del pueblo del territorio.

La frase más política del comunicado llega precisamente al final. El Frente POLISARIO y el Gobierno saharaui sostienen que la «diplomacia de acuerdos ilegítimos y alianzas agresivas» constituye un fenómeno coyuntural que «no puede alterar la realidad ni modificar las normas del derecho internacional». Añaden que este tipo de alianzas no construyen la paz ni proporcionan soluciones justas, sino que pueden generar nuevas tensiones.

La reacción saharaui completa así la otra cara de la fotografía de Nueva York. Estados Unidos, Israel y Marruecos pueden profundizar sus relaciones diplomáticas y reafirmar sus respectivas posiciones políticas sobre el Sáhara Occidental. Pero la cuestión que esas declaraciones pretenden dar por resuelta continúa pendiente en Naciones Unidas como una cuestión de descolonización y autodeterminación. Y ese es precisamente el terreno sobre el que la República Saharaui ha decidido responder.

Fuente: Ministerio de Asuntos Exteriores y Asuntos Africanos de la República Saharaui / Sahara Press Service.

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